LOURDES MALDONADO | el siglo
fotos | JAVIER PÉREZ, NÉSTOR OCHOA
y MAIKELL HERRERA
Los caracoles africanos son considerados una plaga, pues se han propagado por todas partes
El molusco ha sido identificado como una plaga para un promedio de 500 plantas, según algunos expertos
Diferencias entre el caracol africano y el venezolano
Ante la preocupación reinante en distintas comunidades de la entidad aragüeña por la propagación del caracol africano, también conocido científicamente como Achatina fulica), la Dirección Nacional de Salud Ambiental alertó que el molusco no representa ningún peligro para la población, aunque el registro apunta que Aragua es el estado con mayor incidencia del animal, ya se han tomado las medidas necesarias para controlarlo y evitar que pueda ocasionar algún daño.
Así lo dio a conocer, la directora de control de vectores de la Dirección Nacional de Salud Ambiental, Mayeli Hernández quien explicó que de todas las muestras que han recibido y a las cuales se les ha practicado las pruebas correspondientes en el laboratorio malacología, no se ha encontrado ningún tipo de bacteria que pueda poner en riesgo la vida humana o alguna población vegetal.
“Ya evaluamos de cada muestra la mucosa y las heces del caracol y afortunadamente, no ha presentado ninguna bacteria perjudicial, sin embargo estaremos pendientes ante cualquier inconveniente con este animal”, subrayó.
Dentro de este marco, informó que se nombrará a un facilitador de la Corporación de Salud del estado, en cada uno de los municipios, que se encargará de divulgar la información sobre estos animales y cómo eliminarlos de forma segura.
Dijo que primero se capacitará a este personal para que sean multiplicadores en cada rincón de Aragua, como parte del trabajo que se ha venido haciendo para el control del molusco que ha proliferado por todas partes, pues cada uno de ellos pone entre 100 y 500 huevos al año, mientras que la especie venezolana coloca sólo dos.
Al respecto, la especialista explicó que en Aragua los municipios con mayor incidencia del animal son Girardot y Mario Briceño Iragorry, desde donde deben intensificarse las labores sobre el resto de las jurisdicciones donde está presente.
Precisó que durante la época de lluvia es más notoria su presencia, pues la humedad ambiental es mayor y la temperatura disminuye, condiciones ideales para su permanencia.
Con el propósito de que la población esté informada al respecto, Hernández consideró que es importante que cada persona esté alerta ante la aparición del caracol, conozca las medidas preventivas necesarias para su recolección y el control en la región.
En este sentido, resaltó que la Dirección Nacional de Salud Ambiental, la Corporación de Salud y el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral, están sumando acciones para avanzar en el control del animal y una serie de medidas con el fin de evitar que ponga en riesgo la salud ciudadana o de alguna población vegetal.
Enemigo de las plantas
El entomólogo José Clavijo, director del Museo del Instituto de Zoología Agrícola
(MIZA), de la Universidad Central de Venezuela aseguró que este animal
es una plaga potencial para las plantas y cultivos
“Cuando una especie que no es nativa y es introducida a un ambiente generalmente estos animales no tienen sus controladores naturales, ni enemigos que puedan desaparecerlos, por ello hay tantos y se han proliferado tan rápido, afectando principalmente al sector agrícola”, detalló.
Al respecto, Clavijo precisó que uno de los factores que ha incidido sobre la propagación de este animal ha sido la manipulación inadecuada del hombre que los ha hecho liberarse a ambientes no controlados y causar serios problemas a las poblaciones vegetales.
Por esta razón, el especialista, planteó que debe determinarse en que lugares del país aun no esta presente el molusco, y levantar un cerco sanitario de control, para evitar su propagación, aunque ya son muchos los estados donde está presente.
Consideró que con esta medida se puede tener un mejor seguimiento y evitar que el molusco llegue a zonas de rica productividad de hortalizas y frutas, para que su impacto no se refleje en estas áreas.
Sin embargo, detalló que este animal se ha identificado como una plaga para un promedio de 500 plantas, principalmente en los cultivos de pepino, legumbres, cambur, lechosa y algunos cítricos.
Los seres humanos no escapan El caracol africano ha tomado distintos espacios, desde escuelas hasta casas, y ya es considerado por muchas personas como una plaga invasora, aunque aún no existe un registro de afectados a nivel de salud, Clavijo explicó que este animal sí representa riesgos para los humanos, porque está involucrado en la transmisión de microbios y bacterias.
“Estos animales pueden transmitir diversos parásitos como Angiostrongylus, que transmite una enfermedad abdominal que puede derivar en masa tumoral y Angiostrongylus cantonensis, que produce meningitis eosinofílica”, precisó.
Por ello, señaló para quienes tengan esta plaga en sus jardines, patios o campos, es necesario que sigan las siguientes recomendaciones para que sepan cómo manipularlos y reduzcan el riesgo de contraer algún parásito.
Para retirar los caracoles es necesario el uso de guantes, luego deben ser depositados en una solución salina, jabonosa o con cloro. De inmediato deben enterrarse en un recipiente para evitar malos olores, dijo el profesor de la Facultad de Agronomía de la UCV-Aragua, quien al mismo tiempo recomendó que el molusco o sea depositado junto al resto de los desechos sólidos, ni movilizado a otras zonas.
Las conchas de los caracoles muertos deben desecharse, pues pueden ser depósitos temporales de agua de lluvia y convertirse en criaderos del zancudo transmisor del dengue, dijo.
“Del lugar urbano donde se encuentran, podrían acceder a lugares naturales y afectar seriamente la flora y con ello arriesgar la vida de muchas especies, como por ejemplo las del Parque Henry Pittier, donde ya se encuentran, y su presencia debería ser motivo de estudio”, señaló.
¿Cómo identificarlos?
El caracol africano presenta las siguientes características, miden en promedio entre diez y 15 centímetros, aunque pueden llegar a 20. Además, tienen rayas blancas y de diversos marrones en sus conchas, al estresarse producen baba, y puedan poner hasta más de 500 huevos al año. Son muchos más grandes que los criollos, también llamados guácaras.
La concha del africano no presenta rebordes ni engrosamientos en el borde de la abertura de la concha, que es menos pesada y menos gruesa, mientras que la guácara sí los posee. El proceso de identificación de estos animales debe hacerlo cualquiera de los especialistas en el área, por ello finalmente, Clavijo planteó que una posible muestra debe ser enviada al Museo del Instituto de Zoología Agrícola “Francisco Fernández Yépez”, (MIZA), o a las autoridades de la Dirección de Salud Ambiental.
Regresó el molusco
En 1997 se observó por primera vez un caracol africano en Venezuela pero fue en agosto de 2009, doce años después, cuando reaparecieron con fuerza. Esta especie gigante no es autóctona de Venezuela y se presume que fueron importados ilegalmente para un proyecto comercial que no resultó.
Desde entonces, el Achatina fulic -según su identidad científica- se ha reproducido hasta convertirse en plaga. Se ha visto especialmente en el Centro y Oriente del país, especialmente en Aragua, Distrito Capital, Barquisimeto, Monagas, Miranda y Nueva Esparta.


No hay comentarios:
Publicar un comentario