ALBERTO LOVERA - Tal Cual
Estos días de angustia y de duelo nos han mostrado un país cayéndose a pedazos.
Carreteras en estado lamentable, puentes caídos, interrupción de vialidad, viviendas desplomadas, multiplicación de accidentes laborales en la construcción, empresas estatales en estado ruinoso y, como si fuera poco, el evento catastrófico de la refinería de Amuay, que cobró vidas humanas, heridos y destrucción de viviendas, afectando a nuestra principal industria y fuente de divisas.
En muchos de estos casos no se puede solamente culpar a la intensidad de la acción de las fuerzas de la naturaleza. Muestran que las fuentes de vulnerabilidad han crecido por la omisión de la prevención. No son eventos puramente naturales sino socio-naturales, como los llaman los estudiosos de estos asuntos. La afectación de familias, de sus viviendas, de sus vías de comunicación, está asociada con la ausencia de medidas precautelativas. Se actúa sólo posteriormente, cuando en muchos casos se podría evitar o minimizar efectos perjudiciales para la población.
En otros casos, el deterioro de puentes y vías es un ejemplo emblemático, no hay una política sistemática de evaluación y atención de su operatividad. Como todo bien físico se van desgastando y hay que remozarlos y en ciertos casos sustituirlos porque ya han llegado al límite de su vida útil. Los eventos cada vez más frecuentes de su colapso nos muestran las consecuencias de haber arrebatado a las regiones su mantenimiento.
El hiper-centralismo ha mostrado su ineficiencia.
Por contraste se vuelve a poner sobre el tapete las virtudes de la descentralización, que el gobierno actual ha satanizado.
La explosión en el complejo petrolero de Paraguaná nos ha mostrado el estado precario en que está nuestra industria de hidrocarburos. Este evento, el más catastrófico, pero no único, más de 200 de diferente grado de intensidad se han operado en los últimos años, pone de bulto que hay carencias significativas en la política de mantenimiento y prevención. Es alarmante cómo se multiplican los accidentes en nuestra industria petrolera. Ojalá que se hiciera una investigación que pusiera en claro qué fallas se cometieron y qué debilidades siguen presentes para que no sólo no se pudiera evitar esta tragedia sino que no se estuviera en condiciones de alertar a tiempo a quienes perecieron o resultaron heridos en este evento.
Esta percepción de colapso, de incompetencia de atender hasta las tareas rutinarias para que nuestro país funcione sin sobresaltos, cada día se extiende a nuevas áreas. Es la constatación de un gobierno y una administración pública que han sido rebasados en sus tareas, hasta las más tradicionales. Este régimen llegó a su nivel máximo de incompetencia.
El Presidente saliente, aunque pretende perpetuarse en el poder, ya luce como un pitcher cansado, candidato a la lista de inhabilitados. Hace falta un nuevo equipo para que Venezuela no colapse y es posible. El 7 de octubre tenemos la posibilidad de detener el deterioro de nuestro país e inaugurar un camino de progreso para nuestra gente.
alberto.lovera@gmail.com
ATENCIÓN USUARIOS DE ARAGUA SIN MIEDO
La computadora desde donde actualizamos la página web de la organización y publicamos los anuncios de los eventos está dañada desde la mañana del domingo 12 de marzo de 2017, por lo que les informamos que haremos una pausa técnica en la actualización mientras resolvemos los inconvenientes. Gracias por su atención!!!
viernes, 31 de agosto de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario