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sábado, 19 de mayo de 2012
Orihuela: "Chavismo sobrevive del trapo rojo bordado con el cáncer del jefe"
ELIZABETH ARAUJO - Tal Cual
Para el médico y ex ministro de Salud Rafael Orihuela, el descuido de los hospitales, a los extremos que ha llegado hoy, se debe esencialmente a la mezcla de ignorancia y audacia con la que el Presidente abordó el problema de la salud. Dice que a la ministra Sader le agarró "la tormenta perfecta" con esa "ruina moral caminando" que llaman la "misión médica cubana"
Médico, profesor universitario y ex ministro de Salud, cuya cuenta en Twitter (@raforih) le ha disparado una fama inusitada, ¿qué tanto sabe usted del cáncer presidencial que en estos días lo resumió con la frase del locutor Miguel Thodé: "Señores, buenas noches"? Hace un mes el propio presidente Chávez reconoció públicamente que presentaba una recaída de su cáncer diagnosticado hace menos de un año en La Habana, lo que lo obligaba a una nueva cirugía y a otro tratamiento paliativo como la radioterapia. Aunque no lo ha admitido "oficialmente", tampoco ha negado padecer lo que se conoce como un sarcoma retroperitoneal, un tumor maligno sumamente agresivo, mal respondedor tanto a quimio como a radioterapia y de pronóstico sombrío. La frase de Don Miguel Thodé la uso para despedirme de mis colegas tuiteros en la noche, pero creo que sirve para este caso.
¿En realidad, le ha funcionado al Presidente ocultar el tipo de cáncer que padece o hubiese resultado mejor informarlo desde el primer momento? Creo que deliberadamente y bajo consejo del "anestesista" Fidel Castro decidió no informar sobre la realidad de su enfermedad por lo muy grave del pronóstico, lo complicado del tratamiento y la incertidumbre que trajo consigo la sorpresa y el impacto inicial. El secretismo invocado no es nuevo en regímenes proto-totalitarios, y ha servido de excusa para acentuar la que fue bautizada como "Misión Lástima", utilizada, sin ningún escrúpulo, como herramienta electoral. La razón principal del "secreto" fue la gravedad del diagnóstico. En una nación de verdadera vocación democrática en sus gobernantes, hubiese prevalecido "la verdad primero".
Al menos, esta desinformación deliberada ha desconcertado a todos, incluyendo a sus seguidores más cercanos.
Incluso, hay gente en la oposición que jura que Chávez los está engañando.
En los afectos al gobierno hubo más de un "chasco" con sus declaraciones de "salud y larga vida al Presidente", desmentidas horas después, por el propio Hugo Chávez que los ha dejado en ridículo.
En la oposición la incredulidad ante la fama de tramposo histórico y chuleto sin remedio de su mentor Fidel Castro y del propio Chávez, que más de una vez ha abusado de su histrionismo calculado, rayano en la "mentira fresca".
El asunto es que la enfermedad presidencial ha servido de tema de distracción, el trapo rojo que este gobierno necesita, para hacernos olvidar de sus desaciertos.
Creo que lo del trapo rojo bordado con la enfermedad de Chávez, para tapar muchos de los desaciertos del gobierno y desviar la preocupación de los venezolanos de sus problemas fundamentales, ha formado parte de una estrategia calculada de desinformación que ha dado buenos resultados al gobierno. El asunto es que "tanto va al cántaro al agua" hasta que se hace capaz de ahogar al propio Chávez y a la caravana de inútiles que conforman su gobierno.
Pero hay un tema que preocupa más: el de la salud. ¿Cuál es su diagnóstico de la gestión de la ministra Sader? La ministra Eugenia Sader ha sido visitada por la "tormenta perfecta" en el sector salud, caracterizada por crisis continua y desastre de gestión en todos los componentes de una política de salud, crisis de rectoría, crisis constitucional y legal, crisis en los servicios de atención primaria, supercrisis hospitalaria, anarquía masiva de todos los sistemas paralelos que integran el sector, crisis en la atención materno-infantil, crisis en el control de las enfermedades crónicas. Severa crisis en toda la infraestructura tanto ambulatoria como hospitalaria y para completar la catástrofe cuasi insoluble en la política de recursos humanos para todo en el sector, sobre todo médico y de enfermería. Las enfermedades endémicas y las prevenibles por vacunas han sido una verdadera migraña para la gestión de la ministra y la necesaria rectoría ha sido arrebatada al país por esa "ruina moral caminando" que llaman la "misión médica cubana".
Creo que su desprestigio galopó después que tuvo la ocurrencia de decirle al país que la radioterapia a la que se sometía el presidente Chávez era como "broncearse en un día de playa".
Si alguien desde el gobierno le desafiara a conducir el Ministerio de Salud, ¿qué no haría usted que han hecho ya los siete titulares de este gobierno? En realidad son nueve los personajes que han pasado por el Ministerio de Salud y como 60 los aspirantes. Desde el Dr. Francisco Armada, quien fue mi alumno en la UCV, médico brillante, con Postgrado en una de las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos (John Hokpins), todo lo que ha venido después ha sido "puro bachiche", con la excepción de la Dra. Eugenia Sader, quien también fue mi alumna en la UCV, es mi ahijada de la promoción de Médicos-Cirujanos 1981 y sinceramente deseaba que lo hubiese hecho mejor. Qué no haría si me entregaran el coroto: MENTIR.
¿Por qué en países europeos el sistema de hospitales públicos es tan eficiente, que prácticamente no hacen falta clínicas privadas, y aquí es lo contrario? No obstante ser muy eficaces, en Inglaterra, por ejemplo, sigue sin resolverse la mora en consulta externa ambulatoria, que alcanza meses de espera, pero no hay punto de comparación. Acá hemos bajado a competir con Zimbabue y Albania en materia de hospitales públicos. Colombia, Brasil, Argentina, Chile y Costa Rica nos llevan coleados y cada día aumenta la brecha.
¿Qué le pasó a un presidente que llega a Miraflores sobre los hombros del pueblo para que descuide un aspecto fundamental como son los hospitales públicos? El descuido de los hospitales públicos, a los extremos a que hemos llegado, se debe fundamentalmente a la ignorancia mezclada con audacia con que el Presidente abordó el problema hospitalario venezolano. Como buen ignorante, los cubanos le "echaron tierrita en los ojos a Chávez" y le hicieron creer que Cuba era "la última coca-cola del desierto" en materia de hospitales públicos y ya podemos ver los resultados de esas "asesorías" que se transformaron en una gigantesca "Operación Chuleo". Así sería el reparto del botín que hasta Fidel Castro se metió a comprador de equipos médicos para Venezuela y una "ñapita para Cuba". Llegó a confesar haber comprado 300 millones de dólares en equipos médicos "para Venezuela".
Capriles ha hecho énfasis en reforzar los actuales programas de salud, como Barrio Adentro y los CDI. ¿Qué otra misión o plan de atención considera que debe hacerse? Barrio Adentro y los CDI deben ser primero rescatados del foso donde se encuentran actualmente. El recurso humano rotatorio que se tiene por falta de nóminas completas y cargos estables debe ser resuelto rápida y eficazmente. Hay que hacer un censo de las estructuras modulares (octógonos) de atención primaria para verificar cuántos están ya inservibles o han sido invadidos y cuántos nunca se construyeron del plan original. Una prioridad será resolver la "mora quirúrgica" habilitando las camas hospitalarias, hoy en desuso por diversas razones y que se acercan a las 16.000 en todo el país. La otra es crear a toda máquina las Unidades de Cirugía Ambulatoria, proyectadas desde hace 20 años y que este gobierno las dejó "en veremos".
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