El sueño de Maduro hecho realidad: sus actos son noticia de primera plana en The New York Times. Pero el diario abunda en historias de horror: la pediatra de un hospital en Maracay dice que ha visto “a personas morir en la sala de operaciones porque faltaban instrumentos básicos para realizar cirugías”. Entre tanto, el presidente de la Asamblea se muere de envidia, y publica un ensayo en la página de opinión de ese periódico, y la única respuesta vino de su preso favorito, Leopoldo López, el encarcelado dirigente de Voluntad Popular
MARIO SZICHMAN/ Nueva York
No solo en noticia de primera plana, sino en la principal noticia del día. El titular en la edición impresa señala: “Amid a Slump, a Crackdown for Venezuela,” en medio de una depresión (económica) represión para Venezuela. Curiosamente, el título rima mejor en español que en inglés.
La versión digital del periódico es más contundente: “Amid Economic Chaos, Leader in Venezuela Cracks Down,” En medio del caos económico, el lider de Venezuela reprime. Posiblemente, el líder aludido debe ser el presidente Maduro, aunque su nombre recién aparece en el quinto párrafo de la información firmada no por uno sino por dos corresponsales del periódico, Simón Romero y Girish Gupta.
The New York Times es una institución en el campo del periodismo. Fue fundado el 18 de septiembre de 1851, casi una década antes del estallido de la guerra civil. Le siguió los pasos a Abraham Lincoln desde que era un oscuro parlamentario de Illinois. El diario ha ganado 114 premios Pulitzer, más que ninguna otra organización periodística en Estados Unidos. Y ahora engalana su primera plana con la figura de Nicolás Maduro.
Tomando en cuenta que The New York Times ha sido, entre los periódicos norteamericanos de circulación nacional, el más tímido a la hora de publicar noticias sobre Venezuela, el despliegue que brinda a las tribulaciones de la Revolución Bonita es interesante.
Después de todo, es un periódico a tomar en cuenta. Su circulación diaria es de algo más de 2,1 millones de ejemplares, y los fines de semana supera los 2,5 millones de ejemplares (al menos, según las últimas cifras con que contamos). Es inevitable que la notoriedad de Maduro en la escena política mundial se acrecentará porque el diario tiene también una edición internacional, conocida en una época como International Herald Tribune, y rebautizada en fecha reciente como International New York Times.
Créame el lector de Tal Cual: The New York Times tiene más alcance que Ultimas Noticias, El Universal, Telesur y La Hojilla
juntos. Gracias al periódico neoyorquino, el presidente de Venezuela adquiere una relevancia nunca antes alcanzada. Todos los ojos del mundo están enfocados en su voluminosa figura. Su filosofía de la vida, su historia personal, sus discursos, sus profusas lecturas, su manera de vestir, la coqueta manera de enfundarse gorras invernales entre sus orejas, sus bufandas con los colores patrios, así como todos y cada uno de sus movimientos son discutidos y analizados.
Aunque, hay que reconocerlo, en estos días prima el análisis sobre la estrambótica situación en que se halla el país con las reservas petroleras más grandes del mundo, o ese extraño hobby que tiene el poder ejecutivo de meter presos a todos aquellos que expresan su intención de triunfar en comicios libres.
PANORAMA DESDE EL PUENTE
Podríamos decir que el examen que realizan Romero y Gupta es más un aguafuerte que una investigación a fondo de lo que ocurre en Venezuela. Mencionan, obviamente, los datos fundamentales del colapso económico que afecta a los habitantes del país: “una tremenda devaluación de la moneda y una economía que se desmorona, y que podría contraerse en un siete por ciento este año”.
Tampoco descuidan “la caída en los ingresos petroleros, y el control de precios causante de la aguda escasez de productos, entre ellos leche, detergente y condones”. Francisco Rodríguez, jefe de la sección de economistas para la región andina del Bank of America Merrill Lynch, dictaminó que el sistema económico chavista “is going haywire,” se ha vuelto loco.
Según Rodríguez, Venezuela podría ingresar en poco tiempo más al territorio de la hiperinflación, “pasando a los tres dígitos” (más del 100 por ciento) este año, y “a más del 1.000 por ciento en el 2016”, si la actual política se mantiene.
Pero, más allá de las cifras, están las historias de seres concretos, aludiendo a concretas aflicciones o problemas de infraestructura. Por ejemplo, una pediátra de un hospital público en Maracay, dice que ha visto “a personas morir en la sala de operaciones porque faltaban los instrumentos básicos para realizar cirugías”.
La pediatra dijo a los corresponsales del diario que piensa buscar otro empleo, pues en la actualidad su salario es de 5.622 bolívares mensuales: 33 dólares por mes.
Por otra parte, todo parece a punto de colapsar, sin importar la actividad económica. El piloto de una aerolínea dijo que “Se ven cosas increíbles, por ejemplo, media docena de aviones de una empresa aérea que no pueden volar por falta de repuestos”.
CON LOS DÍAS CONTADOS
El diario dijo que el presidente de Venezuela está convencido que todos los problemasdel país son resultado de conspiraciones. Por lo tanto “ha intensificado la represión contra sus adversarios”.
El último ejemplo es la espectacular captura del alcalde metropolitano de Caracas Antonio Ledezma en sus oficinas de El Rosal, que incluyó la utilización de decenas de efectivos armados del SEBIN, el servicio de inteligencia, el destrozo a mandarriazos de la puerta de vidrio de su oficina, y disparos al aire.
Según el diario el arresto de Ledezma, acusado de participar en un complot para derrocar a Maduro –todavía no hay prueba alguna, pero créanme, las pruebas surgirán y serán abundantes– sería un preludio.
“Treinta y tres de los 50 alcaldes opositores en el país enfrentan ahora acciones legales vinculadas con las protestas antigubernamentales del año pasado”, dijo The New York Times citando a Gerardo Blyde, alcalde de Baruta, un municipio de Caracas.
La embestida contra la oposición venezolana robustece la posibilidad de que se realicen elecciones parlamentarias en diciembre. El gobierno podrá aceptar con humildad su cómodo triunfo y reconocerá todos los sufragios de la oposicion, aunque se trate de un íngrimo y solitario voto, pues para eso existe el imparcial Tribunal Supremo Electoral.
Un ayudante de laboratorio dijo al periódico que Maduro ha ordenado la embestida contra sus adversarios políticos pues "le aterra" perder el poder. Los chavistas, dijo el profesional, “Saben que la revolución está acabada, y tienen miedo”.
Por ahora, el único que parece preocupado en las filas chavistas es Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional. Aunque está demostrado que Cabello y Maduro mantienen una enorme amistad, cimentada en años de lucha por el bienestar de sus compatriotas, siempre los celos son inevitables, inclusive entre seres tan entrañables como esas dos figuras de la Revolución Bolivariana.
Hace algunas semanas, Cabello logró publicar un ensayo en la página de opinión de The New York Times, donde les cantaba las cuarenta a los gringos. El líder chavista aguardaba numerosas congratulaciones, y solo recibió una respuesta, la de su preso favorito, Leopoldo López, el encarcelado dirigente de Voluntad Popular.
Fue, posiblemente, un bajón para el orgullo personal de uno de los emblemas del chavismo. Pero no debería preocuparse. Con un poco de suerte, Cabello también se convertirá algún día en noticia de primera plana en los principales periódicos del mundo.
@mszichman
http://marioszichman.blogspot.com/


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