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martes, 18 de marzo de 2014

Los animales feroces

Tal Cual

Leopoldo López cumple un mes preso y Manuela, la hija del dirigente de Voluntad Popular, cree que su papá está enrejado para protegerse de las fieras, mientras que su esposa Lilian Tintori espera que se le abra el régimen de visitas para que los seguidores puedan acompañar al detenido

JUAN PABLO AROCHA

A los ojos de Manuela, la pequeña hija de Leopoldo López, su papá convive desde hace un mes rodeado de animales feroces. No se refiere en lo absoluto a los uniformados que custodian la cárcel de Ramo Verde en Los Teques. Es la forma en que, desde la inocencia que dan los cuatro años de edad, ha recreado el centro de reclusión para hacer más amable sus visitas.

Así también le ha justificado su madre, Lilian Tintori, que la pequeña área con grama donde comparten semanalmente en familia desde hace un mes esté rodeada de rejas imponentes y serpentinas eléctricas.

Tan convencida está Manuela de la historia que con ella zanjó una discusión con una compañerita de colegio, quien se atrevió a espetarle que su padre estaba preso. En casa, sin embargo, no es tan fácil. No entiende por qué su papá no duerme con ella bajo el mismo techo, admite Lilian. "Está afectadita. Calladita.

Está haciendo cosas que no son comunes en ella", son las primeras muestras de duelo, según los ha asesorado una psicóloga infantil. Porque, ha dicho la especialista, para los familiares de cualquier detenido la pérdida es como la muerte, que golpea más cuando se siente la lejanía.

Desde hace un mes la semana de la familia López comienza los jueves y termina los domingos. Solo cuatro días. Los únicos donde se les permite visitarlo. "En mi mente también lo veo así, como se lo he explicado a Manuela.

Le he dicho que está en un entrenamiento militar por Venezuela. Es una manera de verlo, como un paso a lo que viene en el futuro. Leopoldo dio la cara por él y por todos los venezolanos. Ese es un paso de valentía, de liderazgo, de amor por Venezuela", analiza la esposa del dirigente de Voluntad Popular desde hace siete años.

Lilian, otrora conocida por su afición a los deportes extremos y la animación de televisión, termina por agradecer a los uniformados que custodian la cárcel de Ramo Verde que al menos le sonríen a Manuela cuando va de visita.

"Cuando la llevo me hacen el favor de saludarla. Han sido bastante simpáticos con mis hijos y eso ha ayudado". Un proceso que el pequeño Leopoldo Santiago, el hijo menor del dirigente político, todavía no capta gracias a su año y medio.

FAMILIA DE PAZ

Los únicos que hasta ahora han podido visitar a Leopoldo López, además de sus hijos y su esposa, son sus padres. Desde que el dirigente político ingresó a Ramo Verde fue recluido en el piso 2 de la llamada "Torre del castigo", un área que está aislada del resto de los detenidos, muchos de ellos políticos, como el comisario Iván Simonovis y el exministro de Defensa, Raúl Baduel.

"Leopoldo hoy está doblemente preso. Este preso injustamente por algo que se le acusa que es falso, y también está preso porque no se le han abierto las visitas. Se le esta violando ese derecho".

Los contactos de López ajenos a la familia se reducen a dos carceleros que se rotan, para custodiar la celda. Barrotes negros, gruesos, completan la imagen. "Suena muy duro cuando se abre y cierre el candado. Es muy pesado", explica Lilian, quien con sus manos dibuja un candado de más de 20 centímetros de largo.

Allí, de resto, además del baño, solo hay libros que le han llevado al político. "Leopoldo ha pasado mucho tiempo leyendo. Se lee un libro diario y luego hace un análisis escrito. Pasa el día en eso y escribiendo reflexiones de estos momentos".

Lilian Tintori esta convencida de que el caso de su esposo es político. Estuvo con él en la marcha de febrero y jura que el mayor atrevimiento que ocurrió, antes de que abandonaran el lugar, fue colgar una pancarta en la fachada de la Fiscalía. "Somos hombres de fe y de paz. El que no piensa así es porque no nos conoce.

Tenemos una familia linda, unida, vamos a misa todos los domingos. Eso no se parece al comportamiento de un terrorista". Un matrimonio de siete años, más otros tres de noviazgo, a Lilian el discurso se le mimetiza. A veces habla como madre, otras como esposa. Sin embargo, el fluido hablar podría ser la envidia de algunos políticos.

El entrenamiento que indirectamente la ha sometido la relación, confiesa, la ha obligado a involucrarse en la política. "Antes no me interesaba". Incluso, aunque de profesión es educadora, terminó por cursar un diplomado en Comunicación y Política en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) para comprender un poco mejor en qué andaba su esposo. "Entiendo que el Gobierno ha destinado mucho tiempo y energía en levantarle una imagen de terrorista a Leopoldo. Ha sido así por muchos años.

No es nuevo. El presidente Chávez se dedicó mucho a colocarle esa careta, que no es verdad. Incluso, lo inhabilitó en el año 2008. A Leopoldo lo vienen tratando de eliminar desde hace muchos años. Nosotros no comulgamos la violencia. Si eso fuera así, yo no estaría casada con Leopoldo".

CONVERSAR CON OTRO

No pasaron dos horas desde aquel 12 de febrero cuando el ministro de Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres, ya había acusado a Leopoldo López de ser causante de las dos muertes que se produjeron frente a la Fiscalía.

Lilian dice que escuchó las palabras del funcionario en la sede principal de Voluntad Popular en Caracas, donde estaba reunida con el equipo que acompaña al dirigente político. "Él no debería haber estado ni un día allí. Esto no es jurídico. Esto es la demostración de que vivimos en un Gobierno que no respeta el debido proceso".

De allí en adelante, Lilian jura que no vio a su esposo más hasta el 18 de febrero, el mismo día cuando se entregó a las autoridades en medio de una masiva concentración. Con quien sí debió conversar, porque no quedó más remedio, fue con el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello.

"El Gobierno intentó darnos opciones para que Leopoldo no se presentara públicamente. Nos plantearon la posibilidad de que saliera del país, pidiera un asilo político o se entregara de manera secreta. Es imposible, Leopoldo jamás se iba a ir del país. No tiene rabo de paja ni debe nada. Su lucha es muy clara, su lucha está aquí en específico".

La historia de los últimos 30 días es pública. Lilian ha tomado la bandera de lucha en Voluntad Popular y hecho alianza con la diputada María Corina Machado para continuar la agenda de protestas. En el fondo, lo que se teme, es que la dinámica habitual del país se retome y su esposo deje de ser noticia. Pase a ser recordado sólo de vez en cuando, como le pasa a sus propios compañeros de cárcel: Simonovis y Baduel.

Leopoldo López, entretanto, procura que quien no lo olvide sea Manuela. Cada día la llama de un teléfono público que le permiten usar desde Ramo Verde. A la misma hora, tal como también le indicó la psicóloga infantil. "Nosotros, como familia, lo que hemos pedido es que se respeten sus derechos. Ya está preso. Lo que queremos es que en medio de esa situación tan difícil se le permitan sus visitas".

–Hay quienes dicen, incluso en sectores de oposición, que su esposo tuvo un error de cálculo político.
–Hizo una mala lectura del país y creyó que su propuesta de "La Salida" tendría eco entre sectores militares y se podría precipitar una caída del gobierno de Maduro. Leopoldo no ha pensado en golpe de Estado. Ni siquiera sale de su boca. Todo lo que ha hecho, es dentro de la Constitución. Él jamás articularía algo así. Está muy seguro, y su equipo también, en la salida de un Gobierno que no nos está dando respuesta como venezolanos. Hay un descontento social muy fuerte y eso Leopoldo lo midió muy bien, porque tiene años recorriendo el país de punta a punta. Cuando arranca "La Salida", es con asambleas de calle en todo el país. Nos impresionamos mucho. Pensamos que iban a ser asambleas de mil, mil 500 personas. Eso estaban pautadas hasta noviembre, y eso era lo que iba a hacer este año y luego, con el mismo mecanismo, nos íbamos a enfocar en lo que podíamos hacer dentro de la Constitución para concretarlo.

–En varias oportunidades se quejó de que el gobernador Henrique Capriles no la había llamado, incluso luego que participaron juntos en concentraciones ¿Ya se zanjó esa deuda?
–Me llamó. Me fue a visitar a mi casa. Hablamos un buen rato. Definitivamente fue muy positivo, porque me trasmitió, no solamente él sino su partido político, ese apoyo que yo estaba esperando.

–¿Siente que se puede mermar la protesta?
–Esto es una lucha entre el bien y el mal. Esto es, o tú quieres salir de este gobierno, quienes un futuro para tu familia y tus hijos, o no. Es un momento clave. La mayoría de los venezolanos, con toda responsabilidad, no estamos contentos. Hablo como mujer, como mamá y como esposa, no como política. Nosotros en Venezuela vivimos con miedo de que nos maten, nos secuestren. La inseguridad es tremenda y ni hablar de la escasez y de la situación de salud. Ese descontento llegó a su tope. La gente no va a parar de salir a la calle. Ratificamos que la protesta pacífica es un derecho. Nosotros no vamos a parar de hacer protestas pacíficas organizadas y articuladas con aliados, incluyendo a la MUD.

–Viviendo de cerca la política, ahora en primer plano, ¿Qué experiencia tiene?
–A todos los admiro muchísimo. Nuestros compañeros de la oposición han luchado y han dejado el pellejo en este camino. Los admiro a ellos y a su familia. No critico su manera de manejarse y hacer política, ellos son los expertos y son quienes están dando el pecho por conducirnos a nosotros. Trato en lo posible de ayudarlos para seguir unidos y construir esa opción que está por dar resultados.

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