Caraqueños aprovecharon el buen tiempo para hacer sus compras | GUSTAVO BANDRES
EL UNIVERSAL
domingo 11 de diciembre de 2011 12:00 AM
Diez días seguidos de lluvia entre finales de noviembre y principios de este mes retrasaron el furor comercial que la época navideña trae consigo, pero ayer, en el primer fin de semana "seco" de diciembre, en el centro de Caracas no parecía caber un alma.
Yousif Shabab, dueño de una tienda de ropa entre las esquina de Cují y La Marrón, relató que el mes había comenzado muy flojo, y por eso le sorprendió gratamente la cantidad de gente que vio ayer: "Supongo que ahora que dejó de llover es que la gente pudo finalmente hacer algunas compras".
El tráfico fue un martirio por toda la zona del centro histórico, y ni siquiera los que iban a pie podían transitar con facilidad: la cuadra peatonal desde la esquina La Marrón a la de Madrices era un caos total de vendedores ambulantes, manteleros y personas intentando comprar algo.
Se notaba la presencia de algunos funcionarios de la Policía Nacional, pero permitían la presencia de los vendedores informales en la calle como la cosa más natural del mundo, a pesar de que en teoría está prohibido vender en cualquier lugar del centro histórico. "Es que en el mercado de San Jacinto se vende muy poco, muchos tuvimos que salir a la calle", contaba uno de ellos.
Aparte de los tradicionales manteleros y de vendedores ambulantes de todo tipo (manzanas acarameladas, incienso, café...) también era sorprendente la cantidad de tarantines desde los que se ofrecía comida a los peatones: almuerzos, chicha, helados, quesos, cachapas, sandwiches, pastelitos o jugo de naranja.
Algunos creen que debería haber más control sanitario con estas comidas de calle y mayor mano dura con los buhoneros: "Se supone que les hicieron el mercado de San Jacinto, no sé cómo es que les permiten tomar las aceras, incluso a menos de una cuadra de la plaza Bolívar", decía Ángel Ruiz. JB


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