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lunes, 21 de noviembre de 2016

Nueve asesinatos marcados por la incógnita

Tal Cual
20-11-2016
NAYROBIS RODRÍGUEZ


El relato de lo ocurrido la noche del 11 de septiembre sigue estremeciendo a los vecinos. La impunidad ha dominado el caso que sigue sin tener culpables ni castigados por los asesinatos

Eran las 10:00 pm cuando siete de los hombres de la familia Rodríguez, parados frente a la casa con paredes azul claro de los hermanos Leonardo y Luis, entre risas y tragos de ron escucharon tres disparos provenientes de San Pedrito, una zona agrícola situada en El Porvenir, una barriada periférica de Cariaco, municipio Ribero al oeste del estado Sucre.

"Unos 15 minutos antes de los disparos vimos pasar una patrulla de la policía del estado Sucre subiendo hacia San Pedrito, seguida por un carro modelo Aveo, color gris. A los disparos no le paramos, pensamos que era normal porque se había corrido el rumor de que recogerían a los malandros que nos tienen azotados en el pueblo", dijo Leonardo Rodríguez, un maestro que. 10 minutos antes, se alejó del lugar en el que asesinaron a su hermano, sobrino y primos la noche del viernes 11 de septiembre.

En el carro se trasladaban seis hombres. "Un vehículo con las mismas señas recorría el pueblo desde hace como una semana. Esa noche, a eso de las 9:00 pm, los sujetos se bajaron de un carro igual en la Plaza Bermúdez del centro de Cariaco y efectuaron varios disparos, dañaron un carro amarillo que estaba estacionado: le metieron tres tiros y espicharon un caucho. Todo eso ocurrió frente a la sede de la policía estadal y los policías no hicieron nada", comentó un vecino de la zona céntrica en la capital del municipio Ribero.

Mientras los Rodríguez reían y tomaban el acostumbrado trago de los viernes, luego de recibir su pago semanal como picadores de sardina en las empresas de Guaca, a 40 kilómetros de Cariaco; los hermanos Carlos Alberto, Luis Alberto y Samir Arias Cabello dormían a cuatro cuadras más arriba del lugar, en una vivienda de bahareque asentada en la parte alta de San Pedrito, un cerro cuyos estrechos caminos de tierra imposibilita la entrada de un vehículo.

LOS ARIAS CABELLO, LAS PRIMERA VÍCTIMAS
El estruendo de los golpes a una desgastada puerta de latón y los gritos desesperados de Lucía Arias, clamando por la vida de sus hermanos menores, despertaron a Juan Alberto, quien salió de la vivienda. Luego de soportar varios golpes, Juan fue el primero en recibir un balazo en la cabeza por parte de seis hombres, entre los 18 y 25 años, vestidos con bermudas, franelas y calzados deportivos y portando armas de alto calibre. Luego de asesinar a Juan, los sujetos sacaron a empujones a los hermanos Samir y Luis Alberto Cabello, quienes dormían en pequeñas habitaciones y los arrodillaron en las afueras de la casa.

Con la voz quebrada por la angustia y el llanto, Narcisa Cabello, la madre de las tres primeras víctimas relató que Luis cumplía 30 años ese viernes. Carlos sembraba plátano, ocumo y otras verduras, tenía una niña de once meses y se la pasaba cargándola y haciéndole cariño a la muchachita y Luis se dedicaba a cortar monte y limpiar terrenos. No eran malandros y a las nueve o diez de la noche estaban en el rancho, no eran de andar por la calle".

Con las rodillas entre el barro y el frío, Samir recibió un disparo en el lado derecho del rostro, impacto que le desfiguró parte de su cara. Luis Alberto fue baleado en la cabeza y murió al instante.

"Yo no soy malandro, chamo no me mates que yo hoy estoy cumpliendo años", fueron sus últimas palabras, según relató su hermana. "Esos hombres llegaron gritando, daban patadas a la casa y me sacaron a empujones, me decían que venían buscando a El Negro, un azote del sector que vive más arriba, en el monte.

Ese sí es un malandro, mata, roba y viola", relató Lucía Cabello a tiempo que detalló que su hermano Samir sobrevivió. "Luego de recibir el tiro en la cara, él se hizo el muerto y cuando los hombres se fueron, él se levantó como pudo a pedir ayuda".

EL TURNO DE LOS RODRÍGUEZ
Después del doble homicidio en la casa de los Arias, los seis hombres no llegaron a la vivienda de El Negro, que está 500 metros más arriba del lugar. Los sujetos bajaron el cerro caminando e ingresaron al vehículo.

Era el turno de los Rodríguez. Manejaron tres minutos hasta la casa de Leonardo y Luis, ubicada en la entrada del barrio Bella Vista donde se encontraba el grupo de hombres bromeando y tomando unos tragos de ron.

Los seis sujetos se bajaron del vehículo gris con las armas en sus manos y el rostro descubierto.

"Llegamos a la casa. Un grupo de primos y hermanos estaban allí al frente, sentados en la acera como todos los fines de semana. Nosotros, es decir, mi hermano Luis, su hijo Luisito y unos primos, entre ellos Eduardo Vallejo, veníamos del local del señor Chicho. Los familiares que estaban allí esperaban el pago de la pesquera. De hecho, Javier aún tenía restos de escamas pegadas en las piernas", relató Leonardo, quien se ausentó del sitio 10 minutos antes de la masacre. "Me salvé porque subí a una celebración de matrimonio de unos vecinos", dijo.

Los sujetos bajaron del vehículo y apuntaron a los Rodríguez con armas de alto calibre. Jackson, el menor de las víctimas, les dijo que no eran malandros y le mostró su cédula de identidad. "Mi hijo salió a esperar el pago de la pesquera, el pago semanal de él, su hermano mayor y el mío porque los tres trabajamos juntos picando sardina en Guaca.

Diez minutos antes de la masacre él salió de la casa a donde sus primos y me dijo: mami ya vengo. Solía echarme broma y me dijo que si no venía hoy llegaba mañana, dijo Maribel de Rodríguez.

Orlando Rodríguez, el papá de Jackson, no pudo advertirle que no saliera de su casa, a una cuadra del lugar de los hechos.

Orlando, minero de profesión, había viajado el jueves 10 en la mañana a las minas de Tumeremo, en el estado Bolívar. "Le dije que no saliera de noche, que todo está muy peligroso". El padre tampoco pudo enterrar a su hijo, porque regresó a Cariaco el domingo 13 de septiembre en la tarde, luego del sepelio colectivo.

Jackson sacó su cédula de identidad y de inmediato recibió el disparo en la cabeza. Fue el primero de los asesinados en casa de los Rodríguez.

Después vinieron los otros siete, todos frente a una vivienda que, a pocos días de ser la escena de un crimen múltiple, aún conserva en las paredes rastros de masa encefálica, sangre y huecos en las paredes producto de las detonaciones.

Luego de asesinar a siete y herir a dos, los sujetos subieron al vehículo y se marcharon del lugar. Pocos instantes pasaron para que los familiares corrieran a la casa de fachada verde agua a socorrer a las víctimas.

"Los cadáveres quedaron apilados, unos encima de otros, la sangre corría por la acera y pasó una patrulla policial. No se detuvieron a ayudarnos sino que siguieron de largo", relató Leonardo Rodríguez.

PROTESTAS EN LA TRONCAL 9
Los cadáveres permanecieron horas en la escena del crimen, fueron recogidos pasadas las 10 de la mañana del sábado 12 de noviembre.

"Nadie nos prestaba ayuda, ni quienes tenían carros o motos, uno nos dijo que no mancharía su moto de sangre", aseveró maribel de rodríguez.

La protesta de la comunidad se inició esa misma mañana, trancaron la carretera nacional troncal 9 en protesta por el hecho y la actuación policial que tardó en recoger a los cadáveres. Los cuerpos fueron trasladados al Hiospital Diego carbonell de cariaco, los heridos al Hospital santos aníbal Dominicci de carúapano y uno de ellos al Hospital Universitario antonio Patricio de alcalá (Huapa), este último, falleció en el camino al centro sanitario.

"Muchos murieron desangrados por la falta de apoyo para trasladarlos, mi hijo Jackson pudo haber sobrevivido pero no hubo quien nos prestara ayuda, ni la policía", señaló maribel de rodríguez.


Desde caracas, el ministro de interior y Justicia, néstor reverol, nombró una comisión dirigida por rubén lugo, director nacional del cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y criminalísticas (cicpc) y lisandro alfonso, director de la policía científica en la zona oriental del país.

Los funcionarios del eje de Homicidios en sucre solo laborarán prestando apoyo.

"Pedimos que se haga justicia y saber por qué los mataron, no eran malandros, eran inocentes", manifestó leonardo, quien perdió a dos hermanos, un sobrino y cuatro primos en la masacre.

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