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jueves, 17 de mayo de 2012
SINDICALISMO ESTATISTA
LEÓN ARISMENDI - Tal Cual
La versión original de esta nota fue publicada, creo, en 2009, y si ahora insisto en ella, con algunos retoques, es porque la LOT acaba de ratificar lo que entonces dije. Los dos partidos que tuvieron más influencia en el surgimiento del sindicalismo venezolano fueron el PCV y AD, ambos tributarios de la estructura leninista de partido, del culto al aparato, a cuya existencia se supeditaba todo. También coincidían en atribuir a los sindicatos el papel de correa de transmisión de la política del partido a los trabajadores.
La condición de organización policlasista que asumió AD en contraste con la de partido de la clase obrera, propio del PCV quizás haya ayudado a hacer menos obvio el control del otrora infalible CEN sobre los sindicalistas y su buró. No obstante, el peso de éste, y el de unos cuantos dirigentes, que sabían y tenían autoridad para defender su especificidad, les permitió construir una fuerza sindical con cierta autonomía. En el caso de los camaradas, la mitología de la conciencia de clase, de la cual el partido es devoto, dejaba y deja poca capacidad de acción independiente a los cuadros sindicales. La distancia entre estos y el partido era ninguna. La designación de un presidente de la CUTV sin la anuencia del Buró Político del PCV está en la hipótesis del nunca jamás.
No he encontrado papeles que evidencien que la libertad sindical, salvo en los tiempos de Pérez Jiménez, haya sido un gran tema de debate entre los dirigentes de los trabajadores. Los de AD porque el partido les facilitó el control del Ministerio del Trabajo y sus Inspectorías, con lo cual les permitían ampliar su poder, apalancados en una legislación laboral muy intervencionista en la vida de los sindicatos. En el PCV pesó demasiado el mundo soviético y su ideología, que pugnaba con el Convenio Nº 87 de la OIT sobre Libertad Sindical, cuyos contenidos esenciales: pluralismo, independencia frente a los patronos, el Estado y los partidos, son incompatibles con el totalitarismo y su régimen de sindicatos únicos, impuestos desde el poder del Estado. En ese Convenio se apoyó Walesa y el sindicato Solidaridad para acelerar el derrumbe del comunismo polaco.
En fin, el estatismo es una especie de tara cultural que pesa mucho en nuestro sindicalismo. En el caso de los afectos al actual gobierno, con contadas excepciones, el drama es mayor. Tienen ideas tan nebulosas de la libertad sindical que les parece de pinga que Chávez les ordene lo que deben hacer; se visten de rojo y son activistas del PSUV. La recién creada Central Socialista de Trabajadores y Trabajadores, de la Ciudad, el Campo y el Mar tuvo como padrino de bautizo, en su acto fundacional, al Jefe del Estado, pero ellos dicen que ahora hay más libertad sindical que nunca, porque las Inspectorías son "rojas rojitas" y sus arbitrariedades dejan en pañales a las del otrora buró sindical adeco. Eso es lo que acaban de certificar en la LOT: Mas Estado y menos sindicalismo. Tronco de revolución.
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