En Turgua siguen entre barro y desidia, luego del segundo derrumbe que dejó 18 familias damnificadas. La vía donde estaba el puente continúa cerrada porque el terreno permanece inestable
DAYMARA MARTÍNEZ
Habitantes de la zona que reconocen la presencia de trabajadores encargados de la obra, señalaron que "la empresa es Pilperca y están todos los días, pero no existe todavía un proyecto porque se encuentran esperando que termine el movimiento de la tierra". Por su parte, los obreros, quienes pidieron resguardar su identidad, revelaron que pueden existir posibles grietas y nuevos deslizamientos. Dijeron que hasta ahora solo se conoce lo que está a la vista y no las consecuencias que hay detrás; "la misma tierra mostrará cuándo se puede trabajar".
El panorama en la zona va de mal en peor. Jean Carlos Herrera, damnificado desde el primer derrumbe e integrante del Consejo Comunal San Andrés, relató que desde el 25 de agosto de 2012, cuando sucedió el primer deslizamiento, la situación es precaria. Hubo 23 viviendas afectadas en ese momento.
Los afectados llegaron a un acuerdo con Fundacomunal e iban a recibir nuevas viviendas, pero todavía están en el aire porque todos los acuerdos programados se han roto.
SIN RESPUESTAS
La consecuencia de no continuar con los trabajos fue un segundo deslizamiento ocurrido el 14 de diciembre de 2012, dejando 18 familias más también afectadas. Comenta Herrera que las personas se encuentran en el refugio del IDEA y otras dos familias en un refugio solidario.
Los afectados están ejerciendo presión por una pronta solución ya que desde el primer suceso, según comenta Jaisken Herrera, otra afectada, solo han recibido apoyo de Fundapropatria, adjudicando viviendas a 8 familias en La Limonera. "El Inavi nos ha dejado en el aire, con inquietud y dudas. Todavía no tenemos una respuesta concreta, no nos dicen la verdad y la situación cada vez es peor. En el caso de nosotros, estamos viviendo cuatro familias en un apartamento de dos habitaciones, nuestras casas quedaron tapiadas y queremos que den la cara", agregó la damnificada.
LA REALIDAD
Mientras, la vía continúa cerrada porque el terreno permanece inestable. Es toda una travesía salir o entrar a Turgua. Los habitantes tienen que aventurarse por los cerros de San Andrés, La Hoyadita, Puerta Negra y Los Llanos, por estar incomunicados.
Al pasar por el derrumbe, las personas pierden mucho tiempo, obligados a combinar lentitud, paciencia y zapatos llenos de barro. Después se los limpian para, por lo menos, llegar "decentes" a sus respectivos trabajos, según contaron. En la zona no se pudieron reanudar las clases escolares. Además, visto el panorama, los afectados prefieren no llevar a sus hijos a los colegios.
Jean Carlos Herrera hace un llamado al Inavi, Fudacomunal o al ministro de la Vivienda Ricardo Molina, "si nos puede escuchar, mejor". Agregó que el próximo martes se reunirán nuevamente con ingenieros de Fundapropatria.


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