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jueves, 17 de mayo de 2012

Seguros para empollar


AGLAYA KINZBRUNER - Tal Cual
aglaya@cantv.net

Cuando Cosme I de Médici se presentó para aspirar a heredar el mando, huérfano para ese momento, de los Médici en Florencia, luego del asesinato de Alejandro de Médici, tenía solo 17 años. Pensaron entonces las familias prominentes de la ciudad aceptar ese lejano heredero del Ducado, muchacho de provincia y seguramente ignorante e inocente, las dos cosas a veces se acompañan, y colocarlo bajo la tutela de un Consejo integrado por 48 venerables personas.

Cosme aceptó, se hizo nombrar Duque y luego, acto seguido, desautorizó al Consejo. En otras palabras, el inocente e imberbe joven, le dio cuatro patadas.

Cuánto pudo sesionar, asesorar y dirigir ese consejo es de imaginarse. Al igual que el nuestro recién elegido que hará lo que el Gobierno hace mejor que nadie, o sea, nada. ¿No decía Groucho Marx que, partiendo de la nada hemos llegado a las más altas cotas de miseria? Con la salvedad, quizás, de que nos parece haber observado ciertos visos de originalidad, de creatividad y de innovación, aparte el hecho, obvio y notorio, de que este Consejo está conformado por un club de tirapiedras, algunos de los cuales son tirapiedras de corbata y otros tirapiedras sin corbata.

El viso de originalidad al cual nos referíamos con anterioridad es que en momentos en que la LOT, la nueva Ley del Trabajo, tiene de cabeza a la gente sería y emprendedora de este país, sobre todo en lo que se refiere al prolongadísimo permiso de maternidad que generará un gran desempleo entre las mujeres más jóvenes, se ha manifestado con la incorporación de varias féminas ovíparas para integrar dicho Consejo.

No sabemos si este trabajo consultivo será ad honorem o más bien remunerado.

Lo cierto es que en todo caso o, por lo menos en el segundo, este trabajo nos saldrá mucho más económico a los contribuyentes ya que el proceso de empollar no implica mayores permisos.

Es un proceso corto, seguro, tanto para el sujeto empollador como para el empollado. Por otro lado, el gobierno que es tan maula para pagar los HCM de los empleados no tendrá ningún reparo en financiar seguros para empollar.

Además hay que tomar en cuenta que, al igual que el gobierno, hay gallinas que son maulas y malas ponedoras y de poner no ponen nada, ni un suspiro, asunto que nos lleva de vuelta al Consejo de Estado.

Dos problemas graves tiene el sector oficial en este momento, tan graves que lo llevaron a crear el dichoso Consejo de Estado más como distracción que como otra cosa y es que, en primer lugar, no tiene candidato válido para las elecciones y que, en el segundo, el país se está cayendo a pedazos. Lo cual me recuerda lo siguiente: un hombre está a punto de morir y le dice a su mujer: quiero ingresar al PSUV. ¿Por qué ahora?, pregunta ella.

¡Un chavista menos!, contesta el moribundo.

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