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sábado, 5 de enero de 2013

Miedo a la Constitución

El Aragueño
29-12-2012
Plinio R. Carvajal H.*


En los actuales momentos vivimos una situación anómala con respecto al Jefe de Estado, no hay presidente de la República oficialmente encargado. El Presidente Chávez está ausente del país con permiso de la Asamblea Nacional para un tratamiento que lo ha mantenido imposibilitado para cumplir sus responsabilidades gubernamentales.

Nicolás Maduro, Vicepresidente Ejecutivo, es quien está llevando el día a día las labores de gobierno, pero nunca fue, según sus propias declaraciones, designado como presidente encargado. Todo esto configura un auténtico vacío de poder desde el punto de vista legal.

Existe un auténtico rechazo por parte de la dirigencia oficialista a designar un presidente encargado cuando el Presidente se ausenta del país. La Constitución, que nos muestran en cada cadena como un librito azul que todos dicen cumplir, es muy clara: El gobierno se ejerce desde la capital de la República, que es Caracas, o temporalmente en cualquier otra localidad del país, por lo que actos de gobierno realizados fuera del país pueden ser impugnados. Cuando el Presidente se ausenta del país debe dejar un presidente encargado.

¿A qué se debe ese miedo? Betancourt, Leoni, Caldera, Luis Herrera, Lusinchi, dejaron presidentes encargados y nunca pasó nada. Podemos imaginar dos razones para este miedo psuvista. Uno de carácter psicológico y uno de carácter político.

Desde el punto de vista psicológico, se quiere dar la imagen del omnipotente y omnipresente que sabe de todo, desde medicina hasta cría de pollos, el hombre irreemplazable, sin embargo esta crisis ha obligado a pensar en su reemplazo.

Desde el punto de vista político existe el temor de que una ausencia temporal se extienda y se convierta en una ausencia permanente. En la actualidad existe, de hecho, una ausencia temporal, desde que la Asamblea Nacional otorgó el permiso por tiempo indefinido al Presidente Chávez para su operación, aunque el chavismo insista que Chávez es el Presidente en ejercicio. Esto obedece a que la Constitución prevé una ausencia temporal de 90 días, finalizada esta la Asamblea evalúa si otorga una única prórroga de 90 días más o declara la ausencia permanente y llama a nuevas elecciones; vencida la prórroga, el llamado a elecciones es ineludible, de ahí el temor del oficialismo a reconocer que cuando el Presidente va a Cuba, a tratamiento, existe una ausencia temporal.

Esto constituye un abierto desconocimiento a lo establecido en la Constitución, pero con las posturas ya vistas en el Tribunal Supremo de Justicia y la Defensoría del Pueblo resulta improbable que alguno de estos organismos intervenga en este asunto.

Con relación al 10 de enero, fecha de toma de posesión para el inicio del nuevo periodo presidencial, está claro que si el Presidente no se presenta estaríamos ante una ausencia temporal que debería ser suplida por el presidente de la Asamblea Nacional mientras transcurren los 90 días reglamentarios, si transcurrido ese lapso el Presidente no se incorpora a su cargo, habrá que evaluar y fundamentar alguna de las causas establecidas en la Constitución para las ausencias permanentes y hacer el llamado a nuevas elecciones.

Nadie desea desconocer la voluntad de cerca de 8 millones de venezolanos que eligieron a Hugo Chávez como Presidente de la República, la Constitución establece no sólo la fecha de inicio del periodo, sino que le otorga ausencias temporales para su recuperación, pero es necesario sincerar la situación, mientras Chávez se está operando o está en recuperación debe nombrarse un presidente interino, como lo establece la Constitución, y si vence el plazo de ausencia temporal y el Presidente no está en capacidad física de gobernar, hay que darle al pueblo la oportunidad de elegir un nuevo mandatario, como lo pauta también la Carta Magna. Un juego de triquiñuelas para burlar la Constitución sólo produciría un gobierno sin legitimidad y consecuencias imprevisibles para la nación.

*http://visionyanalisis.blogspot.com

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