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sábado, 21 de julio de 2012

Hitos de la campaña

GREGORIO SALAZAR - Tal Cual


Su nombre nos recuerda a ese criollísimo y servicial personaje tan nuestro y familiar en las barriadas populares como lo es el portugués dueño de abasto. Pero no, Joao Santana en su vida ha rebanado mortadela ni despachado detrás de un mostrador.

Muy lejos de eso. Se trata del gurú publicitario que, dice la prensa, Lula, Dilma y la plana mayor del PT le enviaron al candidato eterno para conducirlo victorioso a la vida eterna en la presidencia eterna.

Menuda misión la de diseñar la estrategia de campaña de quien ­se afirma a cada rato­depende la redención de la humanidad y la salvación de todas las especies, incluidos el somormujo y la cotorra cabeciamarilla.

"Hugo, você não precisa se preocupar.

Voce está em boas mãos. João tem a precisão de um cirurgião de coração", le oyó decir a Lula el candidato a través de su inseparable Vergatario.

"Luiz Inácio, cuando te oigo se me inflama el pecho de amor latinoamericanista y no puedo olvidar que hace más de doscientos años otro brasilero, el general Abreu y Lima, también vibró de emoción cuando allá en Santa Marta, al lado de aquel grande hombre, Bolívar, que afligido por la traición...".

Lula tapó la bocina y le dijo a Marisa Leticia, su esposa: "Este Bolívar fala pelos cotovelos..". Cuando volvió a ponerse el auricular lo estremeció una exclamación: "...¡Cómo saldré de este laberinto...!" "Hugo, te insisto, vocé no tem problema. Joao vai ayudar a sair do labirinto...", enfatizó el brasilero.

"Evocaba las palabras del Libertador, Luiz Inácio... Pero, además, me ofreces un cardiólogo y yo no tengo nada en el corazón.

Yo ando en manos del pueblo y de diosito...".

"¡Espere, espere, olhe, eu não posso falar muito! Eu envío a João. Chao, chao, chao", y colgó.

Joao, en efecto, no es cardiólogo, pero en materia de propaganda se maneja muy bien con los corazones. Aquí en Venezuela ha querido resolverlo todo a punta del órgano que es símbolo del amor y la pasión.

Apenas llegar, ideó un hermoso corazón de anchas franjas tricolores y le encaramó, más o menos por donde queda el ventrículo izquierdo, una estrellita de cinco puntas. Para su sorpresa, en principio el diseño no tuvo la aceptación del candidato.

­Es que aquí, Joao, hay muchos mamadores de gallo y van a decir que es un marcapasos... ­adujo, pero finalmente lo convencieron de que la estrellita es necesaria porque evoca las que lleva la bandera nacional.

La jugada maestra de Joao fue utilizar otro corazón tricolor para la propaganda de los organismos oficiales. Corazones por todos lados y pagados del mismo saco.

Desde ese momento me dio la corazonada de que Joao es también todo un abusadorcito. En eso apareció el CNE para hacer la objeción, pero entonces el corazón retirado, aunque no mucho, fue el de la propaganda institucional del gobierno venezolano. No es muy lógico que el interés del Estado se subordine al de un candidato presidencial. Yo diría que eso es hasta ventajista, pero ¿quién lo impide? He seguido con mucha atención la campaña del candidato oficialista y últimamente se ven tantas contradicciones que da la impresión de que a Joao no le están parando ni un cuarto de canica. Vean ustedes: el martes el aspirante apareció en la inmensidad de las sabanas de su natal Barinas. El "corazón de mi patria", cuyo alter ego es el "corazón venezolano", tripulaba un tractor bielorruso, al lado de una cosechadora cuya marca visible sobre el motor indicaba "Massey Ferguson", y alegremente invitaba a ver las vacas nicaragüenses y los búfalos brasileros.

Pero, además, es de mal gusto que habiendo estado en Barinitas, El Corozo y Socopó el candidato de "la derecha" (y de la izquierda, de arriba y de abajo, porque el tipo está en todas partes) nuestro criollo corazón en vez de ir a reunirse con sus paisanos fuera a cordializar con el ganado. Se aproximó hasta una cerca detrás de la cual, según él, estaban unas vacas nicaragüenses.

­¡Viva Daniel...!, las saludó desde lejos.

Yo me pegué de la pantalla del televisor, mientras la cámara hacía un close-up a los cuadrúpedos. Dos vacas se miraban de reojo, interrogándose. Se le podía leer el movimiento de las trompas.

­Che, ¿vos lo conocés? ­Mirá, no tengo pero ni la más p...

(piii...!) idea...

­Pero tiene cara de estanciero, a lo mejor es el dueño...

­¿Y Daniel? ¿Quién será ese pelotudo de Daniel? ­Si éste es amigo de Cristina, no será Scioli... ¡pero qué se yo..! En fin, eso de la campaña ya lo resolverán entre Joao y su asesorado. Yo, por mi parte, les confieso que no envidio ninguno de los dos corazones. Lo que en verdad envidio es el estómago que tiene el otro candidato que se desayuna a la seis con pizca andina en Coloncito, se come una empanada de cazón a media mañana en El Palito, a la hora se le ve en Puerto Cabello zumbándose una totumota de cruzado de galllina y res y de postre un gofio de piña cumanés. Amigos, ¡eso es lo que se llama correr y comer...! Ah, y no importa que siga flaco mientras engordan las encuestas.

Obrigado.

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