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lunes, 9 de febrero de 2015

¡Noooo, Chávez!

Tal Cual

La pregunta es por qué la racionalidad económica que exhiben las amigas de Carmen como argumento propagandístico para justificar el aumento de la gasolina no se impone también en otras áreas de la producción, pública o privada, incluso aquella que tiene que ver con los insumos para la elaboración de las empanadas

GREGORIO SALAZAR

Muy disgustada está la gente de Marea Socialista por el recién estrenado spot publicitario de las vendedoras de empanadas que terminan, como dice el pueblo, "sacudiéndose" a Carmen, una de sus compañeras de labores, por su desatinada pretensión de vender a dos bolívares cada unidad de su producto que para el resto de sus compañeras tendría el "precio justo" de ocho.

En la cuña se ve a las socias de lo más contentas, listas para comenzar el negocio, pero cuando llega la hora de fijar el precio de las empanadas y Carmen se conforma con apenas dos bolivitas, sus amigas gesticulan molestas y le espetan: "¡Noooo, Carmen...!", que también pudiera traducirse como "¿Tú eres pendeja, muchacha?".

Para ser una campaña multimillonaria (esto lo dice Marea) es bastante errática si con esta se busca justificar el aumento de la gasolina, que aún está lejano de tener la anuencia del soberano, pues la primera impresión es que se trata de una olvidada promoción de la tristemente célebre Ruta de la Empanada, que no llegó a ninguna parte, pese a que fue mucha la plata y la saliva que se gastó para asegurarle al pueblo que empanada en ristre saldríamos adelante a paso de vencedores.

Esta desubicación temporal se genera principalmente por el "precio justo" que sugiere la cuña, pues por estos predios no se ve una empanada a ocho bolívares desde los tiempos en que la famosa morrocoya era apenas un bebé quelonio.

Curioso que, aplicando los mismos criterios de Carmen, la empanadera, lo único que puede comprarse en este país con dos bolívares sea el Correo del Orinoco, que sigue vendiendo sus 24 coloreadas páginas, y a veces hasta 36, a ese insignificante precio, pese a que el papel periódico y los insumos importados se han vuelto inalcanzables para la mayoría. Debe ser que esos reales no tienen dolientes como las socias de Carmen.

Paradójico también que se escoja un ejemplo basado en la actividad que dio pie a la famosa Ruta, también la de la cachapa y las areperas socialistas que, como se sabe, terminaron embarrancadas.

¿Sería que muchas Carmen impusieron en esos experimentos sus errados cálculos económicos? Y si echamos un vistazo a todo aquello a lo que la revolución chévere le puso la mano, ¿podemos concluir que hubo muchos émulos de la descocada empanadera llevando al fracaso una tras otra esas factorías?

La pregunta es por qué la racionalidad económica que exhiben las amigas de Carmen como argumento propagandístico para justificar el aumento de la gasolina no se impone también en otras áreas de la producción, pública o privada, incluso aquella que tiene que ver con los insumos para la elaboración de las empanadas.

Allí está la primera empresa productora de harina precocida pidiendo una rentabilidad justa que no comprometa la viabilidad del sector. La gente de esa empresa clama y el gobierno parece responder: "No, no, qué va, confórmense con eso que en este juego a ustedes les toca el papel de Carmen".

Pero tal vez la explicación nos la ofrezca la propia gente de Marea Socialista, que sostienen: El "Nooooo, Carmen", se convierte en el hecho concreto a un "Nooooo, Chávez", ya que quien mantuvo la política de subsidio durante todos estos años del precio de la gasolina fue el presidente Chávez. El propio gobierno del "hijo de Chávez" pareciera descalificar con argumentos neoliberales, decisiones que en lo político, para bien o para mal, tenían razones de carácter socialista" (Evans, Nicmer. Aporrea 01-02-15) Ah, bueno, a confesión de parte relevo de pruebas: el comandante eterno fue ese desacertado socio que anduvo fijándole precio de dos bolívares a cuanta empanada, saco de café o de cemento o cosa parecida se le puso por delante sin que nadie se atreviera a advertirle: "¿Tú eres loco, chamo?" Uno diría que hasta el crudo se lo seguimos vendiendo a Petrocaribe a un equivalente de dos bolívares.

Por mi parte tengo una queja adicional: ¿Por qué Carmen? ¿Por qué no escogieron "¡Noooo, Nicolás!" o "¡Noooo, Elías!" o "¡Noooo, Diosdado!"? ¿Cómo quieren que se sienta nuestra única almiranta y ministra del interior cada vez que oye ese coro de sus congéneres gritando ¡Noooo, Carmen! ¿Cómo esperan que con esa cantaleta televisiva la inseguridad y las vacilaciones no afecten el desempeño de Minjusticia?

Esta pieza publicitaria no puede sino ser obra de algunos de esos infiltrados que, como sabemos, abundan en el gobierno y son la causa de su autodestrucción y la del país.

Fue un infiltrado o alguien con muy poca imaginación porque tan fácil que era escoger un apodo popular y que se dijera "¡Noooo, Camucha!" o "¡Noooo, Cuchela!" o "¡Noooo, Chindita!" que son apelativos todos que le vienen perfectamente a esas figuras tan criollas y de sazón tan admirada como lo son nuestras hacedoras de empanadas.

Basados en la receptividad que en otros momentos han tenido las sugerencias formuladas en esta página, exigimos el retiro inmediato de ese spot y aclarar oficialmente que no se trataba de ningún mensaje indirecto a Doña Carmen, quien al verlo por primera vez no ha podido sino exclamar y con toda razón: "¡Noooo, vale...!"

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