Monseñor Ovidio Pérez Morales considera que el Episcopado tiene que llamar al encuentro, a la reconciliación, a tender puentes, a tender caminos de entendimiento porque es la fórmula de que este país salga de la crisis ya que no tiene futuro si no se encuentra con sí mismo
ESPERANZA MÁRQUEZ
–Monseñor, el año pasado lo entrevisté en ocasión de una carta que usted le había enviado al presidente Maduro. ¿En este momento cómo ve la situación?
–Se advierte cómo la tenaza se va cerrando, como este proceso intimidatorio, dictatorial y más que dictatorial de tipo totalitario se va realizando dramática, trágicamente para el país, por ejemplo, del año pasado hacia acá lo que ha sucedido en el campo de la represión, de la comunicación social -y le estoy dando esta entrevista a una víctima de este sector-; todas estas muertes terribles que han tenido una repercusión internacional hasta una mención especial del Papa Francisco en San Pedro; el desabastecimiento, la seguridad, la salud, ha sido un agravamiento de la situación y lo peor es una justificación de parte del gobierno, el hecho de estar de espaldas a la realidad y sí de frente a un proyecto ideológico con el cual trata de justificar y de tapar todo lo que está sucediendo. El documento de la Conferencia Episcopal de enero hace una enumeración de problemas y subraya algo que no es novedoso porque ya lo había hecho repetidas veces, es el proyecto del oficialismo y lo califica y lo pone como "el problema" y como "la causa de los problemas".
–¿Qué propone la Conferencia Episcopal?
–La apertura a un diálogo, pero al mismo tiempo pone las condiciones o los requisitos para un diálogo. El Episcopado tiene que llamar al encuentro, a la reconciliación, a tender puentes, a tender caminos de entendimiento porque es la fórmula de que este país salga de la crisis porque no tiene futuro si no se encuentra con sí mismo, porque si los venezolanos estamos descuartizados, despedazándonos dentro cómo podemos construir un país serio y mirando hacia el futuro de una manera consistente.
–Ese documento fue muy criticado por el gobierno.
–Quienes critican a la Iglesia, pero particularmente al Episcopado que lo tachan de opositor, de disidente, de conspirador en el fondo saben que planteada una situación más crítica, de beligerancia grave, de enfrentamiento, sabe que si hay algún lugar donde pueden encontrar una protección y defensa a sus derechos y un refugio es en la Iglesia, porque no es un partido político, las casas parroquiales, los obispados, las instituciones católicas están a favor del perseguido, del que más los necesita; sin embargo, tratan de ignorar al episcopado, de marginarlo y de recargarlo de una serie de acusaciones y descalificaciones para cortarle la credibilidad con respecto al pueblo.
–La carta de Chávez y los presos políticos.
–Tengo una carta de Chávez desde Yare, cuando yo era presidente del Episcopado, agradeciendo lo que la Conferencia Episcopal estaba haciendo a favor de ellos. En la Conferencia nombramos dos Obispos para que siguieran de cerca el resguardo de la vida y de los derechos humanos de Chávez y para que le sirviera de protección. En esa carta Chávaz dice que la liberación de los presos políticos sería una contribución al entendimiento en el país que tanto se necesitaba para poder superar la grave crisis que se estaba enfrentando. Los mismos argumentos que me dirigió a mí para pedir la libertad de los presos políticos, es lo que hoy nosotros argüimos como vía al entendimiento, a la superación de una crisis que está hiriendo muy fuertemente a Venezuela.
–¿Cómo estamos?
–Momentos de grave crisis y de grave involución histórica, de vuelta a fundamentalismos ya superados y Venezuela está presa de un fundamentalismo ideológico que trata de que todos tengamos que pensar de un modo determinado y eso es inaceptable, inmoral y eso es lo que ha llevado al Episcopado a calificar el proyecto con términos muy fuertes como moralmente inaceptable y contra la Constitución. Tenemos un régimen fuera de la Constitución, ilegítimo porque cotidianamente se viola en su Preámbulo y en sus Principios Fundamentales.
–¿Cómo califica la Resolución 8610?
–Desafortunada y dadas las coordenadas políticas actuales una especie de licencia para matar, que ya dio sus primeros "frutos". Sin embargo, usted piensa que es más grave la hegemonía comunicacional y educativa que la Resolución de Padrino López. En twitter he dicho que es más grave porque va a matar no solamente a los cuerpos, sino los espíritus, es una muerte de la opinión, de la libertad de pensar y de expresarse. El fenómeno del encadenamiento es vergonzoso, las cadenas son una esclavitud y la apropiación de los medios del Estado son una apropiación indebida que debía ser judicialmente castigada, los medios de comunicación del Estado son del Estado y no del gobierno y mucho menos de un partido o de una persona en particular.
–¿El país tiene salida?
–El país no tiene solución si no se busca un acuerdo, un encuentro, llámese como se llame y como creyente, cristiano, como humano y como alguien que hurga en la historia que da muchas sorpresas soy más esperanzado que desesperanzado. ¿Qué pasó con el Muro de Berlín? De repente como que se deshizo, la gente del otro lado no desapareció, los gobernantes no fueron colgados ni hubo paredones ¿Qué pasó ahí? Para mi fue como una especie de milagro. En la historia tiene futuro la libertad, la justicia, la paz. No tiene futuro la opresión, la injusticia, la guerra. Entonces hay que luchar por lo que tiene futuro, la libertad siempre se abre paso.


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