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viernes, 19 de agosto de 2016

Dólar paralelo volverá a subir a partir de septiembre

Tal Cual
18-08-2016
ARMANDO J. PERNÍA


El ciclo político obligará a que el Gobierno abandone su postura de restringir la liquidez. Devaluación del Dicom, caída del consumo y la recesión son factores que explican la apreciación del dólar "negro"

Un menor crecimiento de la liquidez monetaria, la agudización de la recesión y una fuerte caída del consumo, como derivación de la acelerada pérdida de poder adquisitivo de los salarios e ingresos, pueden explicar por qué el tipo de cambio paralelo detuvo su aparentemente indetenible alza, e incluso registró una apreciación de 18% al cierre del primer semestre de este año.

Existe un cierto consenso entre los economistas sobre el hecho de que el Gobierno ha venido eliminando de manera progresiva los subsidios cambiario y de precios, ante la precariedad de sus cuentas fiscales. Esta ha sido la lógica de la depreciación acelerada del tipo de cambio Simadi ­ahora conocido como Sistema Complementario de Divisas (Dicom)­, que se devaluó más de 300% en solo cuatro meses.

El defenestrado ex ministro de Economía, Miguel Pérez Abad, pareció tener la intención de darle un dosis de realismo a la política cambiaria, sin eliminar el sistema de control, en función de estimular un incremento de la actividad económica; sin embargo, un ajuste de la tasa complementaria no basta, ya que se requieren medidas que permitan recuperar la confianza perdida para invertir.

Según el economista Asdrúbal Oliveros, director de la consultora Ecoanalítica, el Gobierno ­o una parte de él­ venía estudiando una "legalización" del mercado paralelo, a través de un decreto que flexibilizaba las transacciones con divisas en el sector privado, pero con la salida de Pérez Abad, y su sustitución por Carlos Faría, un marxista de formación ortodoxa, parece que la idea no tiene posibilidades de prosperar.

Oliveros estima que el paralelo volverá a subir, a partir de septiembre, pero no en los mismos niveles de 2014. "No llegará a 2.800 bolívares, pero no es posible esperar que el Gobierno mantenga restringida la liquidez para siempre. Viene un ciclo político electoral, bien por los comicios regionales o por el referendo revocatorio ­si, finalmente, se convoca­, que impulsará un nuevo aumento del gasto público", afirma.

Ecoanalítica prevé que el paralelo fluctúe entre 1.250 y 1.350 bolívares por dólar al final de este año. En Colombia, los empresarios fronterizos manejan proyecciones no oficiales que ubican la paridad entre 1.500 y 1.700 bolívares. Interesante, porque hay que recordar que las transacciones de las casas de cambio en Cúcuta sirven de referencia para determinar este valor cambiario.

DESASTRE CAMBIARIO

La realidad es que los controles, sobre todo cuando se prolongan más allá de lo aconsejable, generan distorsiones gravísimas en la economía. En materia cambiaria, Venezuela registra un verdadero desastre, porque ninguna de las tres tasas con las que se supone que funciona la economía, responde a parámetros de mercado.

La inflación se ha disparado, al punto que el consenso de las bancas de inversión internacionales más reputadas, ubican la proyección entre 700% y 800% en 2016. Con subsidios ­los que van quedando­ incluidos, Ecoanalítica estima más conservadoramente un índice de 420%.

Este dramático incremento de precios se vincula directamente a la depreciación del Dicom, porque ha viabilizado la aprobación de ajustes largamente postergados; sin embargo, la escasez de divisas no ha propiciado un mayor dinamismo en las importaciones, tanto de materia prima para producir como de bienes terminados.

Según las cuentas de Oliveros, las compras externas del país se han reducido en casi 25% en lo que va de año. Al cierre del primer semestre, las importaciones se ubicaron en 9.245 millones de dólares, de las cuales 65% correspondieron al Sector Público y 35% al Privado; sin embargo, el Cencoex ­con la tasa de cambio Dipro de 10 bolívares por dólar­ solo liquidó 768 millones de dólares, equivalentes a 8% del total.

El Dicom, por su parte, liquida un promedio de apenas 7 millones de dólares por día y, al término del primer semestre, transó 689 millones de dólares. Es evidente que las cifras muestran severas inconsistencias, y no explican de dónde sale y a qué tasa se transa la mayoría de las divisas destinadas a importar.

Para Ecoanalítica, el tipo de cambio implícito aplicable a las importaciones es 498,7 bolívares por dólar, pero las importaciones privadas se realizan a una paridad promedio muy superior de 765 bolívares por divisa estadounidense.

¿La razón? Simplemente, porque 55% de las compras externas de la empresa privada se hicieron a tasa paralela, una circunstancia grave e inédita, ya que este tipo de cambio no servía de referencia, en el pasado, para más de 20% o 22% de las importaciones.

DOLARIZACIÓN DE FACTO

La economía venezolana opera ya dolarizada en el terreno práctico, y por ello la inflación elevada se ha hecho estructural.

Los economistas de Ecoanalítica hicieron un ejercicio para comparar los precios dolarizados de la canasta alimentaria básica en Venezuela con los de algunos de los socios comerciales más relevantes del país. La conclusión es aterradora: muchos de los precios en Venezuela ya superan a los de Colombia, Brasil o Estados Unidos, por citar solo tres casos.

El trabajo revela, por ejemplo, que el tipo de cambio ponderado del sector alimentos es 497,7 bolívares por dólar; el de bebidas no alcohólicas sube a 925; para vestido y confección, la paridad es 961,7 bolívares; y el de licores, excluyendo a la cerveza, alcanza a 1.280 bolívares por dólar.

El principio de este cálculo es el mismo que se usa para calcular el llamado "dólar Big Mac" para establecer diferenciales de precios, y como se puede apreciar no hay sector esencial del consumo que funcione con ninguna de las dos tasas cambiarias legales.

Este cuadro se explica por el incremento superior a 70% del componente importado de la economía en los últimos cinco años, lo que implica una dependencia muy grande de las transacciones en divisas y, si estas están escasas, pues los precios reflejan esa circunstancia.

El problema es que los salarios e ingresos de los trabajadores en Venezuela no se mueven con la misma lógica, porque, de hecho, el Gobierno no tiene ni marca una política de ajuste del costo del trabajo, que vaya en línea con la eliminación no declarada de subsidios.

En resumen, el gobierno de Nicolás Maduro ha hecho un ajuste económico heterodoxo, pero no menos liberal, de la peor manera posible, haciendo que los venezolanos paguen el costo en empobrecimiento, pero sin lograr reactivar la economía.

De hecho, para Asdrúbal Oliveros es posible desmontar los controles de precio y cambio sin demasiada gradualidad, "porque ya el chavismo ha hecho el trabajo sucio".

Otro elemento que demuestra la dolarización de la economía venezolana es la migración acelerada de las empresas multinacionales que operan en el país a la tasa Simadi (Dicom).

Según un estudio reciente de la consultora internacional E&Y, 95% de las compañías que cotizan en la Bolsa de Valores de Nueva York, con filiales en Venezuela, han ajustado sus cuentas a la tasa Dicom, mientras que 18 de esas compañías decidieron desconsolidar de sus balances las pérdidas ocasionadas por sus operaciones locales, en función de no impactar negativamente sus números globales.

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