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lunes, 13 de agosto de 2012

Del éxito al fracaso

Tal Cual

Las Misiones han sido un éxito político pero un fracaso social. Este Gobierno no inventó los planes focalizados en atender las necesidades específicas de la población. Los programas sociales comenzaron tras el Caracazo, para compensar el impacto adverso del “paquetazo” de CAP. Chávez fue exitoso al etiquetarlos como Misiones aunque se han deteriorado progresivamente por ineficiencia

ISAAC MENCÍA

Hugo Chávez no es el inventor de los programas sociales y mucho menos de la política social en Venezuela, como en forma engañosa lo ha hecho ver el aparato de propaganda política del gobierno.

Después de la muerte del dictador J.V. Gómez, todos los gobiernos que le sucedieron y, de manera muy especial, los que iniciaron en 1958 la era democrática levantando como proyecto la modernización del país, utilizaron parte de la renta petrolera para financiar la prestación universal de servicios sociales básicos como salud y educación, así como la construcción de viviendas y de infraestructura, con el objetivo de superar la Venezuela rural y atrasada y sacar de la pobreza a la mayoría de la población insertándola en los puestos de trabajo que generaría el proceso de modernización de la economía (Política Social en Venezuela, Lissette González/Tito Lacruz, 2008).

Tampoco Chávez ni su gobierno son los creadores de los programas sociales focalizados en atender necesidades específicas de algún sector particular de la población. Éstos se iniciaron en el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez en respuesta al estallido social conocido como el Caracazo (27F de 1989) y como compensación ante el impacto adverso sobre la población más pobre del programa de ajuste económico instrumentado para enfrentar la crisis heredada del gobierno anterior (20 programas en total).

Durante la gestión del presidente Rafael Caldera muchos de estos programas continuaron y se crearon nuevos para un total de 14, siendo alguno de ellos eliminados en los primeros años del gobierno de Chávez como el Programa de Hogares de Cuidado Diario dirigido a dar apoyo a las madres trabajadoras de escasos recursos.

La única invención de Chávez es haber etiquetado los programas sociales con el nombre de Misiones, aunque se ha comentado que la autoría pertenece al dictador cubano Fidel Castro, quien ante la caída de la popularidad de Chávez a partir del 2001 y la solicitud de un Referéndum Revocatorio en 2003 por parte de los sectores de oposición, le recomendó ejecutar un conjunto de programas que atendieran las necesidades más sentidas por la población. Las Misiones nacen así con un propósito político-electoral de mantener a Chávez en el poder.

PROPAGANDA

Ahora bien, es oportuno el momento por la elección presidencial del 7 de octubre de 2012, para hacer un balance sobre la gestión y los resultados de las Misiones, luego de 10 años de haberse iniciados. Hay dos grandes resultados contrapuestos: el primero, arroja un éxito político de Chávez en el mercadeo de las Misiones al crear una matriz de opinión según la cual los programas sociales son una hechura de la revolución que demuestra su compromiso con la redención de los pobres, a diferencia de los gobiernos anteriores.

El éxito propagandístico ha llevado al gobierno a convertir a las Misiones en una especie de “Marca” política que es utilizada para publicitar cualquiera de sus acciones como si se tratara de un producto comercial con calidad garantizada.

Las Misiones son presentadas como ejemplo de una gestión de gobierno exitosa al servicio de los más pobres y cuya permanencia estaría amenazada si no es reelecto Chávez el 7 de octubre.

El segundo resultado evidencia que las Misiones han fracasado en dar solución a los acuciantes problemas sociales acumulados en el país, no obstante los inmensos recursos asignados gracias a la bonanza petrolera y al masivo endeudamiento público. Ninguna de las Misiones tiene un resultado exitoso comprobado en términos de haber mejorado la calidad de los servicios sociales prestados.

Todas las Misiones tienen en común la ineficiencia y falta de transparencia en el uso de los recursos públicos, propiciando con ello la corrupción; la ausencia de metas definidas a cumplir; de control, evaluación y rendición de cuenta sobre resultados; la atomización tanto de las fuentes de financiamiento como de los entes ejecutores provocando solapamiento de funciones y responsabilidades; y la utilización de éstas como instrumento de control social y político de las personas beneficiadas, aplicando prácticas excluyentes hacia quienes no se identifican con el proceso revolucionario.

La Misión “modelo” en el área de la salud, Barrio Adentro, fue entregada a la dictadura cubana para su dirección y ejecución y su fracaso ha sido tan estruendoso que el propio Chávez confesó públicamente que cerca de la mitad de éstos centros permanecían cerrados, con el agravante de que el sistema formal de salud pública fue prácticamente abandonado llegando a un estado calamitoso, todo lo cual ha impedido mejorar la salud de los venezolanos con menores recursos.

Las Misiones en la educación se caracterizan por su baja calidad y su utilización como aparato de adoctrinamiento ideológico, representando un fraude a las necesidades y deseos de capacitación de la población en situación de pobreza. Problemas como el analfabetismo, la alta deserción escolar, la exclusión de millones de niños y adolescentes del sistema educativo, la falta de capacitación para el trabajo, siguen presentes.

DESASTRE

En cuanto a la Misión Vivienda el resultado es desastroso. El déficit de unidades se ha elevado a cerca de 3 millones, miles de familias damnificadas del año 2010 aún permanecen en refugios que ofenden la dignidad humana, las viviendas construidas son de pésima calidad y carecen muchas de ellas de los servicios básicos.

Estos pocos ejemplos evidencian que las Misiones fracasaron en universalizar los servicios sociales, en mejorar la calidad de los mismos y en generar equidad social. Y sin una política social exitosa y un crecimiento económico sostenido no es posible elevar el bienestar y superar la pobreza.

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