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sábado, 14 de enero de 2012

GUERRA TAN INEVITABLE COMO INCIERTA

OSWALDO BARRETO - Tal Cual
13/01/2012


La caracterización que presenta nuestro título, seguro que podría aplicarse parcialmente a la mayoría de las guerras que se han dado en la Historia. Antes de estallar, infinidad de guerras han lucido como inevitables, pero no siempre para todas las partes que finalmente se han visto implicadas en ellas, sino aquellas que tomaron la iniciativa de desencadenarla. Y lo mismo puede decirse de las expectativas que podían albergar los jefes políticos y militares que con mayor o menor libertad se vieron en la necesidad de recurrir a la forma suprema de la violencia entre los seres humanos. Eso es lo que nos indica cuánto recordamos de las guerras civiles o de las guerras mundiales, de las guerras de conquista o de liberación. En todas ellas había una parte de los actores que estimaba el enfrentamiento armado como inevitable y necesario para conseguir determinados propósitos. Y otra parte, que se veía "obligada" al enfrentamiento, lo libraba sin tener certeza alguna, ni sobre el tiempo que este duraría, ni sobre los medios que se pondrían en juego, ni los resultados a los que finalmente se llegaría. Posiciones contrapuestas que compartían en cada ocasión los aliados der las partes en conflicto y los espectadores, cercanos o remotos.

Pero la guerra entre Irán y EEUU, que ya desde hace una semana aparece como inevitable, de manera aparentemente incontrovertible (y desde hace ya varios años de manera no tan transparente), tanto para los unos como para los otros; en esta nueva guerra en el Medio Oriente ninguna de las partes sabe con certeza con qué aliados puede contar, con qué medios y recursos enfrentará ­en gran parte desconocidos medios y recursos que utilizará el adversario y, sobre todo, cuáles serán finalmente los resultados que se obtendrán. A quién y en qué medida serán favorables a una de las partes para que ésta pueda considerarse vencedora. Expertos que aventuran precisiones hablan de una guerra asimétrica, algo así como una guerra de guerrillas que se libraría en el mar, como se libró fundamentalmente en tierra la guerra de Vietnam.

Una guerra asimétrica que, no obstante, podría obligar a EEUU, en aras de reducir al máximo su duración, a utilizar fueras excesivas (eufemismo para hablar del armas atómicas o armas de destrucción masiva en general). Y, si de entrada, se sabe que virtualmente EEUU cuenta con numerosos aliados, poderosos y, por tanto, efectivos, Irán parece no contar con ninguno, ni siquiera en el propio Medio Oriente. Pero en esta guerra asimétrica hay dos factores que no se dieron en otras guerras de esas características: posiciones encontradas ante el posible curso del precio del petróleo y la distribución del mismo, y esa extraña unión entre el fundamentalismo islámico y el "antiimperialismo" sui generis que practica Hugo Chávez.

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