Los resultados de los comicios del 7-O concluyeron que 55,5% y 44,39% de la población perciben distinto al gobierno. El psicólogo social Leoncio Barrios cree que ambos grupos están tan distantes que no se ven entre sí
VANESSA HACES GONZATTI
El 55,5% de los venezolanos ratificó al presidente Hugo Chávez en el poder por un período de seis años más, mientras 44,39% votó por la opción del candidato opositor, Henrique Capriles Radonski, según el tercer boletín emitido por el Consejo Nacional Electoral durante la tarde de ayer con 95,5% de los votos escrutados.
¿Cómo pueden dos grupos percibir al país de forma tan distinta? El sociólogo de la Universidad Católica Andrés Bello Antonio Cova explica que la Venezuela que está triste es moderna, pero no de ricos sino de profesionales, mientras la población que votó por Chávez pertenece, en su mayoría, al país rural. A su juicio "no tiene que ver con ricos y pobres, sino con modos de vida". Cita como ejemplo Tucacas, en el estado Falcón, que es una zona que no vive de la pesca sino del turismo y que es opositora al gobierno.
Para dar respuesta a por qué el casi 45% de la población considera al Presidente de la República "la suma de todos los males", cuando más de la mitad lo percibe como una persona que "les ha dado bienestar", Cova invita a analizar el caso del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, ultimado por las autoridades en Medellín en 1993.
"En su funeral la gente lloraba. Ellos sabían que era un narcotraficante, pero él les pagaba el colegio de los niños, les arreglaba los problemas", explica. El capo de la droga llegó a ofrecer pagar la deuda externa de Colombia.
La explicación de Cova es directa: "No se trata de una conexión mágico-religiosa. Hay gente que detesta a Chávez porque les ha complicado sus vidas y les ha quitado oportunidades, y otras personas lo aman porque les ha resuelto la vida o ayudado. A esas personas no les importa que haya presos políticos ni que le haya expropiado bienes a otra gente".
TENDER PUENTES
El psicólogo social Leoncio Barrios considera que la reacción opuesta de cada grupo era de esperarse por la polarización electoral, política y cultural que existe desde hace años: "Aunque en otros países dos candidatos compitan, no representan puntos extremos".
A su juicio, en esta oportunidad fue más crítico aún porque el sector opositor tenía mejores posibilidades de ganar esta elección. "Los dos grupos apostaron a ganar a muerte. En toda contienda uno gana y uno pierde". Los ocho y los seis millones están tan distantes que no se ven y se pierden de perspectiva", señala.
Barrios considera que algunos medios de comunicación promovieron la decepción del sector opositor pues mostraron el triunfo de Capriles como indiscutible: "Hay mucho dolor, rabia y tristeza. Es natural ante un impacto que se tiene. El país amaneció más fracturado que el 6 de octubre pasado. Viene de bando y bando, no hay el puente tendido, está roto. Dejemos que pasen los días, para comenzar a tenderlo a la brevedad posible".


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