Tal Cual
Bomba lacrimógena China es la más peligrosa y las autoridades no poseen información sobre los efectos nocivos que están acarrean. Muchos países prohíben su uso y piden incluirlas como armas prohibidas en el Protocolo de Ginebra
ELIZABETH ARAUJO
MÉDICOS DE VENEZUELA
Desde hace un mes Teresa Meignan no pisa su apartamento en Altamira. Esta venezolana de origen checo debió refugiarse en casa de su hija en Carrizal hasta que amainaran las protestas en la plaza y la consecuente represión de la Guardia Nacional que, en un solo día, según sus vecinos, llegaron a disparar hasta 300 bombas lacrimógenas, lo que afectó a esta señora de 76 años, por lo que debió ser hospitalizada.
"Independiente de quién tenga o no la razón, el uso exagerado de estas armas químicas en sitios residenciales es un atentado a la salud de niños y ancianos", explica el doctor Tomás Castro, neumólogo, quien se pregunta si en la contabilidad de heridos de las protestas habrán registrado las cifras de personas a punto de morir por inhalación de estos gases.
Ciertamente, las llamadas bombas lacrimógenas son utilizadas en el mundo para dispersar manifestaciones, pero en los últimos meses en Venezuela se han usado con frecuencia inusitada. Hablamos de substancias químicas de gran peligro.
Se han identificado más de 15 gases, siendo los más comunes las CS (clorobencilidenemal ononitrilo) que viene en envase o granada; la CN (cloroacetofenona), en envase y aerosol; y la de Pimienta, elaborada con pimientos de chiles (ají picante) mezclados con un vehículo de aceite de maíz.
Los expertos indican que, empleadas correctamente, sus efectos nocivos son transitorios y no dejan secuelas. Pero cuando se detona al aire libre una granada de CS se genera una nube de 6 a 9 metros de diámetro, concentrándose la mayor densidad en el centro de hasta 5.000 mg/m3 que se dispersan en la periferia. Las concentraciones son mucho más elevadas en espacios cerrados y potencialmente fatales por arriba de 50.000 mg/m3 en el 50% de los casos.
El mal uso de gases lacrimógenos en el país llega a tal punto que se ha evidenciado, en las últimas protestas, por testimonios personales y videos, cómo las bombas han penetrado en ventanas de apartamentos que nada tienen que ver con las manifestaciones, se han disparado directamente sobre las personas, se ha causado lesiones traumáticas severas y quemaduras por el choque directo de las granadas con el cuerpo, amén de que se ha exagerado en el número de bombas lanzadas en un mismo sitio en poco tiempo.
Por lo general, la población no tiene información sobre las bombas lacrimógenas y del número de víctimas que padecen sus efectos nocivos, de quienes requieren asistencia médica y de la no despreciable cuantía de hospitalizados a consecuencia del mal uso y abuso de estas armas químicas.
Asimismo la información toxicológica disponible es deficiente en cuanto a los potenciales daños pulmonares, carcinogénicos, reproductivos y genéticos de largo plazo. Muchos países prohíben el uso de estas armas químicas e incluso intentan incluirlas dentro de las armas prohibidas bajo el Protocolo de Ginebra.
Las bombas lacrimógenas irritan las membranas mucosas de los ojos, nariz, boca y tracto respiratorio, y causan lagrimeo profuso, estornudos, tos, etc. El gas pimienta es un agente inflamatorio más poderoso que genera inflamación de ojos, nariz y boca.
Los efectos más comunes de los gases lacrimógenos son irritación intensa de los ojos con lagrimeo abundante, hipersensibilidad a la luz, conjuntivitis y ceguera temporal, irritación de las membranas de la nariz, tráquea y pulmones, sensación de ahogo, tos, irritación de garganta y estómago con inducción del vómito y posible diarrea; irritación de la piel con sensación quemante dolorosa y picazón.
CÓMO EVITAR SUS EFECTOS
El grupo Anonymous publicó en Europa cómo hacer un antídoto de forma casera contra las bombas lacrimógenas. En el instructivo explican que la mezcla de agua con el antiácido Maalox o Almax ayuda para contrarrestar las molestias que produce el gas lacrimógeno y el gas pimienta. No obstante, la máscara de gas es el método de prevención más eficaz.
Las mascarillas y cobertores ofrecen poca protección. Use mascarillas de ojos o lentes de natación. Tenga a manos un neutralizador (agua potable con 5% de bicarbonato de sodio o mitad antiácido en suspensión y mitad agua). Otro método, aunque menos efectivo, para prevenir los síntomas es reunir varios pañuelos o trapos, empaparlos en vinagre de cocina y colocarlos dentro de una bolsa de plástico.
Si le llegan a disparar una bomba lacrimógena, colóquese el pañuelo sobre la nariz y respire a través de ella. Muy importante: no tocarse los ojos ni la piel, y respirar sin bocanadas siempre a través del pañuelo con vinagres. Si es asmático avísele a sus compañeros, de tal forma que sepan cómo ayudarle en caso de inhalación severa, darle su medicación o llevarlo al centro médico.
ATENCIÓN USUARIOS DE ARAGUA SIN MIEDO
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