El miembro de UNT Enrique Ochoa Antich insiste en que no se separa de la tolda pero está de acuerdo con el diálogo con el Gobierno. Recomienda a la Unidad separarse de los grupos radicales y condenar las guarimbas
JESENIA FREITEZ GUEDEZ
–¿Qué opina sobre la posición de la MUD de no dialogar con el Gobierno?
–Mi desacuerdo con la Unidad es que no se puede rechazar el diálogo en una situación tan grave como la que está viviendo el país y donde todos los días se están perdiendo vida por razones políticas. Si incluso el propio secretario ejecutivo de la Mesa, Ramón Guillermo Aveledo, habla del riesgo de una guerra civil, no se deben excusar que no hay agenda para sentarse a dialogar, pese a las características del gobierno. En vez de hacer las exigencias a los medios de comunicación no pierden su condición de oposición recia por el hecho de que se sienten a plantear esas mismas condiciones mirándole la cara al presidente Nicolás Maduro. La peor diligencia es la que no se hace. Si salí de esta reserva y pedí una licencia para hacerlo es porque estoy dándome cuenta de los riesgos que hay.
–¿Estos anuncios de separaciones le hacen daño a la Mesa?
–Sabemos que la Unidad es una organización plural y la disciplina es laxa. Pero siento que a la Mesa se le ha impuesto desde afuera una política con la que no estoy de acuerdo, esto que estoy haciendo en este momento se parece más a la Mesa que a la guarimba o a los que llamaron a las calles. Esto no le hace daño, lo que más daño le hace a la oposición son las guarimbas, porque sencillamente nos impide comunicarnos con el pueblo chavista. Esa oposición radicalista genera la impresión en los chavistas de que somos golpistas. No se puede perder la comunicación con el pueblo chavista.
–¿Se debe ir a un encuentro con en el Gobierno pese a que por un lado está dispuesto al diálogo y por otro mantiene un discurso violento?
–De igual formar tiene que haber un diálogo. El Gobierno tiene que reconocer que esto tiene algunas causas. Cuando se dio el golpe del 4 de febrero nosotros estábamos en contra del golpe pero a favor de las causas que lo originaron, ahora estoy en contra de las guarimbas pero estoy más en contra de las causas que las motivaron. Lo primero que tiene que ser el Gobierno es hacer regresar a los exiliados, dar la medida humanitaria a Iván Simonovis, moderar el discurso.
–¿Para qué sirvieron los encuentros que sostuvo el presidente Maduro con los alcaldes, diputados y gobernadores de oposición?
–Esas reuniones demostraron que es posible el encuentro. Aquí hubo grupos pequeños de la oposición que a conciencia articularon unos hecho de violencia, esos grupos no tienen nada que ver con el de quienes marchan 99,5%. Se ha creado una especie de circulo vicioso donde los violentos tienen la llave: se convoca a una marcha pacífica, el 99.5% se retira cuando termina la actividad y se quedan unos produciendo hechos de violencia, llega el Gobierno y reprime, se producen unos abusos y al siguiente día hay una marcha para rechazar los abusos. Debe cesar la represión y debe cesar la guarimba. El cinismo es una cosa terrible para el diálogo y la oposición tiene que darse cuenta de que hay que poner orden y deslindarse de los que la han aupado.


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