Militantes de Primero Justicia en Zulia fueron detenidos durante 12 horas por la Guardia Nacional por dar un vaso de agua a la gente que permanecía en las colas de compra. Cuentan que sólo buscan llevar mensajes a las personas en cola para incentivar el voto este año. Representante legal afirma que en este caso se cometió un delito de privación ilegítima de libertad
KEILYN ITRIAGO MARRUFO
Según cuenta Salas, todo comenzó cuando participaban junto a unos 20 jóvenes en una actividad que consistía en entregar un vaso de agua a las personas en cola para comprar en un supermercado de la capital marabina. "Ese vaso tenía mensajes de reflexión para que la gente en este año electoral no se quede en sus casas y salga a votar.
Estábamos diciendo que la situación del país es difícil pero que con el voto es posible cambiar a Venezuela". No habían pasado ni quince minutos de jornada, tal como señala, cuando un efectivo de la Guardia Nacional se le acercó a Flores a preguntarle si era periodista, dado que era quien estaba tomando las fotos. "Ella le dijo que no, pero que pronto se graduaría y que estaba en la actividad de PJ, a lo que él le respondió que ella era una de las que estaba agitando al pueblo".
Salas se acercó a mediar con el castrense, quien le invitó a entrar a una oficina para hacerle algunas preguntas. "El comandante que estaba a cargo de los guardias nos pidió que le explicáramos los motivos de la actividad. Yo le dije que era una protesta pacifica que estábamos llevando los estudiantes que creemos en la democracia y que no estábamos cometiendo ningún delito. Él me respondió que no estaba detenido, pero en ese momento un subalterno llamó al destacamento 111 de Sabaneta alegando que nosotros estábamos instigando al odio y alterando el orden público".
RETENIDOS
Luego de eso, los militantes de la tolda aurinegra fueron traslados al Destacamento 111 de Sabaneta, "como si fuéramos los grandes criminales. Llegaron muchas motos, un comboy del Ejército y una patrulla que nos llevó. Nos dijeron que nos iban a poner a la orden de la Fiscalía y los tribunales", apunta Salas.
De acuerdo con el testimonio de Salas, los jóvenes nunca fueron llevados a la celda junto con los detenidos comunes sino que se mantuvieron en la oficina del comandante y no tuvieron ningún maltrato ni físico ni psicológico. Tampoco se llegó a dar la audiencia de presentación en tribunales.
No obstante, el abogado que los atendió, Jesús María Albornoz, denuncia que se cometió un delito de privación ilegítima de libertad porque no hubo justificación de ninguna naturaleza para detenerlos. "No hubo ningún incidente. Ellos simplemente estaban repartiendo volantes y haciendo uso del derecho a la libertad de expresión. No incurrieron en la comisión de un hecho punible".


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