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sábado, 30 de abril de 2016

Saqueos en Venezuela dejaron de ser meros intentos

Tal Cual
29-04-2016
UNIDAD DE INVESTIGACIÓN RUNRUNES


Entre marzo y abril el número de irrupciones a comercios ejecutados sobrepasó al de los intentos, algo que no había pasado. En el último mes, hubo 33 eventos de esta naturaleza en distintos lugares del país, aunque en los medios no se reseñen

"Tenemos hambre". Eso decían las dos centenares de personas que la noche del martes pasado violentaron el portón rojo rojito del Centro de Acopio de la Corporación Venezolana de Alimentos (CVAL), ubicado en el sector Buena Vista de Petare, en Caracas. La turba, conformada en buena parte -de acuerdo con los relatos de testigos- por mujeres y jóvenes, se hizo con varios bultos de leche en polvo que cargó en carros y en motos rumbo a Campo Rico, una barriada cercana a la zona. El episodio es uno de los 25 saqueos ocurridos en un abril que aún no ha terminado, pero que ha rebasado los registros obtenidos durante 2016 de este delito.

Este abril y el marzo pasado comparten una particularidad. En ambos meses, los saqueos ejecutados superaron a los intentos de saqueo. El fenómeno era exactamente el contrario en los dos primeros meses del año.

En enero, por ejemplo, el informe del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) indicó que hubo 19 intentos de saqueos y 10 saqueos consumados, mientras que en febrero, los intentos llegaron a 22 y los saqueos a 13. Los primeros solían ser más numerosos que los últimos.

Una revisión hecha por Runrun.es reveló que en marzo las cosas cambiaron. Ese mes hubo 10 saqueos sólo en el sector alimentario. Sin embargo, por primera vez, el número de intentos fue más bajo: 9. En abril, la aplicación de los racionamientos eléctricos, la escasez y el aumento de precios coció un caldo de cultivo que degeneró en 25 saqueos de mercados, abastos, farmacias y camiones de comida, en tanto que sucedieron 8 intentos. Así, las acciones vandálicas sobrepasaron con creces los desórdenes de quienes querían y no lograban robarse los productos que no tenían en su alacena.

Los reportes de saqueos o intentos de saqueo ocurridos en las últimas semanas tienen una palabra en común: desesperación. En casi todas las notas y comentarios, ya sea en medios de comunicación o en redes sociales, se utiliza el vocablo para explicar lo que motiva a una muchedumbre a apoderarse de lo que no le pertenece, lo que justifica el caos.

Quienes saquean se desesperan en medio de largas colas por alimentos o al ver un camión volcado, o simplemente estacionado en la vía pública, con aquello que no tienen en su despensa.

La Real Academia Española define a la desesperación como la "pérdida total de la esperanza".

En Maracaibo, estado Zulia, ha ocurrido el mayor números de saqueos en las últimas horas. Sólo entre marzo y abril, grupos de personas irrumpieron violentamente en 8 locales de venta de alimentos (mercados, automercados, panaderías) para llevarse su mercancía, se apropiaron de la carga de 5 camiones y se apoderaron incluso del inventario de un par de farmacias, otro de los productos que escasea que una Venezuela que está enferma y tiene hambre.

CUATRO FACTORES QUE POTENCIAN LOS SAQUEOS

Los hechos de violencia colectiva, que han pasado de protestas, quema de cauchos y cierre de vías, a saqueos y actos vandálicos, están potenciados por cuatro factores afirma el sociólogo y experto en temas de violencia, Luis Cedeño: erosión del salario, escasez, desmovilización laboral y la matriz de opinión que transfiere la carga de culpa por la falta de alimentos a los comerciantes.

El experto y coordinador de la ONG, Paz Activa, explica que los ciudadanos han disminuido sus acciones en sus diferentes roles pues sienten que sus ingresos no compensan sus esfuerzos. En el caso de los policías la inconformidad con su realidad salarial se manifiesta de distintas maneras. "La policía hoy día siente que no tiene la responsabilidad de intervenir en este tipo de hechos de violencia, como los saqueos y los linchamientos. Que lo que ganan, lo que reciben a cambio no compensa los riesgos que deben enfrentar. Y entonces lo que hay es una conducta permisiva. La gente ha notado que la función policial ha disminuído y aprovechan esa situación.", explica Luis Cedeño.

Pero en parte los funcionarios no dejan de tener razón. "Una pareja de patrulleros no está en capacidad de enfrentar o controlar a una multitud de 100 de personas violentas y armadas con objetos contundentes. Por otra parte, las policías municipales no tienen funciones de orden público, y podrían argumentar que los saqueos son hechos de orden público", señaló el sociólogo. Sólo las policías regionales y la Policía Nacional Bolivariana tienen los equipos y la potestad legal para controlar las protestas y manifestaciones.

Cedeño explica que el otro factor que potencia los saqueos es la escasez de productos básicos y medicamentos. "Existe una tensión clara entre la oferta y la demanda. No hay oferta de los productos que necesita la gente".

El tercer elemento que sirve de abono a los actos vandálicos y desvalijamiento de comercios es que se ha creado una matriz de opinión que transfiere la carga de culpa por la falta de alimentos a los privados. "Desde el Gobierno han hecho ver que no es un problema de escasez sino de acaparamiento. Que el responsable no es el Estado sino los comerciantes, y esto de alguna manera explica el porqué la gente arremete contra los establecimientos como abastos, farmacias y panaderías", dijo el coordinador de Paz Activa.

El último factor que podría estar facilitando los saqueos es la desmovilización laboral, así denomina Luis Cedeño le medida del Gobierno de suspender las actividades en los entes del Estado de miércoles a domingo. Esto solo ocupa dos mediodía a los funcionarios públicos.

"El ocio es un estado que facilita la sugestión y que lleva a las personas a participar en hechos en los que no intervendrían si estuvieran ocupados en sus trabajos. Esto aplica para los saqueos y los linchamientos".

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