Tal Cual
FOTOS CRISTÍAN HERNÁNDEZ/TALCUAL
La poca transparencia en el manejo de la información oficial que el Gobierno ha aplicado hacia los medios es claro que busca tapar inconsistencias. Hacen lo posible porque no se haga público el desastre administrativo del Estado. En otros casos lo que hay son mentiras descaradas, como en la Misión Vivienda y los proyectos habitacionales que se desarrollan en toda Caracas para dar casas "dignas" al pueblo. Ayer en el impreso oficial de la Alcaldía de Libertador, Fundacaracas decía que en la parroquia El Recreo se edifican 3 proyectos para un total de 683 unidades habitacionales. Es información oficial. La calle dice otra cosa.
Solo en los cruces con la avenida Libertador (en el tramo perteneciente a esa parroquia) se levantan 6 construcciones cuyas elocuentes vallas prometen cantidades mucho más abultadas de apartamentos. Hablamos de las avenidas Las Acacias (144), Las Palmas (144), principal de Maripérez (288) y Los Jabillos (384 y 192), además de la calle Negrín (192). Un total de 1.344. Ni siquiera estamos contando lo que pretenden construir en el antiguo estacionamiento de La Huerta en el cruce con la avenida Solano, ni en lo que era un mercado popular en la Casanova, además de otros lugares. Alguien miente, pero no hay contraloría alguna. La prueba está en la calle, en las vallas que ponen para decirle a la gente que supuestamente construyen cientos y cientos de casas, mientras puertas adentro en papel solo hablan de 683. Misión Mentira.
ATRÉVETE
ARCHIVO
El miércoles el candidato Henrique Capriles despertó ánimos, pasiones y esperanza en Achaguas, en Apure. Desde hace años no se veía a ese pueblo tan colmado de gente, con sus calles repletas, para recibir y acompañar a Capriles. Fue una demostración de que en cualquier rinconcito hay ganas de cambio, de futuro, de un camino. Los pocos rojitos saboteadores que salieron se quedaron con las ganas de armar escándalo: eran poquiticos y no tuvieron cómo enfrentar la marea humana. Por allí se vio a la alcaldesa pesuvista Argelia Figueredo asomada tímidamente en la ventana de su despacho, admirando la multitud, las ganas, el arrojo del pueblo y del hombre que lo lideraba. Atrévase, alcaldesa, baje y camine con el pueblo que quiere un cambio, súmese al futuro.




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