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sábado, 19 de mayo de 2012
Velasco Alvarado y los medios
ANDRÉS CAÑIZÁLEZ - Tal Cual
El gobierno del general Juan Velasco Alvarado, un militar de vocación socialista, tomó decisiones, bastante polémicas, para orientar el papel de la prensa en el proceso de transformaciones sociopolíticas de Perú. Velasco Alvarado, como lo ha confesado el propio Hugo Chávez, ejerció una importante influencia en militares latinoamericanos que como nuestro Presidente se formaron en los primeros años de los 70. El general gobernó Perú entre 1968 y 1975, producto de un golpe de Estado contra el gobierno electo de Fernando Belaúnde. La compleja relación del general con los medios privados peruanos, si bien comenzó apenas tomó el poder, tuvo su clímax en 1974, con las expropiaciones de los más simbólicos medios impresos del país andino.
Con una clara vocación estatista y nacionalista, Velasco Alvarado tuvo una piel muy sensible a las críticas que provenían del mundo periodístico y así a menos de un mes de haber asumido el poder ordena la clausura de diarios como Expreso, Extra, La Tribuna, y el semanario Caretas.
Además, se dicta un estatuto de la libertad de expresión, que en lugar de garantizarla, colocaba una serie de "parámetros" que terminarían siendo cortapisas para el libre flujo de opiniones e informaciones.
En 1970, usando excusas tributarias, es cerrado el diario La Tribuna, del APRA y enemigo del régimen militar. Ya ese año los diarios Expreso y Extra resultaron intervenidos por cooperativas de sus trabajadores con evidente respaldo gubernamental. Ese año concluye con una nueva ley que convierte al Estado en accionista mayoritario, con 51 por ciento, de los medios radioeléctricos. Los tres años siguientes fueron igualmente de escaramuzas, cierres temporales, autocensura y evidente control a través de una oficina que centralizaba la información y era dirigida por militares.
El 27 de julio de 1974, sin embargo, es la fecha más lamentable. A través de un decreto el gobierno decide la expropiación de los principales medios impresos de Lima. Se defiende la decisión aseverando que eran necesarios unos medios que reflejen y acompañen el proceso de cambios políticos que estaba en marcha, del cual los medios privados estaban distanciados por su condición oligarca.
Bajo el argumento de que finalmente los desposeídos tendrían el derecho a la información, cooperativas se hacen cargo de los medios expropiados y de esa forma los campesinos toman las riendas de El Comercio, los maestros de Expreso, los obreros de La Prensa y los intelectuales de Correo. En realidad delegados gubernamentales llevaron la dirección de estos medios. El control absoluto de la información devino en desinterés del público y descrédito del propio gobierno militar, que ya sin Velasco Alvarado a la cabeza debió abrir paso al retorno de la democracia. La primera decisión de Belaúnde cuando regresa al poder, en 1980, fue revertir la medida que afectó a los medios.
Los años de Velasco Alvarado, en relación con la prensa, terminaron siendo reveladores de serias contradicciones.
Las decisiones que emanaban desde el poder, para un sector del gremio periodístico, eran claramente violatorias de la libertad de expresión y del derecho a la información, empero para otro sector estaban en la línea correcta dada la vocación socialista del gobierno con la cual comulgaban. Eran años de mucho debate ideológico y si bien Velasco Alvarado antes de llegar al poder no tenía trayectoria política de izquierda, se rodeó de colaboradores que apuntaban en dicha dirección, con lo cual ganó una base de apoyo importante. Como otros sectores sociales de Perú, los periodistas también se dividieron ante las decisiones gubernamentales de aquel gobierno que decía democratizaría la palabra y en realidad la secuestró en manos de nuevos factores de poder.
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