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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Vía crucis hospitalario

Tal Cual

Al menos 1.400 personas esperan por un transplante. Los niños tienen prioridad cuando llega un órgano, mientras que los adultos deben aguardar en una larga lista. Deben viajar a hospitales capitalinos porque en Anzoátegui, por ejemplo, sólo se hacen diálisis

ANA MARÍA LÓPEZ

Recibir la noticia de que el riñón no está funcionando adecuadamente es preocupante, pero lo es aún más si el paciente es residente del interior del país ya que las operaciones de transplante de riñón, en la salud pública, sólo las hacen en el Hospital Militar, en el Razetti, Clínico Universitario o en el Pérez Carreño. Todos ubicados en Caracas.

A la capital del país llegan pacientes del oriente, occidente, los Andes, de la región central o los llanos; debido a que los centros asistenciales de la localidad sólo cuentan con tratamiento de diálisis y otros no tienen transplantólogos.

En todo el país hay 14 mil enfermos renales de los cuales 1.400 están en lista para un transplante y sólo 300 son operados al año. Una vez que al centro asistencial llega un órgano, son los niños los que tienen la prioridad, luego serán los adultos, según declara el doctor Coronel David Arana Castro, jefe del servicio de Transplante Renal del Hospital Militar en Caracas. Pedro Celestino Flores (56) esperó seis años para ser operado. Delante de él estaban cien personas.

Oriundo de Barcelona, Flores no tuvo más opción que viajar a Caracas, pues en el Hospital Razetti ubicado en su pueblo y en el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales no hay quien pueda hacer un transplante.

En el año 1985 le diagnosticaron poliquistosis renal, se puso en tratamiento y cumplió su hemodiálisis en Barcelona, hasta que su médico le informó en 2005 que debía ser operado y en la ciudad no había ningún hospital donde lo podían intervenir quirúrgicamente. "Cada vez que llegaba un riñón se le hacían exámenes de compatibilidad con los pacientes mientras yo esperaba que un día tocara mi turno. Yo tenía cien personas por delante y cada vez que le preguntaba al médico me decían que faltaban 80, 40, 30, hasta que al llegar al número 10 me dije que este año (2011) me operan", recuerda Flores, mientras esperaba entrar a la consulta en el Hospital Militar. Todos los meses debe viajar a la capital del país para ser examinado por los galenos a quienes califica de "excelentes profesionales y preocupados por sus pacientes".

DESESPERADA

Quien no esperó muchos años fue Mariana Rodríguez (33). Ella viajó desde Puerto La Cruz hasta el Hospital Clínico Universitario. Al ver que el lugar estaba abarrotado de enfermos renales, decidió tocar las puertas en el Hospital Militar. Aunque este también es un centro de referencia y la demanda es excesiva, "los medicamentos y los médicos no son escasos", dice la paciente.

El 26 de mayo de 2009 fue operada. Once meses tuvo que aguardar hasta entrar a pabellón. Recordó cómo un paciente renal sufre con el tratamiento de diálisis, ya que necesitan además tomar de por vida inmunosupresor para minimizar las defensas, y de esa forma evitar que sea atacado el riñón.

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