27-12-2016
Nadeska Noriega | El Pitazo
Los alimentos llegaron gracias a una compra realizada por la gobernación de Vargas a través del Ministerio de Comercio, explica Luis Ramírez, director de la Fundación Vargas Alimentos
Si de soberanía alimentaria se trata, las cajas de alimentos que están siendo vendidas a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) en el estado Vargas, saldrían aplazadas.
Y es que las llamadas “cajas navideñas” o “las cajas del Nicoclap”, distribuidas en los últimos diez días del mes de diciembre, están compuestas por 12 rubros alimenticios, entre los más difíciles de encontrar en el mercado nacional, pero todos son importados. La mayoría son producidos y envasados en México, pero algunos otros, como el arroz, las lentejas y las caraotas, provienen de Estados Unidos y Canadá, importadas desde México y de allí traídas a Venezuela a través del Gobierno nacional.
El costo de esta caja es de 10.450 bolívares, lo que incluye cuatro kilos de arroz, diez paquetes de pasta de 200 gramos cada uno, tres paquetes de fideos de 200 gramos, un litro de aceite de soya, seis latas de atún, una salsa de tomate, una mayonesa, dos paquetes de lentejas de 500 gramos, dos kilos de caraotas, un kilo de azúcar, medio kilo de leche completa y dos empaques de harina de maíz sin gluten que contiene 2,25 kilogramos.
“Estos alimentos llegaron gracias a una compra realizada por la gobernación de Vargas a través del Ministerio de Comercio. Aprovechamos que es época navideña y que en estos momentos la colectividad tiene por lo general más recursos para hacerles la venta de estas cajas y atender a los Clap que reciben el apoyo a través del ejecutivo regional”, explica Luis Ramírez, director de la Fundación Vargas Alimentos.
Ramírez acotó que la caja de comida mexicana representa la última venta a través de los Clap del año 2016, pues los empleados saldrán de vacaciones colectivas hasta mediados de enero del año entrante. A pesar del contenido, codiciado por muchos, la llegada de la caja mexicana generó controversia. En algunos casos por el costo, en otros por la calidad del contenido y hasta por la procedencia real de los productos.
“Hay quien dice que me alegre porque pude comprar esta caja, pero yo me pregunto, si era esto lo que yo quería. Y la respuesta es no. A mi me gusta escoger lo que compro. ¿Hasta cuándo será esto? Habrá quien diga que se alegra por la caja, pero yo no, tengo ganas de llorar por esta situación”, cuenta Dinohra García, vecina del sector Punta Brisas en Macuto.
“Uno abre el atún y está lejos de ser como el Margarita. Y haces arepas con harina sin gluten, cuando uno quiere es Harina PAN. ¿Por qué invierten el dinero en seguir importando productos de tercera? Lo que el Gobierno debe hacer es potenciar la producción nacional. Ahora si nos acomodamos comiendo caraotas negras mexicanas y arvejas de Canadá o arroz gringo, si todo eso se producía aquí”, advierte con molestia Juan Hernández, vecino de Maiquetía, mientras muestra las señas de producción de cada empaque que vino en la caja que compró.
“Mira, a mí me dijeron en el puerto que esa comida es donada de México a Venezuela y esta gente de la gobernación y los Clap la están vendiendo. Eso tiene que averiguarse bien. Sería el colmo del abuso. Todo por no aceptar que estamos mal”, asegura Brunilde Rivas, vecina de La Guaira, quien se hace eco de versiones que viralizadas en el litoral central desde que la caja de productos mexicanos hizo su aparición.
“Yo no quiero acostumbrarme a esto de comprar por bolsas, pero esta caja sí vale la pena. Vino resuelta y, pues, si sacas la cuenta de lo que hubiese gastado en un bachaquero, pues me quedo con esta caja”, agrega Susana López, vecina de El Teleférico, en Macuto.
A pesar de todas estas dudas, hay comunidades que expresan su malestar, pero por no tener acceso a estas ventas controladas. “A nosotros nos despacha Pdval y por eso no nos dan en venta esas cajas, que son controladas solo por la gobernación. Ellos benefician a las comunidades que les da la gana”, indica Marian Oropeza, residente de Guaracarumbo.
Con información de El Pitazo
Y es que las llamadas “cajas navideñas” o “las cajas del Nicoclap”, distribuidas en los últimos diez días del mes de diciembre, están compuestas por 12 rubros alimenticios, entre los más difíciles de encontrar en el mercado nacional, pero todos son importados. La mayoría son producidos y envasados en México, pero algunos otros, como el arroz, las lentejas y las caraotas, provienen de Estados Unidos y Canadá, importadas desde México y de allí traídas a Venezuela a través del Gobierno nacional.
El costo de esta caja es de 10.450 bolívares, lo que incluye cuatro kilos de arroz, diez paquetes de pasta de 200 gramos cada uno, tres paquetes de fideos de 200 gramos, un litro de aceite de soya, seis latas de atún, una salsa de tomate, una mayonesa, dos paquetes de lentejas de 500 gramos, dos kilos de caraotas, un kilo de azúcar, medio kilo de leche completa y dos empaques de harina de maíz sin gluten que contiene 2,25 kilogramos.
“Estos alimentos llegaron gracias a una compra realizada por la gobernación de Vargas a través del Ministerio de Comercio. Aprovechamos que es época navideña y que en estos momentos la colectividad tiene por lo general más recursos para hacerles la venta de estas cajas y atender a los Clap que reciben el apoyo a través del ejecutivo regional”, explica Luis Ramírez, director de la Fundación Vargas Alimentos.
Ramírez acotó que la caja de comida mexicana representa la última venta a través de los Clap del año 2016, pues los empleados saldrán de vacaciones colectivas hasta mediados de enero del año entrante. A pesar del contenido, codiciado por muchos, la llegada de la caja mexicana generó controversia. En algunos casos por el costo, en otros por la calidad del contenido y hasta por la procedencia real de los productos.
“Hay quien dice que me alegre porque pude comprar esta caja, pero yo me pregunto, si era esto lo que yo quería. Y la respuesta es no. A mi me gusta escoger lo que compro. ¿Hasta cuándo será esto? Habrá quien diga que se alegra por la caja, pero yo no, tengo ganas de llorar por esta situación”, cuenta Dinohra García, vecina del sector Punta Brisas en Macuto.
“Uno abre el atún y está lejos de ser como el Margarita. Y haces arepas con harina sin gluten, cuando uno quiere es Harina PAN. ¿Por qué invierten el dinero en seguir importando productos de tercera? Lo que el Gobierno debe hacer es potenciar la producción nacional. Ahora si nos acomodamos comiendo caraotas negras mexicanas y arvejas de Canadá o arroz gringo, si todo eso se producía aquí”, advierte con molestia Juan Hernández, vecino de Maiquetía, mientras muestra las señas de producción de cada empaque que vino en la caja que compró.
“Mira, a mí me dijeron en el puerto que esa comida es donada de México a Venezuela y esta gente de la gobernación y los Clap la están vendiendo. Eso tiene que averiguarse bien. Sería el colmo del abuso. Todo por no aceptar que estamos mal”, asegura Brunilde Rivas, vecina de La Guaira, quien se hace eco de versiones que viralizadas en el litoral central desde que la caja de productos mexicanos hizo su aparición.
“Yo no quiero acostumbrarme a esto de comprar por bolsas, pero esta caja sí vale la pena. Vino resuelta y, pues, si sacas la cuenta de lo que hubiese gastado en un bachaquero, pues me quedo con esta caja”, agrega Susana López, vecina de El Teleférico, en Macuto.
A pesar de todas estas dudas, hay comunidades que expresan su malestar, pero por no tener acceso a estas ventas controladas. “A nosotros nos despacha Pdval y por eso no nos dan en venta esas cajas, que son controladas solo por la gobernación. Ellos benefician a las comunidades que les da la gana”, indica Marian Oropeza, residente de Guaracarumbo.
Con información de El Pitazo


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