Tal Cual
01-09-2016
Luisa Quintero/@l_andrequintero
La MUD concretó los objetivos previstos e incluso superó las expectativas pesimistas, entre algunos rumores de molestia ciudadana debido a la concentración de los puntos en partes del este de la ciudad
A mediados del mes de julio, la Mesa de la Unidad Democrática ya asomaba a todos sus simpatizantes sobre la escalada de movilizaciones de calle que esperaban a los ciudadanos para solicitar el cronograma electoral para el referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro.
El 6 de agosto tomó forma concreta para convertirse en “La Gran Toma de Caracas”, tal y como lo anunció el gobernador de Miranda, Henrique Capriles, uno de los principales promotores del revocatorio. Para ese momento, el planteamiento se basó en la falta de un cronograma sobre el referendo, además de la poca precisión del Consejo Nacional Electoral sobre la recolección del 20% del padrón electoral, que según palabras de Tibisay Lucena, constituye la segunda fase en la activación del referendo.
Para ese momento, la MUD se planteó el hecho de realizar una movilización nacional, como lo explicó el gobernador, además de iniciar la activación de los comandos populares de cara al revocatorio. “Nosotros los venezolanos vamos a defender con firmeza la Constitución porque queremos que la solución sea este año. No tenemos más tiempo, no podemos dejar que el país se siga hundiendo, tenemos que salvar a nuestra Venezuela”, aseguró Capriles.
Así empezó el misterio de la Gran Toma de Caracas debido a que solo se tenía en claro la fecha: 1° de septiembre. La alocución especial del 9 de agosto de la rectora del CNE, Tibisay Lucena, sobre las especificaciones de cuánto se tarda un proceso electoral como un referendo revocatorio y un vistazo del cronograma; lograron apurar las estrategias de la oposición.
La MUD mantuvo y ratificó la convocatoria formal a la Toma de Caracas, aunque nunca quedó claro si convocaban a una marcha o concentración. Ni los dirigentes de varios partidos o el mismo secretario ejecutivo estaban claros, pues Stalin González dijo en su momento que podían ser concentraciones en distintos puntos o una manifestación nacional, mientras que Henry Ramos Allup hablaba de una marcha multitudinaria, y Jesús “Chúo” Torrealba mencionaba una concentración.
La concentración se mantuvo en el limbo más de 15 días. El 24 de agosto el CNE aceptó de la Comisión de Participación y Financiamiento (Copafi) el informe aprobatorio sobre la recolección del 20% del padrón electoral nacional y avaló a la MUD como mediador de la sociedad civil ante el organismo electoral como solicitante del referendo.
El 25 de agosto, la MUD se pronunció nuevamente sobre la actitud y los retrasos del ente comicial sobre el referendo revocatorio. “La MUD está claramente comprometida con una jornada de paz. Ese es nuestro compromiso y lo vamos a cumplir y a hacer cumplir”, fueron las declaraciones iniciales de Torrealba ante posibles anuncios de violencia que empezaron a circular desde el sector oficialista.
Llegó el 1° de septiembre, y la MUD concretó los objetivos previstos e incluso superó las expectativas pesimistas, entre algunos rumores de molestia ciudadana debido a la concentración de los puntos en partes del este de la ciudad. La última sorpresa que dio la Unidad fue el cambio del punto en Plaza Venezuela para la avenida Los Cedros, cerca de Acción Democrática, para evitar posibles enfrentamientos con simpatizantes chavistas que iban a tomar el lugar.
El alcalde David Smolansky expresó a la 1 de la tarde, en la tarima ubicada en la avenida Río de Janeiro, que el número de manifestantes sobrepasó el millón de personas en los tres puntos de concentración finales donde se leyó el “Manifiesto de lucha de cara al Referendo Revocatorio”.
El documento, que terminó leyéndose a la 1 de la tarde, fue leído por representantes de la sociedad civil, los estudiantes y políticos en cada uno de los tres puntos. Además, dejó cuatro puntos de lucha bien claros para la ciudadanía: cacerolazo nacional el 1 de septiembre a las 8 de la noche; el 7 de septiembre habrá una protesta en todas las sedes del CNE; el 14 de septiembre se hará una protesta nacional de 12 horas; y por último, el día luego de la recolección nacional se hará una protesta en todo el país de 24 horas como medida de presión para el Gobierno.
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