foto | ELADIO TORRES
| Ella dice que el techo es un “manare” |
Como ejemplo valga el caso de doña Carmen Blanco de Sojo, una anciana de 78 años que unos “malucos de Hidrocentro” -como ella misma los llama- no se dejaron conmover por el llanto ni los ruegos de la señora y le suspendieron el servicio, con retiro de medidor y todo para impedir la aplicación del viejo recurso de la toma ilegal.
Lo de la compensación viene a colación porque a ella, que ya no tiene agua por la tubería, le llega bastante del cielo por la vía del techo, en el que el centimetraje de los huecos es infinitamente superior al que se le puede contabilizar al asbesto. Para colmo las paredes están en precaria condición, y si soportan al mal llamado techo es por el poco peso que éste tiene debido al deterioro. Es obvio que sobran las goteras en esa casa de la calle Hugo Olivero de Cagua identificada con el número 49-37, y con sus casi ocho décadas de trajín, a esta matrona se le hace difícil ponerse a rodar el colchón de un lado para otro cada vez que llueve.
“Yo quisiera que la Alcaldía de Sucre me tendiera la mano -comenta- pero he ido allí en varias oportunidades en procura de ayuda y la gestión ha sido infructuosa, porque siempre me dicen que el máximo jefe no está en su despacho”.
Con Hidrocentro, dice la viuda, ocurre que le están facturando indebidamente.
“Ellos me están aplicando una tarifa de un centro comercial, cuando yo lo que tengo es una casa vieja. Por eso se me ha acumulado una deuda que llega a los tres millones, y como sin agua no se puede vivir, yo quise hacer el pago fraccionado, el cual iniciaría con un millón, pero se negaron rotundamente a aceptarme la cancelación de esta manera”.


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