05-09-2016
Xabier Coscojuela
Analistas señalan que el Gobierno está cerrando todos los espacios de participación política. La magnitud de la marcha opositora determinará en buena medida la respuesta que dan
No es el final de la lucha. Solo significa otro eslabón en la cadena que ha venido recorriendo el sector opositor del país en su intento por lograr la salida del presidente Nicolás Maduro del poder. La manifestación del 1 de septiembre es parte de la estrategia para presionar al poder en busca de una solución a la difícil coyuntura política que vive el país.
Una salida establecida en la Constitución y que fue puesta en práctica en el año 2004, cuando la correlación de fuerzas estaba más favorable al Gobierno y quien lo encabezaba era el líder del movimiento chavista.
La expectativa generada entre los venezolanos por la Toma de Caracas, independientemente de su posición política, pero sobre todo la disposición que están demostrando muchos a participar en el evento y la reacción gubernamental con detenciones indiscriminadas, amenazas a quienes participen en el acto y represión generalizada es un triunfo para los opositores, consideran los analistas consultados.
Para el politólogo Luis Salamanca, la actividad convocada para este 1 de septiembre busca presionar para concretar el referendo revocatorio al presidente Nicolás Maduro. La ve como una actividad que implica el ejercicio de los derechos políticos. "Y, ojo, es una marcha por la democracia, es decir, por el ejercicio del derecho del pueblo a elegir y revocar a sus gobernantes, tal como lo dispone la Constitución".
Como una fase de la lucha percibe el sociólogo y presidente de la encuestadora Varianzas, Rafael Delgado, la actividad convocada por la MUD. Cree que no se debería sobredimensionar esta manifestación política, pues es parte de una estrategia global para presionar a la cúpula que está en el Gobierno.
"El poder autoritario de la élite chavista ha manipulado y descalificado las manifestaciones oposicionistas considerándolas de "golpista".
El Gobierno está haciendo todos los esfuerzos por amedrentar a quienes pueden participar en la Toma de Caracas, andan "en una operación sicológica de terror", señala la experta en opinión pública, Mariana Bacalao, quien percibe que aunque las circunstancias y el contexto para la actividad es bien adverso aun así la gente está dispuesta a participar "con todos los riesgos que eso implica".
Las vías para una solución política a la crisis nacional se están cerrando, según estima Delgado, para quien el Consejo Nacional Electoral impide a la población ejercer el derecho al voto al colocar "trabas técnicas" a la celebración del referendo revocatorio. "El gobierno de Maduro es inmune a las manifestaciones de la oposición, ni diálogo quiere".
La actividad convocada por la MUD se va a realizar en el marco de una "mega crisis social", afirma Salamanca, quien coincide con Delgado en que el Gobierno está cerrando todas las vías institucionales. "El régimen autoritario no reconoce la protesta, impide el ejercicio de los derechos políticos, se opone ilegítimamente al referendo revocatorio".
Estima que las últimas convocatorias hechas por la MUD no tuvieron mucho eco entre la población por la represión, encarcelamiento y el riesgo de ser víctima de un ataque de grupos paramilitares, lo que ha hecho que la gente se incline por acciones de mayor eficacia política como las electorales. "El ciudadano está dispuesto a participar en acciones electorales mediante las cuales pueda generar cambio político. Por eso participa mucho en toda actividad electoral pero nada o muy poco en protestas sociales".
No le extraña la actitud gubernamental ante la actividad propuesta por la MUD, pues ha convertido la llamada Toma de Caracas en una medición de fuerzas y emplea todas las armas de que dispone para obstruir, reprimir e impedir la actividad. "El reto de la oposición es lograr llenar Caracas de gente opositora y con ello mandar el mensaje de que la solicitud del referendo revocatorio no es solo de la MUD sino del país. Durante todo este año la iniciativa y el esfuerzo por el revocatorio ha sido solo de la MUD, el pueblo no ha participado directamente en él. Lo que se busca es que la sociedad asuma el revocatorio como algo suyo", señala Salamanca.
Y DESPUÉS QUÉ
El también profesor universitario no se atreve a pronosticar qué puede ocurrir después de este jueves, pero estima que la magnitud de la asistencia, del nivel de represión y de los incidentes que ocurran determinará muchas cosas. No descarta que el Gobierno lance una "cruzada" contra la oposición y cierre aún más los espacios para la lucha política "pues sabe que entró en barrena electoral".
Alerta que no se puede descartar que todo el empeño hecho por el Gobierno en criminalizar la marcha tenga por objetivo meter al país "por callejones de facto y eviten las elecciones por venir. Un régimen en fase de derrumbe puede lanzar medidas desesperadas para evitar ser desplazados democráticamente del poder".
El mundo no se acaba este 1 de septiembre ni la lucha por el revocatorio tampoco, apunta Delgado, quien espera que la actividad convocada por la MUD permita concretar el referendo revocatorio para este año pero si no se logra lo considera conveniente también para el 2017.
En cualquier oportunidad, se atreve a vaticinar, se producirá una derrota "contundente" para el Gobierno pues los estudios de opinión dan una amplia mayoría a la oposición. De concretarse la consulta el venidero año, "que no es lo ideal", Delgado señala que el Gobierno que surja de ese evento "será muy débil" y tendría que negociar con la MUD.
Estima que un evento como el descrito generaría también divisiones dentro del mundo oficialista. Le calcula a la oposición más de ocho millones y medio de votos. "La idea es que la oposición no se quede sin agenda política democrática si no va el referendo revocatorio este año 2016. El estado anímico del venezolano está en la inconformidad y la arrechera en más del 75% y eso genera desesperación y angustia, por lo tanto cualquier cosa puede pasar", vaticina Delgado.
Mariana Bacalao cree necesario esperar ver cuál va a ser la reacción del Gobierno, pero también comparte la necesidad de proseguir en la pelea por lograr el referendo revocatorio para este año. "Creo que si la marcha es importante van a sentir la presión".
Además del anterior mensaje cuyo destinatario es el gobierno de Maduro, la analista cree que también hay otro dirigido a la propia gente de oposición: "para los ciudadanos, de ciudadano a ciudadano, somos una mayoría y estamos dispuestos a asumir los sacrificios que haya que asumir inclusive en estas circunstancias. Todo parece indicar que así va a ser", vaticina Bacalao.
LA HISTORIA ENSEÑA CUÁL ES EL CAMINO
El profesor Luis Salamanca repasa las consecuencias de las manifestaciones de calle que se han producido en el país desde 1936.
Recuerda que la que se produjo el 14 de febrero de ese año en Caracas sirvió para que el general Eleazar López Contreras "viera que había un movimiento nacional por la democracia".
Sin embargo, la transición de la dictadura a la democracia se frustró por "el autoritarismo de López Contreras, pero sirvió para el nacimiento del movimiento nacional por la democracia que alimentó la formación de los partidos políticos y del sindicalismo moderno y fue el día que los venezolanos descubrieron la manifestación en gran escala, la marcha política".
Apunta que nueve años después, en 1945, esas fuerzas van a protagonizar un movimiento sociopolítico y militar por la democracia, por primera vez el pueblo eligió directamente a su gobierno. La conjunción de la actividad de calle con la acción militar depuso a Pérez Jiménez. "Todos estos casos de transición política de la dictadura a la democracia, han sido acompañados, impulsados y presionados, por las grandes movilizaciones políticas de la sociedad". Recuerda las marchas de 2001, 2002, 2003 y 2004 contra el ejercicio autoritario del poder. "La salida de Chávez en 2002 fue producto de la más gigantesca marcha en nuestra historia contemporánea. El 11 de abril las fuerzas se enfrentaron en el plano más duro: el de la fuerza. La fuerza de la movilización social y la fuerza militar".
Una salida establecida en la Constitución y que fue puesta en práctica en el año 2004, cuando la correlación de fuerzas estaba más favorable al Gobierno y quien lo encabezaba era el líder del movimiento chavista.
La expectativa generada entre los venezolanos por la Toma de Caracas, independientemente de su posición política, pero sobre todo la disposición que están demostrando muchos a participar en el evento y la reacción gubernamental con detenciones indiscriminadas, amenazas a quienes participen en el acto y represión generalizada es un triunfo para los opositores, consideran los analistas consultados.
Para el politólogo Luis Salamanca, la actividad convocada para este 1 de septiembre busca presionar para concretar el referendo revocatorio al presidente Nicolás Maduro. La ve como una actividad que implica el ejercicio de los derechos políticos. "Y, ojo, es una marcha por la democracia, es decir, por el ejercicio del derecho del pueblo a elegir y revocar a sus gobernantes, tal como lo dispone la Constitución".
Como una fase de la lucha percibe el sociólogo y presidente de la encuestadora Varianzas, Rafael Delgado, la actividad convocada por la MUD. Cree que no se debería sobredimensionar esta manifestación política, pues es parte de una estrategia global para presionar a la cúpula que está en el Gobierno.
"El poder autoritario de la élite chavista ha manipulado y descalificado las manifestaciones oposicionistas considerándolas de "golpista".
El Gobierno está haciendo todos los esfuerzos por amedrentar a quienes pueden participar en la Toma de Caracas, andan "en una operación sicológica de terror", señala la experta en opinión pública, Mariana Bacalao, quien percibe que aunque las circunstancias y el contexto para la actividad es bien adverso aun así la gente está dispuesta a participar "con todos los riesgos que eso implica".
Las vías para una solución política a la crisis nacional se están cerrando, según estima Delgado, para quien el Consejo Nacional Electoral impide a la población ejercer el derecho al voto al colocar "trabas técnicas" a la celebración del referendo revocatorio. "El gobierno de Maduro es inmune a las manifestaciones de la oposición, ni diálogo quiere".
La actividad convocada por la MUD se va a realizar en el marco de una "mega crisis social", afirma Salamanca, quien coincide con Delgado en que el Gobierno está cerrando todas las vías institucionales. "El régimen autoritario no reconoce la protesta, impide el ejercicio de los derechos políticos, se opone ilegítimamente al referendo revocatorio".
Estima que las últimas convocatorias hechas por la MUD no tuvieron mucho eco entre la población por la represión, encarcelamiento y el riesgo de ser víctima de un ataque de grupos paramilitares, lo que ha hecho que la gente se incline por acciones de mayor eficacia política como las electorales. "El ciudadano está dispuesto a participar en acciones electorales mediante las cuales pueda generar cambio político. Por eso participa mucho en toda actividad electoral pero nada o muy poco en protestas sociales".
No le extraña la actitud gubernamental ante la actividad propuesta por la MUD, pues ha convertido la llamada Toma de Caracas en una medición de fuerzas y emplea todas las armas de que dispone para obstruir, reprimir e impedir la actividad. "El reto de la oposición es lograr llenar Caracas de gente opositora y con ello mandar el mensaje de que la solicitud del referendo revocatorio no es solo de la MUD sino del país. Durante todo este año la iniciativa y el esfuerzo por el revocatorio ha sido solo de la MUD, el pueblo no ha participado directamente en él. Lo que se busca es que la sociedad asuma el revocatorio como algo suyo", señala Salamanca.
Y DESPUÉS QUÉ
El también profesor universitario no se atreve a pronosticar qué puede ocurrir después de este jueves, pero estima que la magnitud de la asistencia, del nivel de represión y de los incidentes que ocurran determinará muchas cosas. No descarta que el Gobierno lance una "cruzada" contra la oposición y cierre aún más los espacios para la lucha política "pues sabe que entró en barrena electoral".
Alerta que no se puede descartar que todo el empeño hecho por el Gobierno en criminalizar la marcha tenga por objetivo meter al país "por callejones de facto y eviten las elecciones por venir. Un régimen en fase de derrumbe puede lanzar medidas desesperadas para evitar ser desplazados democráticamente del poder".
El mundo no se acaba este 1 de septiembre ni la lucha por el revocatorio tampoco, apunta Delgado, quien espera que la actividad convocada por la MUD permita concretar el referendo revocatorio para este año pero si no se logra lo considera conveniente también para el 2017.
En cualquier oportunidad, se atreve a vaticinar, se producirá una derrota "contundente" para el Gobierno pues los estudios de opinión dan una amplia mayoría a la oposición. De concretarse la consulta el venidero año, "que no es lo ideal", Delgado señala que el Gobierno que surja de ese evento "será muy débil" y tendría que negociar con la MUD.
Estima que un evento como el descrito generaría también divisiones dentro del mundo oficialista. Le calcula a la oposición más de ocho millones y medio de votos. "La idea es que la oposición no se quede sin agenda política democrática si no va el referendo revocatorio este año 2016. El estado anímico del venezolano está en la inconformidad y la arrechera en más del 75% y eso genera desesperación y angustia, por lo tanto cualquier cosa puede pasar", vaticina Delgado.
Mariana Bacalao cree necesario esperar ver cuál va a ser la reacción del Gobierno, pero también comparte la necesidad de proseguir en la pelea por lograr el referendo revocatorio para este año. "Creo que si la marcha es importante van a sentir la presión".
Además del anterior mensaje cuyo destinatario es el gobierno de Maduro, la analista cree que también hay otro dirigido a la propia gente de oposición: "para los ciudadanos, de ciudadano a ciudadano, somos una mayoría y estamos dispuestos a asumir los sacrificios que haya que asumir inclusive en estas circunstancias. Todo parece indicar que así va a ser", vaticina Bacalao.
LA HISTORIA ENSEÑA CUÁL ES EL CAMINO
El profesor Luis Salamanca repasa las consecuencias de las manifestaciones de calle que se han producido en el país desde 1936.
Recuerda que la que se produjo el 14 de febrero de ese año en Caracas sirvió para que el general Eleazar López Contreras "viera que había un movimiento nacional por la democracia".
Sin embargo, la transición de la dictadura a la democracia se frustró por "el autoritarismo de López Contreras, pero sirvió para el nacimiento del movimiento nacional por la democracia que alimentó la formación de los partidos políticos y del sindicalismo moderno y fue el día que los venezolanos descubrieron la manifestación en gran escala, la marcha política".
Apunta que nueve años después, en 1945, esas fuerzas van a protagonizar un movimiento sociopolítico y militar por la democracia, por primera vez el pueblo eligió directamente a su gobierno. La conjunción de la actividad de calle con la acción militar depuso a Pérez Jiménez. "Todos estos casos de transición política de la dictadura a la democracia, han sido acompañados, impulsados y presionados, por las grandes movilizaciones políticas de la sociedad". Recuerda las marchas de 2001, 2002, 2003 y 2004 contra el ejercicio autoritario del poder. "La salida de Chávez en 2002 fue producto de la más gigantesca marcha en nuestra historia contemporánea. El 11 de abril las fuerzas se enfrentaron en el plano más duro: el de la fuerza. La fuerza de la movilización social y la fuerza militar".


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