Alrededor de casi todo esto está la salud y el consiguiente estado grave de la enfermedad del presidente Chávez, manejados y manipulados según el modelo de régimen político establecido con todos sus riesgos y consecuencias, pero siempre con toda una estrategia
ADELSO GONZÁLEZ URDANETA
Alrededor de casi todo esto está la salud y el consiguiente estado grave de la enfermedad del presidente Chávez, manejados y manipulados según el modelo de régimen político establecido con todos sus riesgos y consecuencias, pero siempre con toda una estrategia, convertida en la práctica en pasos tácticos, aprovechando la situación de fanatismo existente, gracias al poder comunicacional de quien la maneja y controla, aunque se está jugando con fuego.
Tal estado de riesgosas expectativas e incertidumbres de lo más variadas, con todos los sentimientos producidos por la gente de uno y otro lado, se mezcla esta vez con la preocupante y amenazante perspectiva económica y social de nuestra presente Venezuela, al extremo de podernos convertir, si las cosas no se manejan con las debidas prudencia, inteligencia y entendimiento, en personajes y víctimas de un ciclo de crisis, de lamentables consecuencias, que hay que evitar.
Tal cuadro de incertidumbres y expectativas se rodea de todo un conjunto de variadas interrogantes, de respuestas distintas y contrarias, que convierten el cuadro en toda una complejidad política.
Veamos una muestra de unas pocas de esas interrogantes:
1) ¿Será verdad que el presidente Chávez está tan enfermo? Personalmente no tengo la menor duda, y así lo he venido diciendo, pero todavía muchos se lo plantean y hasta lo aseguran, con todo y las informaciones gubernamentales, mejoradas esta vez aunque siempre ajenas a la testimonial presencia médica que se ha venido exigiendo.
2) ¿Nos ha engañado, política y electoralmente, el presidente Chávez con su candidatura presidencial del 2012, estando tan mal? Pregunta de incalculables consecuencias, a corto, mediano y largo plazo.
3) ¿Acaso ha faltado conciencia en el necesario convencimiento de la exigente política de reconciliación nacional, con todas sus saludables consecuencias, con la planteada amnistía nacional, requerida nacional e internacionalmente? 4) ¿Se sigue jugando con fuego, a pesar de como está la presente situación política y económica, que no es de tanto confiar? 5) ¿Cómo terminará la presente situación eventual de una nueva elección presidencial, a la luz de lo asegurado por el propio presidente Chávez, antes de su más reciente viaje a La Habana? Pregunta de respuesta próxima.
La consiguiente carga de dudas, convencimientos distintos y contradicciones hace, pues, del año 2013 un año verdaderamente expectante e incierto, que debiera llamar la atención, con la debida profundidad, a toda la dirigencia política y a todo el presente liderazgo nacional, ojalá con visión en grande y de futuro, como debiera ser por parte de todos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario