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lunes, 21 de mayo de 2012

Socialismo chavista ejerce la exclusión


Tal Cual Digital

Un Gobierno que debería ser un promotor del empleo, se ha convertido en el principal destructor del mismo. Además tiene por vocación suprimir a todo el que disienta del régimen o que defienda la Constitución 

ISAAC MENCÍA 

Estadísticas oficiales INE revelan que más de 1 millón de trabajadores están desempleados
Según la propaganda oficialista el "Socialismo del S.XXI" es un proyecto de país incluyente que persigue la superación de la pobreza y la desigualdad social heredada de la mal llamada "Cuarta República".

Pero los hechos, después de 14 años en el poder, demuestran lo contrario.

El Socialismo del S.XXI, "el real", es decir, el expresado en el pensamiento y la acción del presidente Chávez y su gobierno, tiene una inspiración ideológica totalitaria evidenciada claramente en su pretensión de perpetuarse en el poder y en la utilización de éste como instrumento para controlar todos los ámbitos y tejidos de la sociedad: desde las instituciones del Estado, la economía, los medios de comunicación, sindicatos y organizaciones sociales, hasta el deporte. Y todo régimen totalitario por su naturaleza intolerante, sólo admite el "Pensamiento Único", y por su autoritarismo, es excluyente. Tiene por vocación y necesidad excluir a todo el que disienta abiertamente del régimen o que simplemente defienda sus derechos consagrados en la Constitución y Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos.

La economía no escapa a esta terrible y perversa dinámica del poder totalitario. En un PetroEstado como el de Venezuela, y el hecho de que el gobierno tenga la potestad de administrar la principal fuente de riqueza y de ingresos de la nación, como lo es el petróleo (94 de cada 100 dólares provienen de la exportación de petróleo y financia más del 50% del gasto público), en medio de una precariedad institucional y la ausencia de una fuerza política y social poderosa que sirva de contrapeso; le da a dicho gobierno un inmenso poder económico y político para intentar aplastar y someter a los ciudadanos mediante la dependencia de éstos de la élite en el poder, sea en el rol de empresarios, trabajadores, estudiantes o de consumidores. Este desbalance de poder a favor del gobierno ha venido siendo utilizado para excluir.

La empresa que está con el régimen o puede serle útil, circunstancialmente, recibe prebendas y beneficios en contratos, dólares oficiales, licencias de importación, obtención de solvencias, etc.; y las que están en contra o simplemente se dedican a su actividad productiva, serán asfixiadas progresivamente, en unos casos, y en otros estatizadas con el argumento de la "importancia estratégica" de las mismas.

MODELO INVIABLE 

Pero la exclusión no sólo se produce por razones políticas. El propio modelo económico es excluyente por su incapacidad estructural para hacer crecer la economía en forma sostenida y con alta generación de empleos productivos.

El crecimiento económico es una condición necesaria para superar la pobreza, pero no suficiente.

Si no es capaz, como ha ocurrido en los últimos 14 años, de producir empleos de calidad para reducir la desocupación y el subempleo de la economía informal, estará marginando del bienestar, es decir, excluyendo, a millones de venezolanos. Las propias estadísticas oficiales (INE) revelan que más de 1 millón de trabajadores están desempleados y más de 5 millones realizan actividades informales. Lo más grave de todo es que el gobierno que debería ser un promotor y protector a su vez del empleo, se ha convertido en el principal destructor del mismo, tal como ha ocurrido en la industria manufacturera, construcción, sector agrícola, con la política de invasión de unidades productivas, expropiación de empresas, y con la masiva importación de bienes que crea empleos en otros países.

Esta es una de las tantas razones para votar por Capriles y su propuesta de impulsar a Venezuela por un camino de progreso con inclusión.

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