El bulevar Uslar Pietri lo conformaban hasta hace poco tres calles distintas con aceras de 1,2 metros
El taller que hace esquina entre la calle frente al San Ignacio y el bulevar Uslar cedió decenas de metros cuadrados para la ampliación de la aceras
En Chacao llevan 10 años interviniendo aceras. Los últimos trabajos son en la calle Galarraga FOTOS ADOLFO ACOSTA
No solo los comerciantes sino los propios vecinos debieron poner de su parte para el reordenamiento urbano
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JAVIER BRASSESCO | EL UNIVERSAL
sábado 21 de julio de 2012 12:00 AM
Las amplias e iluminadas aceras de casi ocho metros de ancho que suben hacia el San Ignacio, que bajan hacia el Sambil o que flanquean la Francisco de Miranda en su tramo de Chacao parecen hoy la cosa más normal del mundo, pero lo cierto es que para llegar hasta ahí fue necesario transitar un camino lleno de obstáculos que comenzó hace ya más de 10 años durante la primera gestión de Leopoldo López como alcalde.
Primero hubo que negociar local por local y casa por casa para que cada quien aceptara ceder el frente de retiro de su negocio o vivienda, y luego se emprendió la reubicación de todos los servicios (gas, aguas blancas y negras, drenajes) que corren debajo de cada acera.
Al final fue un negocio en el que ganaron todos: el municipio Chacao se puede jactar de tener por lejos las mejores vías peatonales de la ciudad y los comerciantes cuentan que ahora sus negocios son más visitados y la inseguridad disminuyó por el alto flujo de personas. Pero sobre todo ganaron los miles de ciudadanos que diariamente transitan por ellas, que ahora pueden caminar con más comodidad y tranquilidad.
En el marco del Plan Maestro Sistema de Movimiento Peatonal, ahora se acaban de comenzar los trabajos de ampliación de aceras en la avenida Galarraga, que se suman a las obras que se realizan en la avenida Pantin y en las nueve manzanas del casco histórico.
Iliana Badell, directora de Gestión Urbana, explica que cada vez va siendo más fácil lograr que los comerciantes cedan parte de su negocio para estas obras, pero que al principio se necesitó de mucha mano izquierda: "En ningún caso fue necesario llegar a la expropiación, ni siquiera como amenaza. Aunque a veces fue difícil siempre logramos acuerdos. Ahora es más fácil porque ya tenemos un trabajo como muestra, le podemos decir a la gente: miren el bulevar Uslar Pietri, la calle Hélice, la Pantin... así va a quedar su avenida".
Angela Carpiso, quien tiene un gran taller frente al centro comercial San Ignacio, relata que las primeras reuniones con la alcaldía fueron rudas, pero hoy el balance de todo ese proceso es positivo: "Tenían razón: al final se revalorizó el inmueble y como hay más movimiento de personas y mejor iluminación podemos quedarnos aquí hasta las diez de la noche, trabajando o solo hablando".
Por su parte Enrico Troiano, quien posee una venta de repuestos en la avenida Pantin, explica que cedió en total casi 15 metros cuadrados de su pequeño negocio, pero cree que eventualmente será beneficiado, pues su negocio tendrá una mayor visibilidad y se revalorizará al mejorar todo el sector.
En algunos casos las propias empresas se han encargado de llevar adelante estos trabajos urbanos, como sucede con el tramo de la calle Pantin entre la Chico Carrasquel y la Libertador, cuya remodelación corre por cuenta de la empresa Tequadla: "Se llegó a un acuerdo para que asumiera ese gasto como una forma de mitigar el impacto de un pequeño centro comercial que la empresa hará en la zona", explica Badell, quien también trabajó con López y asegura que solo se está cumpliendo con la ordenanza de El Rosal (que es la que rige toda la zona) de 1973, que establecía que las aceras debían tener un ancho promedio de 3,5 metros.
A veces los vecinos se desesperan por la lentitud de los trabajos. Víctor París, presidente de una asociación de vecinos, cuenta que cada día debe explicar a quienes habitan la zona que se trata de trabajos llenos de imprevistos: "No es solo la acera, sino también los bancos y los árboles que colocan, y sobre todo los servicios. En el casco de Chacao se está aprovechando para ponerle gas directo a todos. Y siempre surgen problemas: ahora mismo en las excavaciones se acaba de encontrar con una roca de dos metros de alto y romperla es un trabajón. Pero al final habrá valido la pena, todos tendremos una ciudad mejor".


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