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sábado, 14 de marzo de 2015

“Aquí se viene a morir”

Tal Cual

Hospitales en Venezuela: antesalas de la tumba, según reportaje de The Wall Street Journal. Jefe de unidad de cirugía cardiovascular en un importante centro de salud dice que los pacientes “que van al hospital para encontrar la vida encuentran en cambio la muerte”. En un hospital de niños, por falta de espacio, los bebés son depositados en escritorios de oficinas

MARIO SZICHMAN/ Nueva York/ Especial para TalCual

En Venezuela sobra patria, abundan los golpes de pecho para defender la soberanía, y el presidente Nicolás Maduro se la pasa oteando el horizonte con distintos binoculares de campaña para detectar a quienes osen hollar el sagrado suelo liberado por Simón Bolívar. Pero en los hospitales de Venezuela falta de todo.

“Desde aspirinas hasta antibióticos, desde insulina hasta anestesia. Cualquier clase de equipos: máquinas de rayos equis, escáners de ultrasonido y desfibriladores están con frecuencia fuera de servicio debido a la escasez de repuestos”, señala un reportaje en The Wall Street Journal.

El diario dice que en algo más de dos meses, entre octubre del año pasado y comienzos de enero, “fallecieron 12 pacientes tratados en el Hospital Clínico Universitario que necesitaban ser sometidos a operaciones del corazón”.

La señora Liz Giraldo, de 38 años de edad, que esperó siete meses para que le hicieran un trasplante de válvula cardíaca, “murió en la sala de emergencia”, dijo su hija, Erlys Daza, de 19 años de edad.

“Uno siente un alto nivel de impotencia”, declaró al periódico el doctor Marcos Durand, quien junto con varios de sus colegas explicó cómo sus pacientes habían ido muriendo, uno tras otro. “Es como decirle a la familia: Esa persona va a morir. No hay nada que podamos hacer”.

En septiembre de 2014, Pedro González ingresó en uno de los principales hospitales de Venezuela con grave afección cardíaca. Tenía la esperanza de que una nueva válvula en su corazón salvase su vida. A fines de noviembre, el director de cirugía cardiovascular en el Hospital Clínico Universitario envió cartas a los pacientes de la sala de cardiología, informándoles que deberían retornar a sus hogares. No había catéteres, las máquinas de procesamiento de sangre no funcionaban, y era imposible obtener válvulas para el corazón. Poco después, el señor González, de 39 años de edad, falleció, dejando una viuda, Indimar Rivero, y un hijo de ocho años de edad.

El doctor Gabriel Silva, jefe de la unidad de cirugía cardiovascular que remitió al señor González y a otros pacientes a sus hogares, dijo que los médicos sienten gran aflicción por lo ocurrido. “Pacientes que van al hospital para encontrar la vida encuentran en cambio la muerte”, dijo el galeno.

The Wall Street Journal indicó que los administradores del hospital “no respondieron a solicitudes para que formularan comentarios”. Tampoco la ministra de Salud, Nancy Pérez, “contestó a múltiples pedidos para que comentara” sobre la crisis en el sistema hospitalario de Venezuela. “Oficinas en el ministerio de Salud que se encargan del tratamiento de cáncer, la administración de hospitales públicos, (organismos) de atención a la salud en barriadas pobres, y (oficinas) que proporcionan información sobre datos vinculados a la salud, tampoco devolvieron llamadas o respondieron a correos electrónicos”.

Como el avestruz, directivos de esas instituciones metieron la cabeza en un agujero creyendo que de esa manera nadie se enteraría del colapso del sistema de salud en Venezuela.

EL PEOR DERRUMBE

El diario recordó que uno de los pilares del sistema socialista que intentó implantar el fallecido presidente Hugo Chávez Frías fue “atención gratuita y eficaz de la salud, un derecho garantizado en la nueva Constitución”. Pero, “dos años después de la muerte del señor Chávez, y 16 años después que tomó el poder, lo que el populista agitador calificó de revolución se está deshaciendo de manera acelerada”.

De todas las crisis que padece Venezuela, ninguna, “ha destruido tanto la ilusión sobre la capacidad del gobierno para atender a su pueblo como el colapso del sistema de salud”, dijo The Wall Street Journal.

Entrevistas con más de 100 médicos, pacientes, personal de la industria médica y ex funcionarios del ministerio de Salud, “así como visitas guiadas a hospitales públicos en tres estados, diseñan una imagen de un sistema en crisis”, añadió el periódico.

La crisis afecta tanto a hospitales públicos como privados, señaló el periódico, y “las deficiencias están alterando de manera drástica el cuidado de salud del pueblo”, al punto de “acrecentar la cifra de muertes que podrían ser evitadas”, dijeron doctores y asociaciones médicas. Aunque la crisis afecta a todos los sectores sociales, “los pobres deben soportar lo más duro de la crisis”.

Por ejemplo, en el Hospital de Niños J. M. de los Ríos, de la avenida Vollmer, en Caracas, “los bebés fueron ubicados en fecha reciente en escritorios de oficina por escasez de espacio”. Y en el hospital en Coche, “pacientes lesionados en accidentes o tiroteos fueron alineados en camas en una de las salas. Algunos dijeron que han estado aguardando por semanas y meses a fin de ser operados con el propósito de reparar huesos quebrados”.

Las autoridades de ambos hospitales, como ya ocurrió con la ministra de Salud y funcionarios de numerosas dependencias encargadas de atender pacientes “no respondieron a solicitudes para que formularan comentarios”, dijo The Wall Street Journal.

He aquí algunos detalles del desplome hospitalario en Venezuela, de acuerdo al periódico.

–De las 45.000 camas que hay en los hospitales públicos de Venezuela, sólo 16.300 se hallan en servicio. Los hospitales privados cuentan con 8.000 camas, pero también tienen problemas para atender a sus pacientes.
–Venezuela necesita mil millones de dólares anuales para importar material destinado al cuidado de la salud, dijo Antonio Orlando, presidente de la Asociación Venezolana de Equipos Médicos. Pero, en el 2014, el gobierno proporcionó menos de 200 millones de dólares.

–En marzo de 2014, el Banco Central de Venezuela dijo que la escasez de medicinas era del 50 por ciento. Nunca más publicó datos sobre ese rubro.

–La Federación Farmacéutica de Venezuela estima en un 70 por ciento las medicinas imposibles de obtener, o que escasean.

–Los médicos recién graduados ganan en Venezuela menos de 50 dólares mensuales de acuerdo a la tasa del mercado negro. Se estima que casi la mitad de los graduados en la facultad de Medicina están abandonando el país.

–En el Hospital Clínico Universitario, en una época uno de los orgullos de la medicina venezolana, se realizaban hace una década 40 operaciones a corazón abierto por mes. En el 2014, el promedio fue de siete operaciones mensuales.

–El doctor Iván Machado, un veterano cardiólogo del hospital, dijo al diario: “¿Cómo podemos tratar a un paciente cuando no podemos operar, o inclusive darle una droga para calmarle los dolores?”

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, en el 2012, último año del cual se cuentan datos, el estado venezolano gastó en el cuidado a la salud un seis por ciento de su presupuesto. “Inferior al resto de las principales economías de América Latina”.

Pero el gobierno prefiere perseguir al mensajero que solucionar la crisis. El año pasado, el presidente Maduro acusó al doctor Ángel Sarmiento de “terrorista” y ordenó su captura porque el médico denunció la muerte de ocho pacientes en un hospital público indicando que los fallecimientos podían atribuirse al mismo patógeno.

Y a comienzos de febrero de este año, Carlos Rosales, presidente de la asociación de clínicas privadas, fue llevado ante el Sebin, el servicio de inteligencia, luego de divulgar una información sobre la gran cantidad de hospitales donde es imposible llevar a cabo intervenciones quirúgicas por falta de suministros. Rosales fue liberado tras algunas horas. Como es habitual, “el servicio de inteligencia no respondió a solicitudes para que formulara comentarios”.

En la Venezuela de Simón Bolívar, sobra la patria, abundan los golpes en el pecho para defender la soberanía, y el presidente Nicolás Maduro se la pasa denunciando complots imperialistas y de la derecha endógena que intentan afectar los logros de la Revolución Bonita. Pero al parecer algo falla en el conteo. ¿Cómo es que sobrando tanta patria escaseen los encargados de proteger a sus habitantes?

@mszichman
http://marioszichman.blogspot.com/

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