Tal Cual Digital
El Gobierno estatizó las empresas para mantenerlas improductivas e importar los insumos de Brasil y México. La CVG, el gobierno y MinTrabajo pretenden iniciar la relación laboral desde cero sin antigüedad. Reclaman que “hemos sido estafados y ahora la Inspectoría del Trabajo ni siquiera admite un pliego conciliatorio”
DAMIÁN PRAT C
Entre Cerámicas Carabobo División Refractarios y Calderys Internacional producían anualmente 96 mil toneladas de productos refractarios para los grandes hornos de Sidor, Alcasa, Venalum y otras empresas con ventas de casi Bs 1 mil millones. Pero desde que el gobierno tomó la ruta de estatizar y/o ahogar a las empresas privadas, la producción es casi cero y todas las necesidades se suplen con importaciones de Brasil, México y otros países.
Aunque los trabajadores de ambas empresas han protagonizado numerosas protestas en el curso de éstos tres años fue ayer cuando decidieron unirse para darle mas fuerza a sus reclamos porque además el patrono gobierno, en abierta violación de la Ley del Trabajo y de todo principio elemental de justicia, insiste en iniciar una relación laboral desde cero, de modo que los trabajadores pierden sus prestaciones, antigüedad y contratos colectivos.
“Calderys se fue a México y dejó esto abandonado. Están montando una planta de refractarios allá y seguramente terminarán vendiendo a Sidor lo que antes producíamos aquí”, se queja Albert Cardozo, secretario de Trabajo y Reclamos del sindicato de esa planta, quien no es nuevo en éstas lides pues muchas veces, desde hace al menos dos años, ha reclamado al gobierno que –Cadivi mediante– había ido ahogando las posibilidades productivas de la empresa transnacional para la que trabajaba, consciente que de ello dependían sus empleos pero mirando también la ruina de la estatizada Cerámica Carabobo.
Pedro Hernández, secretario de Organización del sindicato de CVG Refractarios Socialistas del Orinoco –nuevo nombre de la antigua Cerámica Carabobo– también ha sido parte de las protestas por dos años aunque originalmente fue de quienes pensaron que la estatización sería para mejorar y se entusiasmó con ella.
“Hemos sido estafados. Nosotros siempre creímos que íbamos a mejorar, pero ahora la Inspectoría del Trabajo ni siquiera admite un pliego conciliatorio cuando reclamamos que debe considerarse nuestro caso como ‘sustitución de patrono’ y por tanto admitir la antigüedad y el contrato colectivo que teníamos.
“¿Cuál revolución es esta?”, se pregunta Douglas González, secretario de Reclamos del sindicato de CVG Refractarios, al recordar que llevan 10 meses exigiendo a la presidenta de la empresa, que al mismo tiempo es vicepresidenta de CVG, Haydee Valenzuela, el respeto a los derechos del trabajador.
“Le hago un llamado al presidente de CVG para que nos den respuestas porque nadie entiende que incluso la poca producción que logramos sacar nosotros por nuestro esfuerzo, un 7% de la capacidad de la planta, no logramos colocarla en Sidor porque allá prefieren importar desde Brasil y México”.
“Las empresas básicas le pagan a los fabricantes de esos países de contado y en dólares mientras a nosotros nos tienen paralizados”, insiste Cardoso.
Entre ambas empresas tenían originalmente casi 600 trabajadores, incluyendo los tercerizados y de contratistas. Hoy en Refractarios hay 119 y en Calderys unos 100. Los primeros han perdido todos sus derechos laborales, incluso tras la “reapertura” de la empresa en mayo de 2011.
“No hay gerencia ni dirección que logre recursos para aumentar la producción ni para colocar lo poco que estamos produciendo. Nos dicen que en dos meses ya no habrá ni para la nómina”, advierte González.
El de Refractarios luce otro caso más, entre tantos, de pérdida de soberanía nacional productiva. El contrasentido diario de un gobierno que discursea sobre independencia y actúa en sentido inverso.
Ahora la industria de Guayana y Venezuela en general es más dependiente del extranjero y de los intereses de las grandes transnacionales. Sidor y todas las industrias básicas están más atadas que nunca a las importaciones de Refractarios, indispensables en sus procesos industriales.
La producción nacional de Refractarios fue estatizada para clausurarla y facilitar “negocios” de importación. Igual que con Tavsa y los tubos petroleros. Semejante al café o el cemento.
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