ATENCIÓN USUARIOS DE ARAGUA SIN MIEDO
La computadora desde donde actualizamos la página web de la organización y publicamos los anuncios de los eventos está dañada desde la mañana del domingo 12 de marzo de 2017, por lo que les informamos que haremos una pausa técnica en la actualización mientras resolvemos los inconvenientes. Gracias por su atención!!!
sábado, 19 de mayo de 2012
Chola a fondo y pasando aceite
GREGORIO SALAZAR - Tal Cual
Desde el pasado domingo y a lo largo de esta semana, el Twitter criollo ha quedado convertido en una auténtica pista de carritos chocones. ¡Qué de encontronazos se han visto entre partidarios y críticos de Pastor Maldonado, después que éste se bañara de gloria y de champaña en el Gran Premio de Cataluña! En esta discusión que viene dando vueltas desde hace rato, cada quien patina de lo lindo hasta quedar finalmente encunetados en la diatriba política del país.
Los opositores critican la cuantiosa inversión que debe hacer PDVSA, o sea todos los venezolanos, para que el joven piloto maracayero pueda competir con las máquinas de otras empresas socialistas del mundo como Ferrari, Renault, Toyota, Mercedes Benz y otras.
Pastor, acusan, corre en un costosísimo monoplaza FW34 de la Williams y su participación nos sale por unos 66 millones de dólares. ¿Y qué quieren estos detractores? ¿Que lo mandemos a representar el país con un prototipo del Chavecito o del Tiuna o de los carritos iraníes? Y no es que estos vehículos hechos en socialismo con patriótico amor importado no sean competitivos, pero ¿vamos a poner a Pastor a hacer cola para que le entreguen uno? Sindéresis, señores.
Yo sí le envié, jubiloso, mi felicitación vía Twitter al ganador en el circuito catalán: "Bien por Pastor. Creo que en la medida en que el accidentado jefe de la escudería roja lo nombre menos, le irá mejor".
Allí, debo reconocerlo, asumí de manera implícita e involuntaria uno de los filones que han encontrado los vituperadores de oficio, quienes, aun reconociendo la opción campeonil del nuestro, atribuyen sus percances, sus malas figuraciones o sus retiros, a la pava ciriaca que emana con potencialidades transoceánicas de quien además de ordenar el financiamiento se proclama su manager, asistente, mentor y no se monta como copiloto porque ya dijimos que el Williams de Pastor es un monoplaza.
Lo de la pava, vamos, no pasa de ser una matriz de opinión artificiosamente configurada por los opositores. Y dejen de atribuir a ese fenómeno los trastornos vividos en el box de los ganadores minutos después de la carrera. Aunque, pensándolo bien, ¿qué cosa no? Una sola crítica le hago al joven Pastor.
Se la voy a repetir con todo cariño: tú vas de Bahrein a Malasia al Reino Unido y así hasta el último confín. Allá no llegan los lecos de los miles de damnificados que siguen en los "refugios". A ellos les ofreciste desde Los Próceres que absolutamente todos recibirán una casa. Ese es un problema que a ti no te toca y cuya solución no puedes supervisar, ni garantizar ni conducir. Conviene, pues, al menos en eso pegar un frenazo. Y suerte en Mónaco.
Por lo demás, creo más criticables aquellos personeros que manejan su actuación en los espacios institucionales igual que a un auto de alta cilindrada. ¿Ustedes han visto a Diosdado conducir chola a fondo a la Asamblea Nacional como impulsada por un motor de aspiración turboalimentada? Si en los circuitos de la F1, los pilotos deben reducir inmediatamente su velocidad cuando se saca la bandera roja, en la AN es todo lo contrario. Cuando la enseña roja se agita, vemos al piloto del bólido legislativo superar fácilmente los 300 Km/h en el manejo del orden del día. ¡Qué velocidad para arrollar, maestro! En estos días, por ejemplo, la bancada oficialista negó un acuerdo presentado por la oposición para rechazar la estampida que el gobierno quiere dar en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Eso es como estrellarse contra las barreras y dejar escandalosamente el cigüeñal y un reguero de tuercas sobre el asfalto. Y aunque la escudería de Diosdado no presentó ese día ningún acuerdo, uno fantasmal, como sacado de la guantera, apareció publicado a los días en la Gaceta Oficial. No sería un pase muy limpio, pero ¡qué tremendo adelantamiento en la curva! También merecía le sacaran Bandera Dividida, la que advierte al piloto que ha realizado una maniobra peligrosa y antideportiva, cuando transformó la votación sobre el citado acuerdo de la oposición en escoger "por la patria" o "contra la patria". ¡Qué Alonso ni qué Raikkonen! ¡Eso se llama velocidad pura! A su lado, el MP423 de Hamilton luciría tan lento como una pereza con padecimientos artríticos.
Así se compite divinamente, cuando uno se cree dueño del circuito, el combustible, los neumáticos, las banderas, los pits, la champaña y maneja a conveniencia el monoculito de la ANTV y el reglamento.
Ahora bombardean a cada instante que el triunfo de Maldonado es todito-todito de la revolución. No puede ser de otra forma: fundidos los cinco motores del Socialismo del Siglo XXI, la suerte de la "revolución bonita", que pasa aceite a torrentes, se juega ahora sobre las cuatro llantas de la endógena Williams.
Mientras en efusión nacionalista nos envolvemos en el tricolor patrio, nos bañamos con cocuy de Pecaya y cantamos las gloriosas notas del himno del PSUV, ustedes, compatriotas-jefes, tengan mucha precaución, no vaya a ser que los atropelle un carrito de helados.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario