Fotos: José Nava / Diario La Verdad de Maracaibo
La capital del estado Zulia sufre en carne propia lo que en otras partes del país se vive a retazos: racionamiento eléctrico y de agua, escasez de gasolina y desabastecimiento de productos de primera necesidad. Los bachaqueros se mueven como pez en el agua en una ciudad donde además el calor hace de las suyas, con temperaturas cercanas a los 50° C de sensación térmica. Salir por las noches se puede convertir en una tragedia, ya que gran parte de las avenidas y calles presentan deficiencias en el alumbrado público, potenciando la inseguridad, lo que llevó a que en 2015 el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia de México la calificara de la 49ª ciudad más violenta del mundo. De su desarrollo industrial y comercial solo queda el recuerdo. El “¿Qué más te puede pasar que no te haya pasado?”, que le cantó Ricardo Aguirre a la ciudad, sigue vigente
JOSÉ GREGORIO MEZA
JGMEZA@EL-NACIONAL.COM
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22 DE MAYO 2016 - 12:01 AM
Cuando en 1969 Ricardo Aguirre, uno de los más reconocidos símbolos de la zulianidad, escribió la gaita Maracaibo marginada, jamás pensó que casi 50 años después su adorada ciudad se convertiría en el epicentro de todos los problemas que aquejan a Venezuela: racionamientos de electricidad y agua; fallas en la distribución de gasolina, lo que origina larguísimas colas en las estaciones de servicio; desabastecimiento de alimentos y productos de primera necesidad, con alta presencia de bachaqueros en supermercados y farmacias, y precios exorbitantes muy por encima de las regulaciones, todo bajo la mirada indiferente del gobierno nacional, que distribuye el presupuesto discrecionalmente y reparte las cuotas de sacrificio a las regiones de forma desigual.
“Maracaibo, tierra mía idolatrada y olvidada por ser leal, Maracaibo marginada y sin un real, ¿qué más te puede pasar que ya no te haya pasado?”, cantaba el gaitero, como si adivinara, cual pitoniso, el colapso inminente de la capital zuliana, ya golpeada por lo extremo de sus temperaturas, que pueden llegar a 50° C de sensación térmica en junio, julio, agosto y septiembre.
La ciudad, que tiene 1.459.448 habitantes, representa 39,4% del total del estado Zulia, según el Censo 2011. 2 de cada 5 habitantes de la entidad habitan en la capital. Su superficie es de 419 km cuadrados.
El Sambil Maracaibo, inaugurado el 28 de octubre de 2004, otrora símbolo del empuje comercial y del entretenimiento, abarrotado de gente a toda hora, hoy está a oscuras y sin aire acondicionado. Sus pasillos se encuentran a medio iluminar y casi vacíos. Las tiendas funcionan de 10:00 am a 6:00 pm, aunque ya a las 5:30 pm desalojan apresuradamente para apagar a la hora prevista. Lo que allí sucede es en menor medida lo que acontece en toda la ciudad al caer la noche: Maracaibo se convierte en una oscurana, ya que el alumbrado público brilla por su ausencia, en algunos casos debido a las medidas de racionamiento eléctrico y en otros porque los bombillos se quemaron y no han sido sustituidos.
El trayecto entre el sector La Limpia y la Universidad Rafael Belloso Chacín, gran parte de las avenidas Libertador, El Milagro, Bella Vista, Universidad, Padilla, la autopista, y las prolongaciones de la avenidas Goajira y Fuerzas Armadas, son una boca de lobo. Ya la noche del 26 de abril los amigos de lo ajeno aprovecharon esta situación y en medio de la confusión por los reclamos por los cortes de luz saquearon 73 comercios, lo cual profundizó aún más la crisis que sufre la capital del mayor estado petrolero del país.
Si al rosario de problemas se le suma la inseguridad, entonces el coctel es potencialmente incendiario: según cifras extraoficiales, en lo que va de año asesinaron a 211 personas en la capital zuliana. En 2015 ocurrieron 477 homicidios, lo que ubicó a Maracaibo en el 49° lugar de la lista de las 50 ciudades más violentas del mundo, elaborado por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia de México.
Cuando en 1969 Ricardo Aguirre, uno de los más reconocidos símbolos de la zulianidad, escribió la gaita Maracaibo marginada, jamás pensó que casi 50 años después su adorada ciudad se convertiría en el epicentro de todos los problemas que aquejan a Venezuela: racionamientos de electricidad y agua; fallas en la distribución de gasolina, lo que origina larguísimas colas en las estaciones de servicio; desabastecimiento de alimentos y productos de primera necesidad, con alta presencia de bachaqueros en supermercados y farmacias, y precios exorbitantes muy por encima de las regulaciones, todo bajo la mirada indiferente del gobierno nacional, que distribuye el presupuesto discrecionalmente y reparte las cuotas de sacrificio a las regiones de forma desigual.
“Maracaibo, tierra mía idolatrada y olvidada por ser leal, Maracaibo marginada y sin un real, ¿qué más te puede pasar que ya no te haya pasado?”, cantaba el gaitero, como si adivinara, cual pitoniso, el colapso inminente de la capital zuliana, ya golpeada por lo extremo de sus temperaturas, que pueden llegar a 50° C de sensación térmica en junio, julio, agosto y septiembre.
La ciudad, que tiene 1.459.448 habitantes, representa 39,4% del total del estado Zulia, según el Censo 2011. 2 de cada 5 habitantes de la entidad habitan en la capital. Su superficie es de 419 km cuadrados.
El Sambil Maracaibo, inaugurado el 28 de octubre de 2004, otrora símbolo del empuje comercial y del entretenimiento, abarrotado de gente a toda hora, hoy está a oscuras y sin aire acondicionado. Sus pasillos se encuentran a medio iluminar y casi vacíos. Las tiendas funcionan de 10:00 am a 6:00 pm, aunque ya a las 5:30 pm desalojan apresuradamente para apagar a la hora prevista. Lo que allí sucede es en menor medida lo que acontece en toda la ciudad al caer la noche: Maracaibo se convierte en una oscurana, ya que el alumbrado público brilla por su ausencia, en algunos casos debido a las medidas de racionamiento eléctrico y en otros porque los bombillos se quemaron y no han sido sustituidos.
El trayecto entre el sector La Limpia y la Universidad Rafael Belloso Chacín, gran parte de las avenidas Libertador, El Milagro, Bella Vista, Universidad, Padilla, la autopista, y las prolongaciones de la avenidas Goajira y Fuerzas Armadas, son una boca de lobo. Ya la noche del 26 de abril los amigos de lo ajeno aprovecharon esta situación y en medio de la confusión por los reclamos por los cortes de luz saquearon 73 comercios, lo cual profundizó aún más la crisis que sufre la capital del mayor estado petrolero del país.
Si al rosario de problemas se le suma la inseguridad, entonces el coctel es potencialmente incendiario: según cifras extraoficiales, en lo que va de año asesinaron a 211 personas en la capital zuliana. En 2015 ocurrieron 477 homicidios, lo que ubicó a Maracaibo en el 49° lugar de la lista de las 50 ciudades más violentas del mundo, elaborado por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia de México.


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