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viernes, 16 de noviembre de 2012

Castillo de naipes

Los nuevos ricos de Venezuela son los boliburgueses que medran del Estado

GERARDO BLYDE | EL UNIVERSAL
viernes 16 de noviembre de 2012 12:00 AM

Las agencias de noticias reseñan la profunda crisis económica que está viviendo el pueblo español. El miércoles pasado se llevó a cabo una huelga general en protesta por las fuertes medidas que ha tenido que tomar el gobierno del presidente Rajoy ante el desorden económico heredado del gobierno de Zapatero. Es la segunda huelga general en un año. La cifra de desempleados crece diariamente. Los desalojos de aquellos que no pueden afrontar sus deudas hipotecarias han llegado a ser de tal magnitud y son tan crueles, que los alcaldes de muchas ciudades se niegan a usar la fuerza pública para ejecutar los desahucios ordenados judicialmente.

La dirigencia política española debate constantemente sobre las causas de esta recesión culpándose los unos a los otros. Los economistas discuten sobre si las medidas tomadas son suficientes para detener la caída o si serán necesarias medidas aún más fuertes para lograr que la economía reaccione positivamente y atraiga inversiones que generen empleo y reactivación en los diversos sectores.

Luego de décadas de bonanza sin límites, cuando a los españoles se les veía en todos los destinos turísticos del mundo derrochando vida, cuando se les incentivó para adquirir bienes a costa de endeudarse y deber hasta el último euro de sus ingresos, toda una generación se habituó a una vida en la cual sus necesidades inmediatas eran cubiertas por el Estado con un sistema de seguridad social que era envidia en nuestros países. La salud del español ha estado garantizada y financiada en su totalidad por el Estado. Desde una aspirina hasta la operación más complicada o los tratamientos más costosos estaban cubiertos. Si alguien se quedaba sin empleo, el llamado "paro" le garantizaba que el Estado le entregaba un monto mensual para cubrir sus necesidades básicas y algo más. Otros beneficios sociales se hicieron permanentes.

En épocas de bonanza, estos sistemas pueden ser financiados por los Estados, pero si no se basan en un verdadero sistema contributivo y en una sólida economía productiva, al llegar las épocas de recesión, el castillo de naipes se derrumba. La riqueza temporal que no se sedimenta en economía sólida y productiva, que sólo se reparte, es pasajera y hace que todo ese envidiado sistema de seguridad social sea también temporal. Los alemanes también gozan de un sistema de seguridad social muy envidiable, pero mucho más sólido, basado en un verdadero sistema contributivo y montado sobre el valor del trabajo productivo.

Es imposible no ponernos frente al espejo y, guardando las distancias sobre los impresionantes sistemas de protección social europeos, preguntarnos ¿cuánto tiempo tardará en derrumbarse el castillo de naipes venezolano que ha montado la revolución chavista para distribuir la única riqueza que tenemos? No basta con tener programas sociales; se trata de tenerlos y hacerlos sustentables en el tiempo. Si la economía de nuestro país depende de un solo producto y mientras hemos tenido la mayor abundancia de ingresos provenientes de ese producto no se ha generado otra fuente de riqueza, cuando ese producto entre en crisis en los mercados internacionales, ese día nos estrellaremos contra una muy dura realidad como pueblo.

En 14 años se nos viene prometiendo convertirnos en una potencia agrícola e industrial. No llegamos ni a conuqueros. Lo que se producía aquí fue devastado por expropiaciones, ocupaciones y competencias desleales importadas por el propio Estado en contra de lo hecho en Venezuela. El propio Presidente señala que la crisis europea es la crisis del capitalismo y que sus políticas económicas que, llama socialistas, serán eternas. Pero todo depende de una sola variable: la renta petrolera. Nadie avizora, por de pronto, una caída del barril petrolero, pero tarde o temprano ese día llegará y nos tomará como a los españoles, creyéndonos ricos, incluso habiéndolo sido y habiéndolo botado en la más incomprensible y paradójica repetición de una vieja historia de la Gran Venezuela que no fue. Que nos ocurra dos veces en nuestra historia reciente será imperdonable con las generaciones futuras.

Los nuevos ricos de la Venezuela del "ta' barato dame dos" son, elevados a la enésima potencia, los boliburgueses de ahora que medran del Estado. El día que caiga el castillo de naipes serán los primeros en levar anclas para establecerse afuera a disfrutar de sus fortunas amasadas a la sombra de la revolución socialista más capitalista que haya existido. El chavismo dejará el poder y culpará a los sucesores de las medidas correctivas que tomarán ante el desastre económico que vendrá.

gblyde@gmail.com / @GerardoBlyde

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