La economía sigue el mismo patrón de desarrollo basado en el rentismo petrolero y el endeudamiento. Aunque subieron los ingresos del primer trimestre del 2012 en 21, 7% respecto al 2011 aumentó el déficit fiscal
ISAAC MENCÍA
Según Jorge Giordani y Nelson Merentes, ministros de Finanzas y Presidente del BCV, respectivamente, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en 5,6% en el primer trimestre de 2012, marca el inicio de un "ciclo de crecimiento económico sostenido".
Esta afirmación carece de credibilidad como aquella del 2008 cuando ambos funcionarios aseguraron que Venezuela no sería afectada por la crisis financiera internacional que había estallado en los Estados Unidos, porque la economía estaba "blindada" gracias al éxito de la política económica de la revolución bolivariana y al "colchón" de más de 60 mil millones de dólares supuestamente ahorrados en los diversos fondos creados con la renta petrolera.
Pero la terca e indoblegable realidad se encargó de desmentir lo que no pasaba de ser una afirmación para sembrar ilusiones en incautos. En el 2009 la economía entró en abierta recesión cayendo la producción de bienes y servicios en 3,2%, volviendo a hundirse nuevamente en el 2010 cuando el producto descendió en 1,5%, al tiempo que se registró una alta inflación convirtiendo a Venezuela en el país con la más elevada alza de precios de todo el continente.
El proceso de recesión con inflación (estanflación) durante el bienio 2009-2010, puso en evidencia la vulnerabilidad e insostenibilidad de un modelo y de una política económica que con el afán insensato de destruir la empresa privada, sólo puede hacer crecer la economía a punta de un gasto público expansivo centrado en estimular el consumo y las importaciones, éstas últimas estimuladas por la brecha creciente entre la demanda de bienes y servicios y la producción interna, y por la acentuada apreciación del bolívar. El funcionamiento de este modelo, altamente ineficiente y despilfarrador de recursos, depende exclusivamente de precios altos y crecientes del petróleo y de un masivo endeudamiento público que no puede ser infinito.
RENTISMO
La reactivación económica registrada en 2011 y el primer trimestre de este año, ha seguido el mismo patrón de crecimiento basado en una exacerbación del rentismo petrolero y en un endeudamiento irresponsable de la República, con el agravante de que cada vez se acumulan mayores distorsiones y desequilibrios en la economía.
Pese a que el precio promedio del petróleo pasó de 92,05 dólares el barril en el primer trimestre de 2011 a 112,06 dólares en 2012 (21,7% de incremento), el déficit fiscal ha ido aumentando y por ende, la deuda pública ( la externa pasó de 85.517 millones de dólares en el I trimestre de 2011 a95.554 millones en el mismo lapso de 2012, mientras que la deuda interna entre diciembre 2011 y abril 2012 creció en 40.600 millones de bolívares); por cada punto que creció el producto se requirió aumentar en 8,3 puntos las importaciones de bienes y servicios, dependiendo la producción ya no sólo de mayores precios del petróleo sino también de mayores importaciones, las cuales crecieron en total en 46,5% comparado con el mismo período de 2011.
La reactivación está lejos de ser armónica y equilibrada entre los distintos sectores productivos, como lo evidencia el hecho de que mientras la construcción pública creció, la privada cayó 10,6%; creció comercio en 7,9% pero la industria manufacturera permaneció estancada (0,7%) y cayó la fabricación de alimentos en 6,9% y la producción en el sector agrícola en 1,2%, no obstante que éstas últimas han sido definidas como actividades estratégicas. A todo esto se suma el aumento de la escasez de bienes en medio de un boom de importaciones, el mantenimiento de una elevada tasa de inflación, y el pobre impacto de esta reactivación en la creación de empleos productivos.
Esta afirmación carece de credibilidad como aquella del 2008 cuando ambos funcionarios aseguraron que Venezuela no sería afectada por la crisis financiera internacional que había estallado en los Estados Unidos, porque la economía estaba "blindada" gracias al éxito de la política económica de la revolución bolivariana y al "colchón" de más de 60 mil millones de dólares supuestamente ahorrados en los diversos fondos creados con la renta petrolera.
Pero la terca e indoblegable realidad se encargó de desmentir lo que no pasaba de ser una afirmación para sembrar ilusiones en incautos. En el 2009 la economía entró en abierta recesión cayendo la producción de bienes y servicios en 3,2%, volviendo a hundirse nuevamente en el 2010 cuando el producto descendió en 1,5%, al tiempo que se registró una alta inflación convirtiendo a Venezuela en el país con la más elevada alza de precios de todo el continente.
El proceso de recesión con inflación (estanflación) durante el bienio 2009-2010, puso en evidencia la vulnerabilidad e insostenibilidad de un modelo y de una política económica que con el afán insensato de destruir la empresa privada, sólo puede hacer crecer la economía a punta de un gasto público expansivo centrado en estimular el consumo y las importaciones, éstas últimas estimuladas por la brecha creciente entre la demanda de bienes y servicios y la producción interna, y por la acentuada apreciación del bolívar. El funcionamiento de este modelo, altamente ineficiente y despilfarrador de recursos, depende exclusivamente de precios altos y crecientes del petróleo y de un masivo endeudamiento público que no puede ser infinito.
RENTISMO
La reactivación económica registrada en 2011 y el primer trimestre de este año, ha seguido el mismo patrón de crecimiento basado en una exacerbación del rentismo petrolero y en un endeudamiento irresponsable de la República, con el agravante de que cada vez se acumulan mayores distorsiones y desequilibrios en la economía.
Pese a que el precio promedio del petróleo pasó de 92,05 dólares el barril en el primer trimestre de 2011 a 112,06 dólares en 2012 (21,7% de incremento), el déficit fiscal ha ido aumentando y por ende, la deuda pública ( la externa pasó de 85.517 millones de dólares en el I trimestre de 2011 a95.554 millones en el mismo lapso de 2012, mientras que la deuda interna entre diciembre 2011 y abril 2012 creció en 40.600 millones de bolívares); por cada punto que creció el producto se requirió aumentar en 8,3 puntos las importaciones de bienes y servicios, dependiendo la producción ya no sólo de mayores precios del petróleo sino también de mayores importaciones, las cuales crecieron en total en 46,5% comparado con el mismo período de 2011.
La reactivación está lejos de ser armónica y equilibrada entre los distintos sectores productivos, como lo evidencia el hecho de que mientras la construcción pública creció, la privada cayó 10,6%; creció comercio en 7,9% pero la industria manufacturera permaneció estancada (0,7%) y cayó la fabricación de alimentos en 6,9% y la producción en el sector agrícola en 1,2%, no obstante que éstas últimas han sido definidas como actividades estratégicas. A todo esto se suma el aumento de la escasez de bienes en medio de un boom de importaciones, el mantenimiento de una elevada tasa de inflación, y el pobre impacto de esta reactivación en la creación de empleos productivos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario