Encuestas serias avalan tal optimismo en el campo opositor. Unas registran un empate técnico entre las dos candidaturas en liza, mientras que otras más recientes le dan una clara ventaja a Capriles
ELEAZAR NARVÁEZ
Asimismo, se habla con entusiasmo de la intensa y enérgica campaña que realiza Henrique Capriles. También se comentan las implicaciones de los problemas y de las perversidades ligadas a la candidatura de quien hoy pretende perpetuarse en el poder.
Encuestas serias avalan tal optimismo en el campo opositor. Unas registran un empate técnico entre las dos candidaturas en liza, mientras que otras más recientes le dan una clara ventaja a Capriles. Los significativos avances de la candidatura de éste, de acuerdo con esos estudios de opinión pública (como Consultores 21, por ejemplo), tendrían que ver con los cambios favorables que se estarían produciendo en la posición de los llamados indecisos o "ni-ni", los mismos a los cuales Chávez dijo, con un lenguaje soez e insultante, que había que inyectarles fuego patrio porque, según él, andaban "agüevoneados".
Otro factor de aliento y esperanza, el de mayor envergadura, sin duda, lo constituye el dinamismo y el contenido de la campaña electoral que desarrolla el abanderado de la unidad, así como el trabajo organizativo que sirve de sustentación a la misma en la búsqueda y defensa del voto.
Han sido muy estimulantes las entusiastas y masivas movilizaciones que día a día se han realizado por diversos pueblos y ciudades, con la presencia de personas de edades, condiciones sociales y corrientes ideológicas distintas. Con un candidato que, además de una envidiable energía, frescura y decencia en su actuación, ha llevado a cada rincón del país un mensaje alentador ajustado a los problemas y necesidades concretas de la gente.
Agréguense a esto, las previsiones que se han tomado para garantizar que el día de las elecciones contemos con los necesarios testigos en las mesas de votación en todo el territorio nacional, única manera de evitar el fraude.
No menos importantes han sido las consecuencias de las debilidades y abusos de la campaña del eterno candidato del socialismo autocrático, quien, por lo demás, se ha visto disminuido desde el punto de vista de sus condiciones físicas y de su capacidad para entusiasmar al electorado, con un discurso aburrido y basado en los mismos clichés de siempre, y con la sombra del descontento popular por el fracaso de sus 14 años de gobierno.
Tanta es la desesperación que se vive en el oficialismo, que sus principales dirigentes han apelado a prácticas centradas en la mentira deliberada, el forjamiento de documentos, la falsificación de cuentas de correos, el soborno y el chantaje, entre otras, para tratar de detener el avance de la candidatura de Capriles. Una manera de actuar que ha merecido el rechazo de una gran parte de los venezolanos.
Ante todo esto, volvemos a preguntar: ¿vamos a ganar? Tenemos con qué. Además, el país cuenta con las reservas suficientes para hacer valer el resultado de la voluntad popular el 7O.


No hay comentarios:
Publicar un comentario