El chavismo acabó con las ilusiones del porvenir. Hoy nuestros muchachos no pueden adquirir vivienda por el déficit existente y por sus menguados ingresos. La grave estrechez económica empujada por la inflación les restringe sus posibilidades de formar familia
ISAAC MENCÍA
Tenemos una Venezuela cuya clase gobernante la ha sumergido en la violencia, la ha alejado de la democracia, y la ha hundido en una profunda crisis e involución económica.
Qué futuro puede ofrecerles a nuestros jóvenes un régimen político que se ha empecinado en imponer pisoteando la Constitución de la República y las leyes, un modelo de Estado, de Economía y de Sociedad, inspirado en ideas y prácticas totalitarias que en todas las experiencias históricas conocidas, siendo Cuba la más cercana, sólo generó ruina económica, hambre, represión y pérdida de las libertades.
Qué futuro pueden esperar los jóvenes cuando el régimen no cumple con la responsabilidad primaria de todo Estado-gobierno que es la de proteger la vida y los bienes de los ciudadanos, cuando sienten que su vida y su libertad está permanentemente amenazada por una violencia criminal desbordada incluso en sus centros de estudio (siete de cada diez homicidios son producidos en personas jóvenes menores de 28 años de edad), estimulada por una atroz impunidad; que con un discurso de odio e intolerancia promueve la confrontación y la violencia entre los venezolanos, rompiendo la necesaria y humana convivencia social y el derecho a una vida sosegada sin una permanente tensión y conflictividad. Cómo pueden los jóvenes rendir al máximo en sus estudios o trabajo, hacer deporte y recrearse, en un ambiente de inseguridad y violencia como el que cotidianamente se vive en todos los pueblos y ciudades de Venezuela.
SIN EMPLEOS
Qué futuro económico pueden tener nuestros jóvenes con un régimen político que ha estado destruyendo el aparato productivo no sólo privado sino también el público, que ahuyenta a los inversionistas tanto nacionales como extranjeros, que destruye empleos y oportunidades de creación de los mismos, que al hacer cada vez menos productiva la economía propicia bajos salarios al tiempo que genera una alta inflación que pulveriza el valor del bolívar y el consiguiente poder adquisitivo de los ingresos.
En la Venezuela de hoy nuestros jóvenes no pueden adquirir vivienda, primero, por el descomunal déficit existente, y segundo, porque sus menguados ingresos no les alcanza para pagar el elevado precio de las viviendas impulsado por la exorbitante inflación. Esta grave estrechez económica les restringe sus posibilidades de formar familia, pues sencillamente sin capacidad para comprar vivienda solo le queda como opción vivir en casa de sus padres si es que las condiciones de éstos se lo permiten.
Qué futuro pueden soñar nuestros jóvenes cuando el régimen está obcecado en convertir la educación en todos sus niveles en un autoritario aparato de adoctrinamiento ideológico para "formar" hombres y mujeres con un pensamiento único, que no actúen como ciudadanos sino como siervos de un Estado-gobierno omnipotente, en una era como la actual donde el desarrollo de los países descansa cada vez más en el conocimiento y la capacidad de innovación científica-tecnológica de su población; cuando el gobierno asfixia presupuestariamente a las Universidades Autónomas saboteando la calidad de la educación en las mismas, y cuando le da más importancia a la compra de armamento de guerra que a la construcción y mantenimiento de plantas físicas y a una justa remuneración al personal docente.
Estos hechos han impulsado a miles de jóvenes profesionales a emigrar buscando en otras naciones lo que la élite en el poder les niega al convertir a Venezuela en un país plagado de violencia, atrasado y sin oportunidades para progresar ellos y sus familias.
Este sombrío panorama explica la creciente rebeldía y protesta de calle de miles de jóvenes estudiantes que están convencidos de que si Venezuela sigue por el camino que ha venido transitando en los últimos 15 años bajo la égida de la mal llamada revolución bolivariana, su futuro está comprometido y sus sueños se verán frustrados. El espíritu de lucha y la tenacidad de los jóvenes triunfarán ante la barbarie.


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