Tal Cual
15-07-2016
SHEYLA G. URDANETA
Los marabinos tienen la posibilidad de ir a un super que tiene de todo, hasta Postobón. En la capital zuliana dicen que la frontera no se abre porque se le cae el negocio a Arias Cárdenas
"¡No! ¡Que no la abran! Ahí si es verdad que nos terminan de matar de hambre", gritó Ligia Rondón de 45 años y que se autodenomina "líder social". Justifica su respuesta convencida que si eso pasa "aquí no quedaría nada. Todo se lo terminarían de llevar los bachaqueros".
Doris Tovar de 41 años y "docente desempleada" replica, "lo que llega de Colombia nos lo quieren vender hasta el triple de caro. Si la abren va a ser peor. Yo no puedo con eso, ninguno aquí podría".
La posibilidad de que abran la frontera en Zulia le pone los pelos de punta y se quejan porque no tienen dinero para comprar ni los "productos bachaqueados", ni los colombianos que venden ya en cualquier negocio, abasto o esquina.
Las mujeres hablaron del tema sentadas en la plaza Bolívar de Maracaibo, justo frente a la sede de la Gobernación del Zulia y a la espera de que el primer mandatario regional, Francisco Javier Arias Cárdenas terminara una reunión "pa’ caerle en cayapa porque ya está bueno. No cumple nada de lo que promete".
A este par lo acompañan otras dos mujeres que no quieren dar sus nombres, pero que sueltan con rabia: "Nos matan de hambre a nosotros y el Gobierno no hace nada. Dicen que hacen esfuerzos pero eso no llega al pueblo, al pueblo lo están desangrando".
Más adelante, ya en el mercado Las Pulgas la gente opina lo mismo. "¿Abrir la frontera? Yo no quiero eso, no es bueno para nosotros. Ya para qué si nos tienen cundidos de vainas colombianas. Aquí lo que se consigue es porque nos lo venden los de los CLAP. Esta es una manera de ayudarnos. Todo lo que veis aquí viene en las bolsas esas que no traen casi nada". Esto lo cuenta Ramón en su mesa de trabajo. "Ya casi no me compran nada. Todos estamos mamandini".
El pasillo de atrás parece un gran supermercado.
Hay de todo. No solo los productos colombianos, sino las marcas de desodorantes que ya no se ven en ningún establecimiento, la pasta dental de la marca más reconocida antes de la crisis y hay torres de papel sanitario. El hombre que vende teme decir su nombre, pero comenta: "Podeis decir ahí que eso de que vendemos a 300 bolívares cada echada de desodorante es mentira, eso es un brollo pa’ que la gente diga que somos uno sucios".
Que los funcionarios de la policía, la Guardia Nacional y el Ejército lleguen al lugar y les decomisen la mercancía los tiene sin cuidado. "Eso es pura pantalla. Nos las entregan después porque a ellos les tenemos que dar cosas para que nos dejen trabajar".
Un chofer de taxi para en el lugar y revisa los precios. Dice que no va a comprar nada porque no ha "hecho el diario".
Asegura que volverá más tarde y afirma: "A Arias no le conviene que abran la frontera porque se le acaba el negocio".
"NO SÉ CÓMO HICIERON LOS DE TÁCHIRA"
Adonis González trabaja como obrero en una obra de construcción y quiere hablar. Tiene una inquietud. "No sé cómo hicieron los de Táchira para cruzar la frontera y comprar todo lo que compraron. Si aquí la abren yo para que voy a pasar si no tengo ni para almorzar".
Cuenta que leyó en los periódicos "que pasaron miles y yo vi las fotos que traían de todo. Leí que una mujer se gastó 22.000 bolívares en arroz, azúcar, aceite, leche y digo yo: ¿Cómo hizo? Tiene que tener muchos cobres".
"Aquí tenemos que comprar al día. Yo vivo en San José y en el barrio nos venden desde cinco cucharadas de aceite o una teta (bolsa plástica pequeña) de café. Yo ya no me acuerdo a qué sabe harina pan, ni la mayonesa, ni la salsa de tomate. Antes yo resolvía con espaguetis con salsa rosada y esa era la comida del pobre".
"MADURO ES MALO"
Luis Ángel Bracho es docente y tiene 49 años, vive en Paraguipoa y entre wayunaiki y español dice que haber cerrado la frontera fue un error.
No entiende para qué el Gobierno lo hizo, no sabe la causa. "Eso lo hace el Presidente porque es malo, son malucos y Maduro es malo".
Pero Luis Ángel está sentado en una calle del centro de la ciudad, trajo unos papeles que le pidieron para pagarle su sueldo y decidió vestirse con camisa y con una gorra roja en la que se lee: Maduro.
"Me puse la camisa pa que me vieran y la gorra esta me la regaló un paisano mío que trabaja allá (en La Guajira) en la Alcaldía".
La escuela donde trabaja se llama La Vereda y sus alumnos tienen entre 6 y 8 años. "No comen, no tienen la merienda, la merienda no llega. Dijeron que iban a cerrar la frontera para que la oposición no pase, pero la cerraron es para que nos muramos de hambre. Te voy a decir una cosa: La gente está hambrienta".
Dice que hace mucho tiempo que no comen arroz en La Guajira, el que llega lo venden en 1.800 bolívares el kilo, en 1.600 el azúcar y en 1.300 la harina.
"QUE ABRAN PA’ IRME"
Néstor Sánchez estudia una carrera técnica pero no dice su edad, su aspecto es de un hombre de unos 35 años. Dice que si abren la frontera agarra sus maletas y se muda a Colombia.
"Qué abran pa’ irme. Quiero cambiar por un tiempo".
Asegura que hace cola dos veces por semana para comprar comida y no le importa. Cuenta que está entre 3 y 4 horas en los supermercados y se lleva harina, arroz y aceite y que gasta entre 12.000 y 13.000 bolívares cada semana.
"La plata me la dan mis padres y mis hermanos.
Yo no compro colombiano, pero si lo bachaqueado, sobre todo productos de aseo personal".
"ESTO ES COLOMBIA EN MARACAIBO"
En la ciudad ya no se habla de Harina Pan, sino de Harina Nieve, la gente sabe que el detergente Fabuloso es rendidor y tiene buen olor, que el azúcar Providencia es refinada y que la leche Coolechera es cremosa.
En una de las avenidas más transitadas de Maracaibo hay un negocio que tiene "de todo lo que uno busca y lo que uno necesita, pero colombiano. ¿Viste que hasta hay Postobón?".
Zoraida Moreno es una ejecutiva de ventas de inmueble y llegó al local porque se lo recomendó una amiga. Desesperada agarró un carro de supermercado y comenzó a meter todos los productos que veía.
"Lo único que no llevo es pañales, ni toallas clínicas porque no los necesito".
En la cola para pagar la gente comentó: "Hay que llevarse de todo y surtirse antes que se corra la voz del lugar y disparen los precios".
Un hombre dijo: "Para que van abrir la frontera si esto es Colombia en Maracaibo".
Más adelante una señora comentó: "Yo prefiero comprar aquí que a los bachaqueros. Aquí compro con seguridad, pago con la tarjeta y estoy en aire acondicionado".
Este lugar tiene las características de un supermercado, perfumería y hasta venta de equipos electrónicos.
Al local llegaron unas monjas. Estaban "agradecidas con Dios" porque podían comprar los productos. "Esto es como un milagro" dijo una de las religiosas. En el pasillo, un hombre joven dijo: "¿Milagro? Milagro es que pudiéramos comprarlos al precio de antes".
HABLA EL GOBERNADOR
Francisco Arias Cárdenas no pudo evadir el tema de la frontera en medio de una rueda de prensa que dio sobre el saneamiento del lago de Maracaibo. Dijo que lo que pasó en Táchira es "una dinámica que ha venido ocurriendo todos los días. Nunca se cerró el paso de los wayuu".
Cuando se le precisó sobre la posibilidad de que en Zulia abran el paso para todos los venezolanos, no solo para los wayuu agregó: "en las próximas horas vamos a tratar ese tema con especificidad".
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