ATENCIÓN USUARIOS DE ARAGUA SIN MIEDO

La computadora desde donde actualizamos la página web de la organización y publicamos los anuncios de los eventos está dañada desde la mañana del domingo 12 de marzo de 2017, por lo que les informamos que haremos una pausa técnica en la actualización mientras resolvemos los inconvenientes. Gracias por su atención!!!

miércoles, 3 de octubre de 2012

Demasiado tarde

Tal Cual

Urgido a dar explicaciones, el saliente dijo el pasado domingo en Cabimas que si le daban otros 6 años en Miraflores se comprometía a tratar de ser "más eficiente, mejor gobernante y hasta mejor persona"

ELIZABETH ARAUJO

Virginia aguardó 22 años para sacudirse al marido borracho y peleón. El mismo que, cuando llegaba de madrugada con unos tragos encima, exigía la cena y terminaba por agarrar a la pobre mujer por las greñas hasta golpear su cabeza contra la pared.

Una afrenta que la convirtió entonces en la señora más sufrida del barrio donde yo me crié. Ese tal vez es el insumo para las historias, repetitivas y narradas en distintas versiones, que nutre a las telenovelas donde, en mitad de la trama, el hombre arrepentido regresa al hogar que abandonó clamando perdón.

A este descenso en la realidad, que para algunos puede sonar a cursilería ramplona, parece haber llegado el saliente, arrinconado por la metralla de preguntas que Capriles suele hacerles a los habitantes de los pueblos que visita e inquiere por qué, por ejemplo, en Pariaguán no se construyó el hospital anunciado en el 2003.

Urgido a dar explicaciones, el saliente dijo el pasado domingo en Cabimas que si le daban otros 6 años en Miraflores se comprometía a tratar de ser "más eficiente, mejor gobernante y hasta mejor persona".

Desde luego que, quienes lo conocen, saben que ahí no se trata de un marido arrepentido, sino del embaucador sin remedio que se victimizó el 11 de abril y meses después dijo haber provocado el fulano golpe de Estado para "desmantelar la conspiración nacida en el imperio". O sin ir más lejos, el mismo personaje que el Jueves Santo de este año, en la intimidad de una misa familiar, transmitida incluso por Telesur, imploró a Dios que no se lo llevara todavía porque tenía una tarea importante por hacer.

No está de más recordarles que Virginia esperó demasiado ­su argumento era que anhelaba ver crecer a sus tres hijos­ pero cuando decidió romper el círculo vicioso del hogar infeliz con un marido maltratador y embustero, entonces sí llovieron las súplicas. El sujeto reaccionó como suelen hacer los cobardes: se arrodilló, rogó que lo perdonara y, en su defensa, dijo no estar consciente del daño que le había provocado.

Pues bien, hoy Hugo Chávez intenta vendernos otra imagen, alejada del militarote de verbo insultante y ruidoso, que se paseaba por la plaza Bolívar y mostraba con su índice cualquier edificio para ordenar ¡exprópiese! O aquel que en cadena nacional ordenó 30 años de cárcel para la jueza Afiuni. Hoy son otros los tiempos.

Un joven centrado en sus objetivos, a quien el saliente descalifica de "ignorante político" y le recomienda acudir a la Misión Robinson (ofendiendo de paso a los beneficiados de ese programa social), viene de concluir una campaña admirable abarrotando plazas y avenidas, sin necesidad de acarrear a la gente en autobuses ni amenazarlos con quitarles el empleo.

Sencillamente Capriles les pregunta a la gente de Aragua y Carabobo por qué el Gobierno no cumplió la promesa de sanear el lago de Valencia, o terminar los hospitales de Las Tejerías y el de San Vicente, o dónde están los 90 mil carros que juraron fabricar antes del 2010 en la empresa Venirauto. Cuando la gente lo recuerda, llueve la ira popular y se acaban los perdones. El domingo quedará confirmado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario