El pasado lunes 14 de enero en la misa de la Divina Pastora, varios militares subieron al altar para ‘halarle las orejas a los curas’ por no haber saludado a las autoridades nacionales, ni haber pedido por la recuperación del presidente Chávez. Estos rezan por conservar el cambur, por mantener el status quo, por no dejar que la patria y el socialismo, sucumban al final de esa frase
SIMÓN BOCCANEGRA
Según la agencia romana Zénit, “el general Freddy Hernández Parababí, jefe de la 14 Brigada de Infantería, y el jefe del Comando Regional 4 de la Guardia Nacional, general Octavio Chacón, subieron a la tarima donde se efectuaba la misa, para ‘halarle las orejas a los curas’ (según palabras del propio Parababí), por no haber saludado a las autoridades nacionales, ni haber pedido por la recuperación del presidente Chávez”.
El asunto ocurrió descaradamente frente a todos los asistentes, frente a las cámaras, frente al país (y los creyentes dirán que frente a Dios). Luego los militares de la FAN se bajaron de la tarima y siguieron a lo suyo, sabiéndose “guapos y apoyados” por un gobierno cuyo laicismo declarado dio paso a la creencia chavecista, con un solo Dios que a la vez es santo y patrono, aunque su capilla esté en La Habana.
La eucaristía siguió su camino con aparente normalidad, pero la presión sí surtió efecto porque a la llegada de la Divina Pastora en la Catedral de Barquisimeto, las autoridades católicas sí pidieron por la salud del presidente Chávez.
Para los uniformados gorilotes, el llamado contra la violencia, la preocupación por el crimen hecho por el arzobispo de Barquisimeto, es una tontería. Lo importante es rezar por el comandante-presidente. Nuestros militares son tan creyentes, como autoritarios y abusadores. Rezan por conservar el cambur, por mantener el status quo, por no dejar que la patria y el socialismo, sucumban al final de esa frase.


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